Cuba debate audaces transformaciones para desarrollar la economía bajo asedio de EE.UU.
Comité Central del Partido Comunista de Cuba examinó audaz plan de medidas para oxigenar la economía, crear riquezas, elevar el bienestar y superar los obstáculos de las sanciones estadounidenses

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, recalcó que ante el bloqueo cruel y la persecución financiera real generados por la agresividad de los EE.UU., la nación caribeña precisa de cambios urgentes y necesarios, que se implementen a través de una agenda económica profunda y ágil, ejecutable en corto plazo, que combine estabilización macroeconómica, incentivos para estimular y promover una apertura productiva, seguridad jurídica, atracción de inversión, uso intensivo de tecnología y una protección social focalizada y efectiva.
El jefe de Estado cubano intervino en los debates del Comité Central del Partido Comunista de Cuba sobre el audaz programa de medidas que prevé llevar a cabo el país para optimizar el modelo económico, acentuar su carácter socialista y participativo, y superar las dificultades provocadas por las sanciones imperialistas. Defendió cambiar cuanto haya de ser cambiado, en coherencia con el concepto de Revolución expresado por el líder histórico, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y desatar las fuerzas productivas para resistir y desarrollarse.
Enfatizó que el foco de los cambios es producir más riquezas y proporcionar mayores niveles de bienestar al pueblo, así como atender las desigualdades provocadas por el genocidio silencioso del bloqueo yanqui, como lo calificó.
Reconoció que el momento es muy complejo y lleno de desafíos, mas expresó la certeza de que Cuba logrará superarlo con unidad política y valentía, participación popular y plena convicción en su capacidad para alcanzar la victoria.
Un plan de la economía concebido desde abajo
Las medidas buscan potenciar el desarrollo territorial y local, ampliar el aporte de los actores económicos, generar más exportaciones y mayores ingresos en divisas para financiar producción, importaciones, inversión, salarios e infraestructura, garantizar seguridad jurídica para atraer inversiones, impulsar digitalización de procesos y priorizar la protección social para atenuar desigualdades.
Díaz-Canel enfatizó la importancia de hacer los cambios de manera gradual, conservando la conducción estatal y corrigiendo el rumbo para lidiar y minimizar los posibles costos económicos y sociales.
Manifestó que se habrá de avanzar en al menos cinco frentes simultáneos: la estabilización macroeconómica y recuperación de los ingresos externos, la transformación del Modelo Económico y Social, el estímulo y recuperación del sector productivo agrícola, el fortalecimiento de la contabilidad y la gestión de los costos, y la previsión y mitigación de los costos sociales asociados a las transformaciones necesarias del modelo.
Sobre el Sistema de Dirección de la Economía, destacó que lo más importante es que la planificación central no tendría la función de administrar la economía, sino de crear un ambiente institucional y normativo adecuado para que las empresas y los trabajadores estén estimulados en producir bienes y prestar servicios de calidad y con eficiencia.
«Y definitivamente tenemos que lograr que el Plan se construya desde abajo con la participación de los trabajadores«, urgió Díaz-Canel, quien reafirmó que continuará la reestructuración del aparato de Gobierno, del Estado, del Partido y de las instituciones.
Una de las tareas más importantes y urgentes está en potenciar el desarrollo del país desde la base, desde los municipios, así como mejorar las capacidades de la empresa estatal socialista —pilar fundamental de la economía— para gestionar, innovar y responder por sus resultados. Sobre el nivel local, valoró como inaplazable desatar la gestión en los municipios y que acaben de tener y aplicar todas las facultades posibles para que se desarrollen.
Respecto a la empresa estatal socialista, delineó que se avanzará en dos direcciones: más autonomía real para las empresas y una gestión más profesional de los activos del Estado, a través del Instituto Nacional de Activos Empresariales, encargado de representar al dueño de los medios de producción, evaluar resultados, exigir eficiencia y separar mejor la función empresarial de la función regulatoria de los ministerios.
Instó a poner fin a la existencia de tierras ociosas, y ponerlas a producir o se entrega a quien esté dispuesto a hacerlo. Adelantó que se ampliará la entrega de tierras en usufructo a quienes estén dispuestos y en condiciones de producir: productores, cooperativas, mipymes y formas asociativas, sin renunciar a la soberanía nacional. La tierra seguirá siendo del pueblo.
«En cuanto al comercio exterior, las exportaciones, la logística, las cadenas de valor, debemos autorizar importación y exportación directa para empresas estatales y no estatales, productivas, exportadoras o que sustituyan importaciones, manteniendo requisitos técnicos y fiscales, pero eliminando la intermediación obligatoria», refirió.
Entre otras iniciativas, señaló que se revisará la lista de actividades prohibidas al sector privado, flexibilizar el objeto social de las mipymes y demás actores económicos, y aliviar la carga burocrática que hoy enfrentan muchos emprendedores, así como agilizar la creación de asociaciones económicas entre las formas de gestión estatal y las no estatales.
