Redacción •  Actualidad •  26/08/2026

Las ‘Kellys’ exigen un nuevo modelo laboral en un manifiesto a escala estatal: «El turismo no puede construirse a costa de nuestra salud»

  • Un centenar de camareras de piso, conocidas como ‘kellys’, se concentró ayer en la plaza Sant Jaume de Barcelona para reclamar mejoras laborales, el reconocimiento de enfermedades profesionales y la jubilación anticipada. Bajo lemas como «Sin kellys no hay turismo» y «Somos trabajadoras, no esclavas», el colectivo denunció la sobrecarga laboral que sufren, con jornadas de hasta 20 habitaciones, y la precarización que conlleva la externalización a través de empresas de trabajo temporal, que las deja fuera del convenio de hostelería . La portavoz de Kellys Unión Catalunya, Juani Pérez, lamentó que, pese a los beneficios récord del sector turístico, sus condiciones «cada vez vayan a peor». La fundadora del movimiento, Eulalia Corralero, recordó que llevan más de 12 años denunciando la misma situación y que «nos están sumiendo en la miseria».
Las ‘Kellys’ exigen un nuevo modelo laboral en un manifiesto a escala estatal: «El turismo no puede construirse a costa de nuestra salud»

El colectivo de camareras de piso ha presentado un contundente manifiesto en el que denuncia lo que califican como una «organización violenta del trabajo» y exige un cambio estructural que ponga fin a décadas de precariedad, sobrecarga física y falta de reconocimiento en el sector hotelero.

Las trabajadoras que hacen posible que los hoteles funcionen —las que entran en las habitaciones cuando el cliente se marcha, levantan colchones, hacen camas, limpian baños y empujan carros con ropa— han alzado la voz para denunciar que el auge del turismo se está construyendo a costa de su salud. «Sin nuestro trabajo no hay habitaciones preparadas, no hay hoteles funcionando y no hay turismo que vender», señala el documento, que busca visibilizar la paradoja de un sector en pleno crecimiento que precariza a sus principales sostenedoras.

El coste físico de una profesión invisibilizada

El manifiesto pone el foco en el alto coste físico de la profesión. Las camareras de piso denuncian que las enfermedades musculoesqueléticas derivadas del sobreesfuerzo —como las lumbalgias, las lesiones de hombro o los problemas de muñeca— siguen sin ser reconocidas en su mayoría como enfermedades profesionales, siendo derivadas a la sanidad pública como afecciones comunes. El documento exige que estas patologías, cuando sean consecuencia de las condiciones de trabajo, se incorporen expresamente al cuadro de enfermedades profesionales.

Las trabajadoras describen una realidad diaria marcada por ritmos inasumibles, cargas excesivas y presión constante para cumplir con un número de habitaciones que en muchos casos supera lo razonable. Frente a ello, el colectivo lanza un mensaje claro: «No aceptamos que enfermar trabajando sea considerado normal. No aceptamos que nuestros dolores formen parte del precio de una habitación».

La subcontratación y la doble cadena de mando

Uno de los principales focos de la crítica es la subcontratación. La externalización del servicio a través de empresas externas no solo abarata las condiciones laborales al aplicar convenios de limpieza en lugar del convenio de hostelería, sino que diluye la responsabilidad de las cadenas hoteleras. Las camareras denuncian que esta práctica crea una doble cadena de mando: una empresa que figura como empleadora y otra que, en la práctica, decide quién trabaja, cómo se organiza el trabajo y quién permanece en el centro.

El manifiesto reclama una regulación real de la subcontratación que impida que la externalización se utilice para precarizar las condiciones y eludir responsabilidades preventivas. «Si la empresa principal organiza, controla, asigna cargas, determina ratios y además decide quién permanece en el centro, hay que analizar dónde está realmente el poder de organización del trabajo», advierte el texto.

Un «Modelo Kellys» de organización preventiva

Las camareras de piso no se limitan a denunciar, sino que proponen una alternativa: el «Modelo Kellys de Organización Preventiva del Trabajo». Este nuevo enfoque parte de una idea sencilla pero revolucionaria en el sector: la prevención empieza con la organización del trabajo. «No puede existir una prevención eficaz si las cargas de trabajo son imposibles. No puede protegerse nuestra salud si los tiempos asignados no permiten realizar el trabajo de forma segura», sostienen.

