Ecologistas denuncia la ausencia de soluciones a la mortalidad de cigüeñas en País Valenciano por tendidos eléctricos
- Ecologistes en Acció del País Valencià denuncia que la electrocución continúa siendo una de las principales amenazas para la avifauna del País Valencià pese a existir legislación específica desde 2008 y mecanismos para identificar y corregir los tendidos peligrosos.

La electrocución en tendidos eléctricos continúa provocando una elevada mortalidad de aves en el País Valencià. No se trata de un problema reciente ni desconocido. Desde hace décadas se vienen localizando aves muertas bajo apoyos eléctricos, en muchos casos en los mismos territorios y durante los periodos de mayor concentración y movimiento de las aves.
Sin embargo, los nuevos episodios registrados durante el verano de 2026 vuelven a demostrar que el problema continúa plenamente vigente.
Ecologistes en Acció País Valencià ha analizado una base de datos oficiales (Base de Datos de Biodiversidad – Conselleria de Medi Ambient) que reúne 275 registros de cigüeñas muertas por electrocución o colisión con tendidos eléctricos entre 1995 y 2025 en el País Valencià. De estos registros, 271 corresponden a cigüeña blanca (Ciconia ciconia) y cuatro a cigüeña negra (Ciconia nigra). La electrocución constituye la causa predominante, con 248 ejemplares, frente a 27 muertes por colisión.
2026: 30 cigüeñas muertas y seis heridas en apenas 18 días
Los datos históricos tienen continuidad en 2026. El 23 de julio, según Levante-EMV, 16 cigüeñas blancas murieron electrocutadas en la comarca de Requena-Utiel (Valencia). El 26 de julio fueron localizadas otras dos cigüeñas electrocutadas en El Toro (Castellón). Y el 10 de agosto, en Onda, un nuevo episodio provocó la muerte de 12 cigüeñas y dejó otras seis heridas, según El Periódico Mediterráneo.
En conjunto, 30 cigüeñas blancas muertas y seis heridas en apenas 18 días.
El caso de Onda resulta especialmente preocupante: en los registros ya se contabilizaban 37 cigüeñas blancas electrocutadas entre 2004 y 2023. La aparición de otras 12 víctimas en agosto de 2026 demuestra que el problema continúa activo.
Puntos negros que se repiten
La distribución de los registros históricos demuestra que las electrocuciones no aparecen de manera aleatoria. Determinados municipios y áreas concentran numerosos episodios y, en algunos casos, las muertes se repiten durante diferentes años, poniendo de manifiesto la existencia de auténticos puntos negros de mortalidad.
Onda, en Castellón, constituye uno de los ejemplos más evidentes. También destaca el área de Requena-Utiel y el interior de Valencia, con mortalidad documentada en Utiel, Requena, Ademuz, Castielfabib, Casas Altas y otros municipios del entorno. En la provincia de Alicante, la elevada mortalidad se concentra especialmente en Aspe y Villena.
Esta reiteración territorial resulta especialmente preocupante cuando coincide con rutas y áreas tradicionales utilizadas por las cigüeñas durante sus desplazamientos migratorios.
El análisis temporal también muestra un patrón muy claro: aproximadamente el 60 % de las electrocuciones de cigüeña blanca se concentran en agosto y el 84 % en agosto y septiembre. Este periodo coincide con el desplazamiento postnupcial hacia África y con la concentración de ejemplares en determinadas zonas para alimentarse y descansar.
97 especies afectadas, 29 de ellas rapaces
La cigüeña blanca constituye solamente una parte del problema. Los datos recopilados muestran que las electrocuciones afectan a 97 especies diferentes de aves, entre ellas 29 especies de rapaces diurnas y nocturnas, según los registros oficiales del BDB.
Águilas, milanos, buitres, ratoneros, cernícalos, búhos, mochuelos, autillos y otras especies utilizan los apoyos eléctricos como lugares de descanso, vigilancia o posada.
Entre las especies afectadas se encuentra el águila perdicera (Aquila fasciata), una rapaz protegida y con importantes problemas de conservación.
Por tanto, cada punto negro de electrocución representa una amenaza no solamente para la cigüeña blanca, sino para toda la avifauna que utiliza ese territorio.
Una problemática conocida y con legislación específica
«Lo más preocupante es que no estamos ante un fenómeno sin solución. La problemática se conoce desde la década de los años ochenta del siglo pasado y cuenta desde hace años con legislación específica».
El Real Decreto 1432/2008 establece medidas para la protección de la avifauna frente a la electrocución y la colisión en líneas eléctricas aéreas de alta tensión, incluyendo prescripciones técnicas y la adaptación de determinadas líneas existentes.
A este marco se suma la Ley 26/2007, de Responsabilidad Medioambiental, cuyo artículo 17 establece obligaciones de prevención ante amenazas inminentes de daños medioambientales y de adopción de medidas para evitar nuevos daños cuando estos ya se han producido.
La propia Generalitat Valenciana ha reconocido la necesidad de seguir actuando y en 2026 ha sometido a consulta pública un proyecto de orden destinado a declarar áreas prioritarias de avifauna frente a la colisión y la electrocución y establecer medidas para reducir la mortalidad.
Por tanto, señalan desde la organización ambientalista, la Administración conoce dónde está el riesgo, pero no actúa a la altura de la gravedad del problema.
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