Inversión extranjera
Además de trabajar con sectores priorizados y desarrollarlos, se permitirá que el inversionista extranjero puede hacerlo en la rama económica de su interés y pueda seleccionar a sus trabajadores de manera directa, sin intermediarios estatales siempre.
Debemos autorizar la inversión extranjera directa en el sector privado nacional, incluyendo mipymes, con reglas claras de propiedad, repatriación, reinversión y solución de controversias.
Otra innovación será facilitar modelos de inversión con diferentes modalidades y con todos los actores por parte de cubanos que viven en Cuba. También con cubanos residentes fuera del país. «Y al cubano residente en el exterior que quiera invertir, donar, importar tecnología, abrir un mercado, levantar un proyecto en su tierra, vamos a ofrecerle un marco claro, estable y respetuoso, sin que lo miren con sospecha por querer ayudar a los suyos o contribuir al desarrollo de la tierra que los vio nacer», dijo.
Soberanía energética
Adelantó que se acelerará la incorporación de la energía solar a la economía nacional. En esa dirección, el Estado cubano facilitará la entrada directa de empresas extranjeras que suministren paneles, baterías, inversores y soluciones asociadas, reduciendo intermediarios.
Con anterioridad, Cuba eliminó aranceles a la importación de tecnologías solares, sistemas de almacenamiento y equipos destinados al ahorro energético. «Ahora avanzaremos también en la eliminación de impuestos sobre su venta y sobre los servicios vinculados a su instalación y mantenimiento«, dijo el Presidente cubano.
En paralelo, se crearán mecanismos de crédito y financiamiento para que estas soluciones sean más accesibles y lleguen progresivamente a los hogares, las mipymes, los consultorios médicos, los centros educacionales, los hogares de ancianos y otros servicios esenciales para la población.
Se impulsará el transporte eléctrico vinculado a fuentes renovables. Todo vehículo eléctrico destinado al transporte público, privado o de carga ligera que demuestre que opera total o mayoritariamente con energía solar, podrá acogerse a estímulos especiales, exención de aranceles, eliminación de impuestos sobre su venta y facilidades para importar cargadores, baterías, piezas y soluciones asociadas, delineó.
Adelantó que se promoverá la instalación de solineras en todo el país con inversión extranjera, privada, cooperativa y estatal priorizando rutas urbanas, polos turísticos, zonas productivas y servicios esenciales, además de facilitar la entrega de licencias de transportista, taxi eléctrico o servicios de movilidad asociados, bajo reglas claras, control técnico, seguridad vial y precios transparentes.
Subsidiar a personas, no a productos
La primera prioridad, antes de cualquier otra, son las personas que no pueden esperar a que la economía mejore, consideró Díaz-Canel, quien planteó que la justicia social verdadera no se sostiene sobre precios artificiales y se construye sobre bases reales, ingresos con poder de compra, protección directa para quienes más lo necesitan y una economía nacional capaz de producir más.
Llamó a no postergar más la implementación de decisiones en esa dirección. Al respecto, expresó que la canasta básica será garantizada a jubilados, a familias con niños enfermos crónicos, a vulnerables.
Anunció que se desarrollarán programas focalizados para la transformación social en los barrios más pobres, con incentivos para que el sector empresarial estatal y privado se involucre en la solución de problemas locales priorizados, tales como los comedores sociales, saneamiento, centros de niños sin amparo familiar, entre otros.
Recordó que durante años el país funcionó «bajo una lógica de salarios contenidos, precios regulados y un Estado que subsidiaba una parte enorme de la vida económica ´(…) Esa fórmula tuvo su razón, su contexto, sus resultados y su momento; pero ella no responde a la compleja realidad que vivimos», valoró el mandatario, quien reflexionó el país no puede seguir actuando como si no existiera la actual brecha entre precios y salarios. También vamos a abrir nuevas vías para el acceso seguro a medicamentos, expresó.
Saneamiento financiero
En cuanto a la política fiscal, tributaria, monetaria y de saneamiento financiero, dejó claro que el objetivo principal para reducir el déficit fiscal está en el aumento de la producción, que es la base de los tributos, y el decrecimiento de los gastos innecesarios del Presupuesto.
El Estado corregirá la política de topar precios, que no pocas veces provocaron resultados adversos. Por eso, no se continuará topando precios de manera general y se corregirán distorsiones del sistema tributario que hoy encarecen los encadenamientos productivos y terminan trasladándose al precio final.
Se avanzará hacia un impuesto al valor agregado (IVA) acreditable y soportado progresivamente por facturación electrónica, para evitar la imposición fiscal en cascada.
Díaz-Canel explicó que estas decisiones solo pueden aplicarse junto con una protección social más directa y efectiva, con el tránsito de subsidiar productos a subsidiar personas, y con el esfuerzo por recuperar el poder adquisitivo de salarios y pensiones. Se trata de ordenar con realismo, producir más y proteger mejor.
En aras de que el sistema financiero sea funcional, apuntó que se modernizará de manera profunda el sistema bancario y financiero. Cuba necesita bancos más ágiles, más digitales, más cercanos a la gente y más útiles para quienes producen, exportan, importan, invierten o emprenden.
