Fidel Castro, artífice de la alianza estratégica Cuba-China
Cuando se menciona a Cuba en las calles chinas, la respuesta es invariable. Una sonrisa de reconocimiento acompañada de la evocación de tres elementos que han permanecido en la memoria colectiva de este pueblo: el azúcar, las legendarias jugadoras de voleibol y, sobre todo, la figura de Fidel Castro.

No se trata de simples referencias históricas, sino de la constatación de una admiración profunda que trasciende fronteras y décadas.
Para el pueblo chino, Cuba representa la dignidad de una pequeña nación que se atrevió a enfrentarse a Estados Unidos a apenas 90 millas de su territorio. Y en el corazón de esa admiración está Fidel Castro, el arquitecto de una relación que hoy, más de seis décadas después de su inicio, continúa siendo un modelo de cooperación Sur-Sur.
La trayectoria de Fidel Castro como gestor de los vínculos entre Cuba y China constituye uno de los capítulos más significativos de la diplomacia latinoamericana contemporánea. Su visión estratégica no solo transformó las relaciones bilaterales, sino que redefinió la posición de Cuba en el escenario internacional, particularmente en su relación con el mundo asiático.
PRIMEROS PASOS DE UNA ALIANZA HISTÓRICA
La historiadora Mercedes Crespo relata en su libro de 2004 que en marzo de 1960 el enviado especial Zeng Tao se había reunido por primera vez con el primer ministro Fidel Castro.
Luego de hacer referencia a la situación de China y su política exterior, el líder cubano le expresó: “Nosotros te consideramos como el representante diplomático de China. Ningún dirigente de nuestro gobierno tiene contactos con el Embajador del Kuomintang”.
Ese mismo año arribó una delegación gubernamental china encabezada por el viceministro de Comercio Exterior Lu Hsuchang.
Durante esa estancia, el funcionario asiático suscribió junto con el comandante Che Guevara, en ese entonces presidente del Banco Nacional de Cuba, el Convenio comercial y de pagos y el Convenio de cooperación científica y técnica, entre los primeros tratados bilaterales.

El 2 de septiembre de 1960, durante la Primera Declaración de La Habana, Fidel Castro anunció ante una multitud congregada en la Plaza de la Revolución la decisión de romper relaciones con Taiwán y establecer vínculos diplomáticos con la República Popular China.
Con este acto, Cuba se convirtió en el primer país del hemisferio occidental en reconocer a la Nueva China, un gesto que reflejaba la clarividencia política del líder revolucionario y su comprensión de los cambios que se avecinaban en el orden mundial.
Las primeras delegaciones que viajaron de Cuba al gigante asiático llevaban consigo la energía de la Revolución recién triunfante.
El Che Guevara visitó Beijing en noviembre de 1959, en una misión que establecería las bases sólidas para la cooperación bilateral. De esa visita emergió el Acuerdo de Cooperación Económica y Tecnológica, un gesto de solidaridad que adquirió especial relevancia en un contexto de creciente hostilidad estadounidense hacia la isla.
VISITAS PRESIDENCIALES: CONSOLIDACIÓN DE UNA AMISTAD
Treinta y cinco años después de aquellos primeros contactos, Fidel Castro realizaría la primera de dos visitas oficiales a China, momentos que se convertirían en hitos de la diplomacia bilateral.
El 29 de noviembre de 1995, el líder revolucionario llegó a Beijing para una visita de diez días -hasta el 7 de diciembre- que fue recibida con los máximos honores por el entonces presidente Jiang Zemin.

