La trampa de las urnas majzenianas: por qué el boicot es la única respuesta digna
Las palabras vertidas en el reciente manifiesto del Partido Vía Democrática Obrera no son solo el diagnóstico de una cita electoral concreta, sino la radiografía de un modelo agotado. Ante los comicios convocados para el 23 de septiembre de 2026, la formación apela al rechazo frontal de un proceso que califica, sin ambages, de «farsa electoral». No se trata de un gesto de abstencionismo pasivo, sino de una postura fundamentada en que «la participación en las elecciones bajo un régimen que reprime las libertades» y que «encarcela a los opositores y los somete a procesos judiciales formales y vengativos» constituye «una opción política que no se corresponde con los principios de la estrategia de lucha por el cambio democrático popular».
Desde los primeros años de la independencia formal, el andamiaje del poder ha mantenido una lógica inalterada: «las opciones del régimen político majzeniano desde comienzos de los años sesenta no han cambiado en lo esencial» y buscan «garantizar el poder absoluto del bloque de clases dominante y de la institución monárquica». Bajo esta estructura, las votaciones se celebran «bajo la supervisión de Palacio y de su Ministerio del Interior» y en el marco de un «falso pluralismo partidista compuesto por partidos administrativos y afines al régimen». Con «la mayoría del cuerpo electoral no inscrita en los censos electorales», el proceso carece de toda legitimidad popular.
Este modelo político se traduce en una severa crisis socioeconómica impulsada por «las recomendaciones de dependencia del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional», orientadas a «hundir al país en más endeudamiento, profundizar las privatizaciones y enriquecer a la burguesía intermediaria y corrupta». A ello se suma la «sumisión total a las agendas del imperialismo estadounidense» y la «adopción de una política de normalización traidora, facilitando la penetración sionista en nuestro país en plena perpetración del genocidio».
Frente a la «propaganda engañosa basada en el «fomento de la participación de los jóvenes»», la realidad es la represión ejercida contra «los presos del movimiento del Rif, los presos de la Generación Z y todos los jóvenes detenidos, perseguidos y reprimidos», a quienes se «empuja directamente a emigrar» tras perder la esperanza, tal como evidenciaron «los acontecimientos de Bab Sebta (Ceuta) y Beni Ansar (Melilla)».
Por ello, el manifiesto defiende que «la cuestión constitucional constituye una prioridad previa a cualquier proceso electoral» y llama a articular el «más amplio frente popular por el cambio democrático popular». Para iniciar una verdadera apertura, resulta imprescindible «vaciar las cárceles de todos los presos políticos y presos de conciencia, liberar las libertades, disolver los partidos creados en los pasillos del régimen» y actuar con firmeza contra la corrupción. Desenmascarar la falsedad de estas elecciones formales es el paso necesario para empezar a construir una verdadera democracia desde la base.
Lois Pérez Leira
Coordinador Regional del Sovintern de América Latina y el Caribe