Otra novedad será la apertura de espacios, bajo regulación estricta, a instituciones financieras, privadas y extranjeras; nuevos mecanismos de crédito, financiamiento productivo, desarrollo de mercados financieros y servicios de pago, donde puedan participar actores estatales, cooperativos y privados. El objetivo es que cobrar una pensión, recibir una remesa del exterior, pagar un servicio, pedir un crédito, financiar una cosecha, comprar un equipo o mover dinero para producir no sea una carrera de obstáculos.
Además, se permitirán cuentas en el exterior, pagos en divisas entre empresas y operaciones internacionales auditables para actores que importan, exportan o prestan servicios globales.
Otro paso clave será convertir la transformación digital, el software y la inteligencia artificial en herramientas transversales para desarrollar la agricultura, el sector energético, la salud, la educación, el comercio exterior, la banca, el comercio digital, la logística, el turismo y la fiscalización.
Adelantó que el país aplicará nuevas modalidades de negocios, con participación de todos los actores económicos, en el turismo y los negocios inmobiliarios, y se mejorará el esquema para que el sector privado importe combustible.
Sobre la importación de vehículos, dijo que se eliminarán las trabas en la importación, se priorizará la importación de vehículos eléctricos y se desarrollarán las solineras.
Enfatizó que los modelos de negocios que se están autorizando habrán de tributar de manera directa y verificable a un incremento de los ingresos en divisas que permita el sostenimiento de ofertas en moneda nacional.
Además, se prevé eliminar trabas salariales que impiden retener talento y fuerza de trabajo altamente calificada en sectores productivos, exportadores, tecnológicos, energéticos y agroindustriales, de modo que se amplíe de manera paulatina la remuneración variable en CUP y divisas vinculada a resultados verificables en exportaciones, en ahorro de importaciones, en incremento de la productividad, la innovación, la disponibilidad energética o en ventas externas.
Entre otras ideas, Díaz-Canel adelantó que se pondrán en marcha proyectos a nivel local para mejorar la recogida, tratamiento y disposición de los residuos sólidos. La solución será no solo estatal e incorporará inversión extranjera al sector no estatal, al sistema empresarial, a las comunidades y a iniciativas creativas que ayuden a devolver limpieza, orden y salud a ciudades y comunidades.
Más apoyo al talento joven
Además de oportunidades económicas, Cuba impulsará espacios concretos para que los jóvenes puedan actuar desde sus comunidades.
En ese sentido, el jefe de Estado consideró que «la Red Juvenil Comunitaria debe ser una vía para que un joven encuentre dónde formarse, dónde emplearse, dónde servir a su comunidad y dónde convertir una idea en un proyecto real. Esta red debe articular iniciativas útiles en los barrios: recuperación de espacios públicos, apoyo a personas vulnerables, actividades culturales y deportivas, formación en oficios y tecnologías, comunicación comunitaria, proyectos productivos, empleo local y acompañamiento a jóvenes en situación de riesgo».
Apuntó que se tratará de un espacio dinámico y movilizativo, en que los jóvenes recibirán «capacidades, herramientas, conocimientos, responsabilidades y espacios reales para transformar el lugar donde viven; porque quedarse en Cuba también tiene que significar tener un sitio donde ser útil, crecer, aprender, liderar y construir futuro desde la cuadra, la escuela, el centro de trabajo y el municipio».
Cada medida que anunciamos tendrá responsables, plazos e indicadores. Vamos a informar lo que avance, lo que se incumpla y lo que haya que corregir, señaló el líder cubano.
«Como pueblo no nos vamos a convocar solamente a resistir; nos vamos a convocar a crear, a producir, a decidir, a fiscalizar, a prosperar y a transformar, porque esto que empezamos hoy no lo hace un Gobierno, esto lo hacemos todos o no lo hacemos».
Díaz-Canel enfatizó: «No vamos a negar los problemas, no vamos a defender la burocracia, no vamos a cerrarle la puerta al talento, no vamos a abandonar a los vulnerables y no vamos a permitir jamás que el sufrimiento de este pueblo causado por el perverso bloqueo imperialista se use contra la soberanía de la patria».
Proceso profundamente participativo
El programa de transformaciones se concibió a partir del informe y debate del Congreso de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba (ANEC), la consulta popular sobre el Programa Económico y Social para el 2026, los criterios de economistas y expertos, y los debates y aportes formulados por la Comisión Económica del Comité Central del Partido, entre otros actores.
Se tuvo en cuenta además las experiencias de la construcción socialista en otros países como China y Vietnam, y se acudió a la inteligencia artificial para profundizar en la búsqueda de referencias y evaluar las propuestas en relación con las leyes vigentes.
Las autoridades cubanas consultaron al líder al frente de la Revolución, general de ejército Raúl Castro Ruz, sobre esta propuesta. Él propuso su implementación tras considerar que una economía fortalecida es lo que más conviene a la Revolución y pidió se tomen en cuenta los criterios de la población.
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