El colectivo exige que el número de habitaciones asignado no pueda convertirse en una obligación que esté por encima de la jornada laboral ni de la protección de la salud. Cuando las tareas son incompatibles con el tiempo disponible, cuando se imponen cargas que no pueden ejecutarse de forma segura y cuando se obliga a la trabajadora a asumir como responsabilidad propia lo que es consecuencia de una mala organización, el manifiesto lo califica sin ambigüedades: «Estamos ante una organización violenta del trabajo».

Además, el documento subraya que la edad debe ser tenida en cuenta en la organización del trabajo, en la evaluación de riesgos y en la determinación de las cargas y ritmos, ya que no todas las trabajadoras pueden soportar las mismas exigencias físicas durante toda su vida laboral.

Jubilación digna y reconocimiento de la penosidad

Otro de los pilares del manifiesto es la exigencia de una jubilación compatible con la realidad de la profesión. Las camareras de piso reclaman que la dureza y el desgaste acumulado de su trabajo sean reconocidos mediante coeficientes reductores y vías de jubilación anticipada. Asimismo, exigen que el acceso a la jubilación parcial se convierta en un derecho real, y no en una decisión que quede a merced de la voluntad empresarial.

«Queremos que la dureza y el desgaste acumulado de nuestra profesión sean reconocidos», señala el texto, que reclama medidas específicas para las profesiones especialmente penosas, permitiendo así una salida progresiva del trabajo para aquellas que han dedicado décadas a un oficio que pasa factura al cuerpo.

Llamamiento a la movilización estatal

El manifiesto concluye con un llamamiento a la organización y a la movilización. Las camareras de piso, agrupadas en asociaciones y secciones sindicales, hacen un llamamiento a todas las organizaciones que quieran sumarse para construir una respuesta estatal, colectiva y firme que permita defender los derechos ya reconocidos por la legislación pero incumplidos, y luchar por aquellos que todavía están por conquistar.

«Queremos que nuestras reivindicaciones formen parte de la agenda política, laboral y preventiva de este país», concluye el documento, en un momento en que el sector turístico sigue creciendo mientras las condiciones de quienes lo sostienen permanecen en un segundo plano. La lucha de las Kellys, que ya ha logrado avances en algunos territorios, apunta ahora a una reforma estructural que ponga la salud y la dignidad de las trabajadoras en el centro del debate.

MANIFIESTO ESTATAL DE LAS CAMARERAS DE PISO
POR UN NUEVO MODELO DE ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO: MODELO KELLYS

EL TURISMO NO PUEDE CONSTRUIRSE A COSTA DE NUESTRA SALUD

Somos las camareras de piso. Las mujeres que entramos en las habitaciones cuando el cliente se marcha. Las que levantamos colchones, hacemos camas, limpiamos baños, empujamos carros, cargamos ropa, subimos y bajamos plantas y trabajamos contra el reloj para que el hotel pueda seguir funcionando.
Somos una parte esencial del turismo.
Sin nuestro trabajo no hay habitaciones preparadas, no hay hoteles funcionando y no hay turismo que vender. Sin embargo, durante años se ha construido un modelo de organización del trabajo que ha normalizado las cargas excesivas, los ritmos inasumibles, la falta de tiempo, la presión constante y el deterioro de nuestra salud.
Y nosotras decimos: BASTA.
No aceptamos que enfermar trabajando sea considerado normal.
No aceptamos que nuestros dolores formen parte del precio de una habitación.
No aceptamos que la prevención se limite a entregar un documento mientras las condiciones reales de trabajo continúan dañando nuestra salud.
No aceptamos que la edad sea ignorada cuando se diseñan nuestras cargas de trabajo.
No aceptamos que la subcontratación se utilice para precarizar nuestras condiciones y diluir responsabilidades.
No aceptamos que se nos diga que no hay alternativa.
Sí hay alternativa, no son privilegios ni nuevas concesiones que tengamos que pedir, Son derechos que ya reconoce la legislación laboral y de prevención de riesgos laborales.