Durante su estancia, Fidel sostuvo conversaciones oficiales con los máximos dirigentes chinos y participó en ceremonias de bienvenida en el Gran Palacio del Pueblo.
La imagen de Fidel Castro escalando la Gran Muralla en el sector de Badaling, negándose a detenerse antes de alcanzar la cota más alta, se convirtió en un símbolo de la determinación que caracterizaba al líder cubano.
Ocho años después, del 26 de febrero al 1 de marzo de 2003, realizaría su segunda visita de Estado, consolidando aún más los lazos entre ambas naciones.
En declaraciones a Prensa Latina, cubanos en China destacaron que “el impulso de Fidel Castro a las relaciones con China, sus visitas aquí en 1995 y 2003 ayudaron a aumentar la confianza política entre ambas partes”.
Por su parte, Aurora Lin Hai lamentó no haberlo conocido personalmente cuando vivió como diplomática en el país caribeño y celebró la visión del líder para estrechar los vínculos entre las dos naciones.
“Cuba fue el primer país del hemisferio occidental en establecer relaciones con China, Fidel y nuestro presidente Mao Zedong fueron grandes estadistas con una visión a largo plazo sobre los nexos bilaterales”, comentó.
El embajador de Cuba en China, Alberto Blanco, ha sintetizado magistralmente la importancia de Fidel Castro en la construcción de esta relación.
Señaló que Fidel “apoyó de manera consecuente el principio de ‘una sola China’, condenó a través de sus discursos y reflexiones la injerencia en los asuntos internos y los intentos de lesionar la integridad territorial y la soberanía de la República Popular China, al tiempo que contribuyó a despertar el interés recíproco entre América Latina y el Caribe y la Nueva China”.
COOPERACIÓN BIOFARMACÉUTICA
Si existe un ámbito donde la previsión de Fidel Castro dejó una huella tangible y salvadora, es en el desarrollo de la cooperación biofarmacéutica. En las décadas de 1970 y 1980, cuando la biotecnología era aún una disciplina incipiente en el mundo, Fidel instó a los científicos cubanos a dedicarse a esta rama del conocimiento.
Su visión de que la independencia de los pueblos también se gana en los laboratorios demostró ser profética.
Bai Xianhong, presidente de Biotech Pharmaceuticals Limited (BPL), la mayor colaboración entre China y Cuba en el campo de la industria biofarmacéutica, subrayó en declaraciones a Prensa Latina la importancia de esa visión.
Según Bai, Fidel Castro “llevó con éxito los resultados de laboratorio a la industrialización, esto no solo proporcionó medicamentos y vacunas al pueblo cubano, y promovió avances en la atención médica en Cuba, sino que también sentó bases para el desarrollo de la biotecnología”.
La empresa mixta BPL, establecida formalmente a partir de 2004 con la firma de acuerdos bilaterales y la creación del grupo de trabajo conjunto en biotecnología, se ha convertido en un testimonio viviente de esa visión.
El Nimotuzumab, un anticuerpo monoclonal humanizado desarrollado conjuntamente, ha proporcionado tratamiento eficiente contra el cáncer a más de 300 mil pacientes chinos. Bai destacó que este producto “se registró en China para el tratamiento del cáncer de cabeza y cuello, y anteriormente ya se empleaba aquí para tratar el carcinoma de páncreas y nasofaríngeo”.
Yanet Borrego, directora general adjunta y representante de la vicepresidencia cubana de BPL, ha enfatizado que “la cooperación en biotecnología con China permitió la entrada de productos de Cuba al mercado del gigante asiático y cada vez más pacientes chinos pueden tratarse con ellos”.
Durante la pandemia de Covid-19, la cooperación biofarmacéutica demostró su valor estratégico.
El interferón alfa 2B humano recombinante, desarrollado conjuntamente por ambas naciones, fue incluido entre los 30 productos que China aprobó en sus protocolos de actuación contra el virus.
La empresa mixta ChangHeber logró distribuir más de 189 mil viales de este fármaco en 11 provincias chinas, salvando innumerables vidas.

RECONOCIMIENTO DE UNA AMISTAD IMPERECEDERA
Cuando Fidel Castro falleció en noviembre de 2016, el dolor se sintió profundamente aquí y pudimos ver como cientos de chinos acudieron de forma espontánea a la sede diplomática en Beijing para dejar mensajes, frutas, fotos y flores.
El presidente chino Xi Jinping visitó personalmente la embajada cubana para rendir tributo, describiendo a Fidel como “el fundador e impulsor de las relaciones China-Cuba” y destacando que “dedicó su vida a la amistad entre China y Cuba”.
Yue Zengmin, editor jefe del suplemento Sátira y Humor del Diario del Pueblo, expresó en un homenaje publicado por Prensa Latina que la gente en China elogia a Fidel Castro como “el barbudo que no teme, no se doblega y no puede ser derrotado”.
Esa caracterización no es casual; refleja cómo la resistencia y la dignidad de Cuba, personificadas en Fidel, resonaron profundamente en la conciencia del pueblo chino.
María Chen, estudiante de español en la década de 1960, expresó a Prensa Latina que Fidel es “un héroe nacional único, muy querido y respetado por el pueblo del gigante asiático”.
Precisamente la cooperación en educación fue otro ejemplo de los nexos impulsados por Fidel. En 1964 llegaron a la isla poco más de 100 chinos que estudiaron español en la Universidad de La Habana. Luego, a partir de 2006, más de tres mil ciudadanos de este país se han beneficiado con el programa de becas para estudiar ese idioma en la nación caribeña.
Hoy, mientras Cuba y China celebran más de seis décadas y media de relaciones diplomáticas, el legado de Fidel Castro continúa siendo brújula de estos vínculos.
Su capacidad para identificar en China un socio estratégico, su visión de una cooperación basada en principios de igualdad y beneficio mutuo, y su insistencia en que la ciencia y la tecnología son herramientas de liberación, permanecen como lecciones vigentes.
El Centro Fidel Castro Ruz, ubicado en la barriada habanera del Vedado, atesora y exhibe un busto del líder histórico cubano obsequiado por el mandatario Xi Jinping al Comandante en Jefe de la Revolución durante su visita a la isla caribeña en 2014.
El embajador Alberto Blanco ha sintetizado que “el alto nivel de las relaciones políticas entre nuestros dos países y la entrañable amistad entre nuestros pueblos nos permite continuar fortaleciendo una alianza estratégica con importantes resultados y grandes potencialidades”.
arb/idm
Relacionado
Información en la que puede confiar:
Reuters, la división de noticias y medios de comunicación de Thomson Reuters, es el mayor proveedor de noticias multimedia del mundo, con un alcance diario de miles de millones de personas en todo el mundo. Suscríbase a nuestro boletín informativo diario gratuito: thomson@reutersmarkets.com
