Redacción •  Vivienda •  03/05/2026

Colectivos vecinales de Sevilla denuncian la «violencia urbanística» bajo la excusa de la crisis de la vivienda

  • Los colectivos han alertado de que la nueva ley autonómica de vivienda facilita la transformación de espacios libres y dotacionales en zonas residenciales, sacrificando la calidad de vida y la identidad de los sevillanos.
Colectivos vecinales de Sevilla denuncian la «violencia urbanística» bajo la excusa de la crisis de la vivienda

La Peña Cultural Mi Barrio (Santa Justa, Sevilla) ha organizado esta semana unas jornadas de movilización y debate contra lo que definen como una ola de «violencia urbanística» que afecta a diversos puntos estratégicos de la ciudad. El evento contó con la participación de diferentes colectivos vecinales que expusieron casos de privatización de suelo público y degradación del patrimonio público.

Según denuncian los organizadores, las administraciones públicas, especialmente la autonómica y la municipal, están instrumentalizando la necesidad habitacional para justificar «pelotazos inmobiliarios» que solo benefician a inversores y promotores. Dichos colectivos alertaron de que la nueva ley autonómica de vivienda facilita la transformación de espacios libres y dotacionales en zonas residenciales, sacrificando la calidad de vida y la identidad de los sevillanos.

Frentes abiertos en la ciudad
Durante las jornadas se analizaron varios conflictos territoriales que ilustran esta política de «hormigón». El primero de ellos en Pinillos, donde los vecinos mantienen una protesta activa contra la construcción de un parking privado en un espacio destinado a zona verde, lo que supone, además, la pérdida de una obra arquitectónica singular.

También han abordado el conflicto del Pulmón Verde en la calle Arrayán, donde los vecinos denuncian el intento del Ayuntamiento de edificar y privatizar un solar municipal que los propios vecinos habían transformado en parque.

Otro de los conflictos tratados es el proyecto de Reurbanización de Santa Justa. La vecindad critica la proyección de un nuevo rascacielos junto a la estación, la falta de espacios verdes e infraestructuras públicas, así como el aumento de sus barrios aledaños, ya densamente poblados.

Finalmente, el Cortijo del Cuarto, advirtiendo sobre el plan de la Diputación de cubrir de hormigón este «pulmón verde» al sur de la ciudad.

Un modelo de ciudad en peligro

La Peña Cultural Mi Barrio, en boca de su portavoz Ibán Diaz, considera que la solución al problema de la vivienda no puede pasar por «construir en cada hueco que encontremos», especialmente cuando las licencias para pisos turísticos siguen creciendo y se protege por ley el derecho a mantener viviendas vacías. «La ciudad no solo son viviendas, sino que es un hábitat que requiere cuidar su patrimonio y contar con zonas libres», afirma Diaz, advirtiendo que este modelo actual solo servirá para hacer la vida de los ciudadanos más «miserable».

El encuentro, en resumen, pretendía desmontar lo que consideran «falsas soluciones» para el problema de la vivienda digna y proponer un urbanismo que priorice el bienestar vecinal y la preservación de los espacios comunes y verdes.


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