Matthew Ehret •  Opinión • 28/09/2020

Hiperinflación, Fascismo y Guerra: Cómo el Nuevo Orden Mundial puede ser derrotado una vez más

Hiperinflación, Fascismo y Guerra: Cómo el Nuevo Orden Mundial puede ser derrotado una vez más

Un ensayo largo, sorprendente y realmente apasionante. Una historia de lucha de poder de bloques por el control del futuro eliminada hábilmente de los libros de historia por los mismos que venden libros. Quedaros con las maniobras, porque son las mismas que vimos, vemos y veremos en un futuro cercano: MAGA, Green New Deal, Great Global Reset, QE, supremacismo, Crisis y fascismo; mucho fascismo. Cuando te cuentan toda la Historia la historia cambia.

Se les ha vencido y se les volverá a vencer.

Salud! PHkl/tctca

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Traducción tarcoteca – Hyperinflation, Fascism and War: How the New World Order May Be Defeated Once More | The Vineyard of the Saker 19.9.2020 por Matthew Ehret vía Global Research

Si bien la atención del mundo es absorbida por los cambios tectónicos que se desarrollan en Estados Unidos como una tormenta perfecta para una  Guerra Civil y un Golpe Militar y amenazan con deshacer tanto las próximas elecciones como los mismos cimientos de la república, algo siniestro ha aparecido «fuera del radar » de la mayoría de los espectadores. Este algo es un Colapso Financiero de los bancos transatlánticos que amenaza con desatar el caos en el mundo. Es este colapso el que subyace en los desesperados esfuerzos que está guiando el impulso neoconservador hacia una Guerra Total con Rusia, China y otros miembros de la creciente Alianza Mutlipolar en la actualidad.

En artículos recientes, mencioné que la «solución» adoptada por el Banco de Inglaterra para este estallido financiero inminente de la burbuja de derivados de $ 1.500 billones [10^12] está siendo vendido al público con el envoltorio del «Gran Reinicio Global«, que es un burdo y desesperado intento de usar al COVID-19 como tapadera para la imposición de un nuevo sistema operativo del orden mundial post-covid. Dado que las nuevas «reglas» de este nuevo sistema son muy similares a la «solución» del Banco de Inglaterra de 1923 para el caos económico vivido en Alemania, que finalmente requirió de un mecanismo de gobierno fascista para imponerlo a las masas, deseo profundizar en las causas y los efectos del completamente innecesario colapso de la Alemania de Weimar por la hiperinflación y el caos durante el período de 1919-1923.

En este ensayo iré más allá, para examinar cómo esos mismos arquitectos de la hiperinflación estuvieron cerca de establecer una ‘Dictadura Global de Banqueros’ en 1933 y cómo ese primer intento de un Nuevo Orden Mundial afortunadamente  descarriló gracias de una lucha audaz que se ha eliminada de los libros y de la memoria de la historia popular.

Investigaremos en profundidad cómo estalló una gran guerra dentro de Estados Unidos liderada por patriotas antiimperialistas en oposición a las fuerzas de Wall Street y el Deep State de Londres, y examinaremos cómo este choque de paradigmas llegó a su punto crítico en 1943-1945.

Este estudio histórico no se está llevando a cabo por entretenimiento, ni debe verse como un ejercicio puramente académico, sino que ha tenido que ser escrito por el simple hecho de que el mundo está llegando a un colapso sistémico total y a menos que se muestren a la luz ciertos hechos suprimidos de la historia del siglo XX, esas fuerzas que han destruido nuestra memoria colectiva de lo que alguna vez fuimos permanecerán en el asiento del conductor mientras la sociedad entrará en una nueva era de fascismo y guerra mundial.

Versalles y la Destrucción de Alemania

Gran Bretaña había sido la principal mano negra detrás de la orquestación de la Primera Guerra Mundial y la destrucción de la potencial alianza germano-ruso-estadounidense-otomana que había comenzado a tomar forma a fines del siglo XIX, como descubrió (aunque lamentablemente tarde) el estúpido Kaiser Wilhelm [Guillermo II] cuando reconoció que: “El mundo se verá envuelto en la más terrible de las guerras, cuyo objetivo final es la ruina de Alemania. Inglaterra, Francia y Rusia han conspirado para nuestra aniquilación… esa es la verdad desnuda de la situación que fue generada lenta pero inexorablemente por Eduardo VII”.

Así como la oligarquía británica organizó la 1ª Guerra Mundial, también organizó la conferencia de reparaciones en Francia que, entre otras cosas, impuso los imposibles reembolsos de deuda a una Alemania derrotada, y creó así la Sociedad de Naciones, que estaba destinada a convertirse en el instrumento para el advenimiento de un “Orden Mundial post-Estado nación ”. Lloyd George [primer ministro] encabezó la delegación británica junto a su asistente Philip Kerr (Lord Lothian), Leo Amery [secretario de estado], Lord Robert Cecil y Lord John Maynard Keynes [archiconocido ministro de economía], quienes desarrollan una agenda a largo plazo para lograr la dictadura global [en torno al colonialismo del imperio británico]. Todas estas figuras eran miembros del reciente y emergente Movimiento de la Mesa Redonda, que había tomado el control total de Gran Bretaña al derrocar al anterior Primer Ministro Asquith en 1916, y que aún permanece en el corazón del «estado profundo» británico de hoy.

