Elsa Campano Escudero •  IU Majadahonda •  Opinión •  08/06/2026

Acerca de las provocaciones del Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid

Acerca de las provocaciones del Consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid

El pasado 5 de junio Mariano de Paco, que así se llama el Sr Consejero, afirmó lo siguiente a propósito de las altas temperaturas que se soportan en las aulas:

«Hace calor y eso ha sido así toda la vida. Cuando hace calor, hace calor. Aquí estoy yo y aquí estamos todos».

Confieso que me dejó impresionada. Y no precisamente por la profundidad de su reflexión, que cualquier estudiante de ESO podría desmontar en cinco minutos, sino por el grado de estupidez que destilaba.

Empecemos por la lógica de su ‘argumento’:

«Cuando hace calor, hace calor». Eso no es un argumento, sino una simple tautología, como ya nos enseñó Aristóteles hace dos mil quinientos años.Equivale a decir que si llueve, está lloviendo, o que si luce el sol, hace sol. Es una verdad de perogrullo que no demuestra absolutamente nada.

El segundo razonamiento parece ser:

  • Siempre ha hecho calor.
  • Por tanto, no hay problema.

Esto se conoce como falacia de apelación a la tradición. Es el tipo de razonamiento que pretendía (¿y pretende?) justificar las desigualdades sociales por aquello de que “siempre ha habido ricos y pobres”; o que se puede ingerir leche sin hervir porque «se ha hecho toda la vida».

Pero además el consejero añade un pretendido tercer argumento: «Aquí estoy yo y aquí estamos todos».

No exactamente. Él está allí. Bien aclimatado con su aire acondicionado. Todos no. Tampoco están allí las personas fallecidas por las altas temperaturas. Según el Sistemade Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, mayo de 2026 cerró con 101 muertes atribuibles al calor, la cifra más alta registrada para un mes de mayo desde que existen datos comparables.

La ciencia lleva años señalando que los episodios de calor extremo incrementan la mortalidad, especialmente entre personas mayores, enfermos crónicos y otros colectivos vulnerables. El propio Ministerio de Sanidad recuerda que el riesgo de mortalidad aumenta entre un 9 % y un 11 % por cada grado de temperatura que supera los umbrales de riesgo para la salud.

Y tampoco parece muy acertado afirmar que «siempre ha sido así», cuando los datos muestran otra cosa. La temperatura media de España mantiene una tendencia claramente ascendente desde hace décadas. Los episodios de calor son cada vez más frecuentes, más intensos y aparecen antes en el calendario. De hecho, las temperaturas registradas en mayo de este año alcanzaron valores inéditos para muchas zonas desde mediados del siglo XX.

Por si todo esto fuera poco, existe además una cuestión legal. La normativa de prevención de riesgos laborales establece para los trabajos sedentarios propios de oficinas y aulas temperaturas comprendidas, con carácter general, entre 17 ºCy 27 ºC. Cuando esos límites se superan, la obligación de las Administraciones no es encogerse

de hombros y afirmar que «hace calor», sino adoptar medidas para proteger a trabajadores y alumnado.

Resulta difícil entender cómo un responsable público puede responder a un problema de salud pública, respaldado por datos científicos y obligaciones legales, con supuestos argumentos que son meras perogrulladas o burdas falacias.

Porque sí, hace calor. Cada vez más y durante más tiempo.

Precisamente por eso y para eso existen la ciencia, la salud pública y las administraciones que han de afrontarlo.

Después de estas argumentaciones no puede descartarse del todo la estupidez del Consejero de Cultura de la Comunidad. También sería pertinente pensar que para él provocar es más fácil que resolver. No se preocupe, no faltan razones, en septiembre toda la educación pública madrileña estará en las calles reclamando, entre otras cosas, la mejora de las instalaciones escolares y muy en concreto su necesaria climatización sostenible.

Elsa Campano Escudero.

Profesora de la enseñanza pública madrileña. Coordinadora de Izquierda Unida Majadahonda.


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