EL PROBLEMA ES QUE MUCHOS DE ESOS DERECHOS NO SE ESTÁN CUMPLIENDO, por lo que EXIGIMOS:

  1. UN NUEVO MODELO DE ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO
    Las camareras de piso de todo el Estado tenemos mucho más en común de lo que durante años se nos ha querido hacer creer. Trabajemos en un hotel grande o pequeño. Estemos contratadas directamente o a través de una empresa externa. Trabajemos en Canarias, Andalucía, Cataluña, Madrid, Baleares, Galicia, Valencia o cualquier otro territorio, los problemas se repiten. Por eso necesitamos también una respuesta común.
    Proponemos construir un MODELO KELLYS DE ORGANIZACIÓN PREVENTIVA DEL TRABAJO, basado en una idea sencilla:
  2. LA PREVENCIÓN EMPIEZA CON LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO
    No puede existir una prevención eficaz si las cargas de trabajo son imposibles.
    No puede protegerse nuestra salud si los tiempos asignados no permiten realizar el trabajo de forma segura.
    No puede hablarse de prevención mientras se obliga a trabajar por encima de nuestras capacidades físicas.
    No todas las trabajadoras pueden soportar las mismas cargas durante toda su vida laboral. La edad debe ser tenida en cuenta en la organización del trabajo, en la evaluación de riesgos y en la determinación de las cargas y ritmos de trabajo.
    Cuando las tareas asignadas son incompatibles con el tiempo disponible para realizarlas, cuando se imponen cargas de trabajo que no pueden ejecutarse de forma segura, cuando se trabaja bajo presión permanente y se obliga a la trabajadora a asumir como responsabilidad propia lo que es consecuencia de una mala organización, no estamos ante un problema de rendimiento individual, ESTAMOS ANTE UNA ORGANIZACIÓN VIOLENTA DEL TRABAJO.
  3. EL RATIO NO PUEDE ESTAR POR ENCIMA DE LA LEY
    El ratio impuesto por la empresa no es un derecho empresarial; los derechos laborales y preventivos de la trabajadora sí lo son.
    Ninguna norma estatal establece que una camarera de piso tenga que limpiar un número determinado de habitaciones por jornada.
    Por tanto, un número de habitaciones impuesto por la empresa no puede convertirse en una obligación que esté por encima de la jornada laboral ni de la protección de la salud.
    Cuando el número de habitaciones asignado no puede realizarse dentro de la jornada y en condiciones seguras, el problema no es la trabajadora: es la organización del trabajo.
    [26/08/2026 13:15] Jesús David 3i: Y cuando se utiliza ese ratio para obligarnos a correr, prolongar la jornada, renunciar a los descansos o asumir riesgos para terminar, ESTAMOS ANTE UNA ORGANIZACIÓN VIOLENTA DEL TRABAJO.
  4. EL RECONOCIMIENTO DE NUESTRAS ENFERMEDADES PROFESIONALES
    Durante años hemos enfermado realizando movimientos repetitivos, levantando cargas, manteniendo posturas forzadas y trabajando a ritmos que nuestro cuerpo no puede soportar.
    Nuestros dolores no aparecen por casualidad.
    EXIGIMOS que nuestras enfermedades musculoesqueléticas, cuando sean consecuencia de las condiciones de nuestro trabajo, sean reconocidas como enfermedades profesionales y se incorporen expresamente al cuadro de enfermedades profesionales del Real Decreto 1299/2006.
  5. UNA REGULACIÓN REAL DE LA SUBCONTRATACIÓN
    Queremos acabar con los mecanismos que permiten utilizar la externalización para empeorar nuestras condiciones laborales y preventivas.
    La decisión sobre la contratación, continuidad, sustitución o movilidad de las trabajadoras debe corresponder a su empleadora, dentro de sus facultades legales y con pleno respeto a sus derechos laborales y sindicales.
    No aceptamos que la externalización cree una doble cadena de mando: una empresa que figura como empleadora y otra que, en la práctica, decide quién trabaja y quién deja de trabajar.
    Si la empresa principal organiza, controla, asigna cargas, determina ratios y además decide quién permanece en el centro, hay que analizar dónde está realmente el poder de organización del trabajo.
  6. UNA JUBILACIÓN COMPATIBLE CON LA REALIDAD DE NUESTRO TRABAJO
    No podemos exigir a una trabajadora que ha pasado décadas sometiendo su cuerpo a cargas físicas que continúe trabajando en las mismas condiciones hasta una edad que su cuerpo no puede soportar.
    Exigimos medidas específicas para las profesiones especialmente penosas, incluyendo coeficientes reductores y vías de jubilación anticipada, así como el acceso a la jubilación parcial en condiciones adecuadas.
    Queremos que la dureza y el desgaste acumulado de nuestra profesión sean reconocidos.
  7. DERECHO A LA JUBILACIÓN PARCIAL SIN DEPENDER DE LA DECISIÓN EMPRESARIAL
    Exigimos que las trabajadoras que, por su edad, trayectoria laboral y desgaste físico, reúnan los requisitos establecidos legalmente puedan acceder a la jubilación parcial como un verdadero derecho, sin que su ejercicio quede condicionado al acuerdo o a la voluntad de la empresa.
    La jubilación parcial debe ser una herramienta de protección y de salida progresiva de una profesión especialmente exigente físicamente, permitiendo reducir la jornada y compatibilizar el trabajo con la pensión, mediante el correspondiente contrato de relevo cuando legalmente proceda.
    No puede depender de la voluntad de la empresa que una trabajadora pueda reducir su jornada cuando su cuerpo ya no puede sostener las exigencias de una profesión que ha desempeñado durante décadas.
    Reclamamos, por tanto, que se establezca legalmente el derecho de las camareras de piso a acceder a la jubilación parcial, sin necesidad de acuerdo empresarial, garantizando el correspondiente relevo y favoreciendo así tanto la protección de la trabajadora como la incorporación de nuevas trabajadoras al sector.

