Redacción •  Actualidad • 24/07/2020

Trasladan al ministro del interior las demandas del movimiento social cannábico: «Stop represión, Play a la regulación del Cannabis en España»

  • Las demandas principales se refieren a la "reforma de la política de drogas, en especial, la regulación de las asociaciones cannábicas".
  • Desde la Confederación de Federaciones de Asociaciones Cannábicas (ConFAC) se reafirman en que la "guerra contra las drogas es una fábrica de crimen organizado" y recuerdan que en España "más de cinco millones de personas consumen cannabis".
Trasladan al ministro del interior las demandas del movimiento social cannábico: «Stop represión, Play a la regulación del Cannabis en España»

Hoy viernes 24 de julio de 2020, trasladamos al Sr. D. Fernando Grande-Marlaska Gómez, Ministro del Interior, las demandas del movimiento social Cannàbico relativas a la reforma de la política de drogas, especialmente de la regulación de las asociaciones cannábicas. Debido a la fuerte presión policial a la que se ve sometido nuestro colectivo por la falta de seguridad jurídica para estas entidades, creemos pertinente solicitar una reunión para trasladar nuestra inquietudes y demandas. 

Poniendo en relevancia la necesidad de establecer una sistema seguro de acceso seguro al cannabis para las personas usuarias, como se visibilizó durante el cierre las asociaciones o clubs cannábicos por Covid19, puso a las personas consumidoras en contacto con un mercado ilícito donde se relacionan con la clandestinidad, no obtienen acompañamiento, se adulteran sustancias, desconocen su composición.   

Seguimos sin encontrar soluciones y criminalizados, por crear una alternativa al mercado ilícito, con un modelo de acceso basado en la salud pública y la protección de las personas Usuarias. La prohibición es el origen del fracaso de la política antidrogas, es momento de cambiar de estrategia, nosotras estamos preparadas.

A esta situación de inseguridad, se suma  la crisis sanitaria, económica y social que pone a prueba nuestra responsabilidad y cohesión para superar nuevos retos, evidenciando la necesidad de abordar con efectividad las políticas sociales, como la consideración de acceso seguro a cannabis con fines recreativos para personas adultas. El cierre de las asociaciones cannábicas por Covid19, puso a las personas consumidoras en contacto con un mercado ilícito donde se relacionan con la clandestinidad, no obtienen acompañamiento, se adulteran sustancias, desconocen su composición y un sinfín de impactos negativos para su salud y su seguridad. Esta situación lejos de haber sido abordada o solucionada, vuelve a estar presente ante los nuevos contagios producidos en todo el territorio español en las últimas semanas.

En la comunidad científica, entre los investigadores sobre políticas de drogas, existe un fuerte consenso de que la guerra contra las drogas y, en particular, el enfoque represivo del uso y cultivo de cannabis, han fracasado.

Son muchos los países que debaten sobre cómo se podría establecer una política alternativa para regular el uso recreativo de cannabis.  En España, esta alternativa nace «de abajo hacia arriba» con la experiencia de los Clubes Sociales de Cannabis, estas asociaciones han experimentado y establecido un modelo de abastecimiento colectivo, vinculado a una cultura compartida de autorregulación, reducción y prevención de daños y riesgos. Una experiencia que es motivo de análisis por parte de expertos y autoridades públicas de todo el mundo, como demuestran las múltiples y multidisciplinares investigaciones sobre estas entidades.

Un estudio realizado por el instituto italiano Forum Droghe demuestra que estas entidades contribuyen a unos mejores hábitos de consumo de cannabis. En él participaron diversos grupos de expertos (TNI, ICEERS, etc.), incluidos profesores de la Universidad de Gante y la Universidad de Florencia. Este proyecto, cofinanciado por la Unión Europea, analiza nuevos enfoques para la Reducción de Daños en las nuevas políticas y prácticas sobre drogas (New Approaches in Harm Reduction Policies and Practices (NAHRPP) – 2017-2018) y está basado en investigaciones de escritorio, seguido de una investigación cualitativa que incluye entrevistas a personas usuarias de Clubes Sociales de Cannabis en 3 países: Italia, Bélgica y España.

Los resultados indican indudablemente un papel positivo e incisivo de los  Clubes Sociales de Cannabis, a través de diferentes métodos que conciernen a la reducción de daños, su efectividad para mejorar las normas de consumo y los rituales sociales. Facilitando el intercambio de información, la construcción de una cultura sobre cannabis y favoreciendo la creación de un tejido relacional que facilita el aprendizaje social y los procesos de desestigmatización. Demostrando que estos aspectos fortalecen las capacidades de autorregulación del consumo de los individuos y la aparición de un contexto social propicio para el consumo controlado.

En las últimas semanas encontramos la publicación de un nuevo estudio desarrollado en la Universidad de Gante y publicado en la revista científica European Journal of Criminology, en el que se presenta la gama de prácticas de Cannabis Social Clubs (CSC) en 13 países europeos diferentes, así como lo que representan para la consideración del modelo de CSC en los debates de políticas públicas sobre cannabis en la actualidad.

ConFAC y algunas de sus asociaciones han participado en ambos estudios favoreciendo la creación de políticas públicas basadas en la evidencia científica y la realidad social. Las oportunidades que ofrece la regulación de la actividad de las asociaciones de consumidores de cannabis son importantes: en primer lugar, rompe su opacidad e invisibilidad, por lo que permite un mejor conocimiento de la realidad del fenómeno y, por tanto, una intervención con políticas eficaces; aumenta el grado de conocimiento sobre la sustancia, así como la formación y la información de los consumidores; permite acceder a la población consumidora y mejorar las políticas de prevención y de disminución de daños; facilita prohibir la promoción del consumo de la sustancia; reduce las posibilidades de contacto de los consumidores con el mercado ilícito de cannabis y otras drogas; introduce límites a una realidad hasta el momento sin regulación ni límites claros, lo cual permite actuar sobre los infractores con objetividad y evitando la actual judicialización de conductas sin relevancia penal.

La prohibición es el origen del fracaso de las políticas antidrogas, es momento de cambiar de estrategia, nosotras estamos preparadas.


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