ES POR TODO ESTO QUE REALIZAMOS UN LLAMAMIENTO A LA ORGANIZACIÓN, A LA MOVILIZACIÓN Y A LA HUELGA

A las camareras de piso. A las asociaciones. A las secciones sindicales. A los sindicatos. A todas las organizaciones que quieran sumarse.
Queremos construir una respuesta estatal, colectiva y firme que nos permita defender nuestros derechos, exigir el cumplimiento de los que ya tenemos y luchar por aquellos que todavía tenemos que conquistar.
Queremos que nuestras reivindicaciones formen parte de la agenda política, laboral y preventiva de este país.

Queremos construir una respuesta estatal, colectiva y firme que nos permita defender nuestros derechos, exigir el cumplimiento de los que ya tenemos y luchar por aquellos que todavía tenemos que conquistar.
Queremos que nuestras reivindicaciones formen parte de la agenda política, laboral y preventiva de este país.
Y estamos dispuestas a movilizarnos para conseguirlo, utilizando todas las herramientas de lucha a nuestro alcance, incluida la HUELGA GENERAL.

PORQUE LO QUE NO SE CUMPLE, SE EXIGE.
Y LO QUE TODAVÍA NO TENEMOS, SE CONQUISTA.


ES HORA DE ORGANIZARNOS.
ES HORA DE MOVILIZARNOS.
ES HORA DE LUCHAR.
JUNTAS SOMOS IMPARABLES.


ADHESIONES AL MANIFIESTO ESTATAL
Las organizaciones, asociaciones, secciones sindicales y camareras de piso que suscribimos este manifiesto nos comprometemos a defender estas reivindicaciones y a participar en las acciones de organización y movilización necesarias para hacerlas realidad.
Para adherirte al manifiesto o participar en la construcción de esta iniciativa estatal, ponte en contacto con:
modelokellys@gmail.com

Las organizaciones, asociaciones, secciones sindicales y camareras de piso que suscribimos este manifiesto nos comprometemos a defender estas reivindicaciones y a participar en las acciones de organización y movilización necesarias para hacerlas realidad.
Para adherirte al manifiesto o participar en la construcción de esta iniciativa estatal, ponte en contacto con:
modelokellys@gmail.com


kellys / 

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