Después de que el Armisticio de 1918 desmantelase el ejército y la marina de Alemania, la otrora poderosa nación se vio obligada a pagar la imposible suma de 132 mil millones de marcos de oro a los vencedores y tuvo que ceder territorios que representan el 10% de su población (Alsacia-Loraine, Ruhr y Silesia del Norte), que constituía el 15% de su tierra cultivable, el 12% de su ganado, el 74% de su mineral de hierro, el 63% de su producción de zinc y el 26% de su carbón. Alemania también tuvo que ceder 8000 locomotoras, 225 000 vagones y todas sus colonias. Fue un día de campo para el saqueo moderno.

Alemania se quedó con muy pocas opciones. Se aumentaron los impuestos y se redujeron por completo las importaciones mientras que se incrementaron las exportaciones. Esta política (que recuerda a las técnicas de austeridad que aplica a día de hoy el FMI ) fracasó por completo, ya que ambas cayeron un 60%. Alemania renunció a la mitad de su reserva de oro y aún con todo apenas se logró pagar una mínima parte de la deuda. En junio de 1920 se tomó la decisión de iniciar una nueva estrategia: aumentar la impresión de dinero [técnica hoy usada por los bancos centrales llamada Expansión Cuantitativa]. En lugar de la «cura milagrosa» que los desesperados monetaristas creían tontamente que sería, esta solución avocó a una devaluación asintótica de la moneda e hiperinflación. Desde junio de 1920 hasta octubre de 1923, la oferta monetaria en circulación se disparó de 68,1 marcos de oro a 496,6 trillones [10^18] de marcos de oro. En junio de 1922, se intercambiaron 300 marcos por 1 dólar y en noviembre de 1923 ¡se necesitaban 42 billones de marcos para obtener 1 dólar! Todavía hay imágenes circulando de alemanes empujando carretillas llenas de dinero en efectivo por la calle, solo para comprar una barra de mantequilla y pan (1 kg de pan se vendió a 428 mil millones de marcos en 1923).

Con la pérdida de valor de la moneda, la producción industrial cayó en un 50%, el desempleo aumentó a más del 30% y la ingesta de alimentos colapsó a menos de la mitad de los niveles de ante guerra. La película de 1922 del director alemán Fritz Lang Dr. Mabuse (El jugador) reflejó la locura del colapso de la población alemana en la locura especulativa bursátil cuando aquellos que tenían los medios comenzaron a apostar contra el propio marco alemán para protegerse a sí mismos, lo que solo ayudó a acelerar el colapso del marco desde dentro. Esto recuerda mucho a lo que los estadounidenses de hoy hacen con las ventas en corto del dólar en lugar de luchar por una solución sistémica.

#FritzLang Dr. Mabuse, der Spieler (1922) Dir. Fritz Lang

https://www.youtube.com/watch?v=zME775cE_gI

Hubo Resistencia

Los efectos secundarios del Tratado de Versalles [1919] no eran desconocidos y el destino teñido en Nazis para Alemania estaba predeterminado. Es un hecho comprobable y que a menudo se deja fuera de los libros de historia que las fuerzas patrióticas de Rusia, Estados Unidos y Alemania intentaron valientemente cambiar la trágica trayectoria de hiperinflación y fascismo que HABRÍA EVITADO el ascenso de Hitler y la Segunda Guerra Mundial si sus esfuerzos no hubieran sido saboteados.

Desde los mismos Estados Unidos, un nuevo equipo presidencial bajo el liderazgo de William Harding revirtió rápidamente la agenda pro-Liga de Naciones del obstinadamente anglófilo presidente Woodrow Wilson. Un importante industrial estadounidense llamado Washington Baker Vanderclip, que lideró el mayor acuerdo comercial del mundo en la historia con Rusia por una suma de $ 3 mil millones en 1920, describió a Wilson como «un autócrata inspirado en el gobierno británico [dictador]». A diferencia de Wilson, el presidente Harding apoyó el acuerdo comercial entre Estados Unidos y Rusia y socavó la Liga de las Naciones al reforzar la soberanía de Estados Unidos declarando tratados bilaterales con Rusia, Hungría y Austria fuera del control de la liga en 1921. El recientemente formado Movimiento de Mesa Redonda en América, británico, (creado a semejanza del Consejo de Relaciones Exteriores) no estaba satisfecho.

[Momento Clave: el asesinato del Presidente Harding en 1923]

Justo cuando Harding estaba maniobrando para reconocer a la Unión Soviética y establecer una entente con Lenin, el gran presidente comió por casualidad «unas ostras malas» y murió el 2 de agosto de 1923. Si bien nunca se realizó una autopsia, su muerte trajo una década de control para los anglófilos de Wall Street [aliados con la City de Londres] en América y puso fin a toda atisbo de oposición al Gobierno Mundial por parte de la Presidencia. Este período dio como resultado la burbuja impulsada por la especulación de los alocados años 20, cuyo colapso el Viernes negro de 1929 casi desató un infierno fascista en Estados Unidos.

El Tratado de Rapallo Rusia y Alemania saboteado: [fascistas asesinan al Ministro de Exteriores alemán]

Después de meses de organización, los principales representantes de Rusia y Alemania acordaron una solución alternativa al Tratado de Versalles que habría dado nueva perspectiva a los patriotas alemanes [de tintes comunistas] y establecido una poderosa amistad ruso-alemana en Europa que habría alterados varias nefastas agendas.

Bajo el liderazgo del industrial alemán y ministro de Relaciones Exteriores, Walter Rathenau, y su homólogo, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Georgi Chicherin, el tratado se firmó en Rapallo, Italia el 16 de abril de 1922, con la premisa del perdón de todas las deudas de guerra y la renuncia a todas las reclamaciones territoriales de cualquier lado. El tratado decía que Rusia y Alemania «cooperarían con un espíritu de buena voluntad mutua en pos de satisfacer las necesidades económicas de ambos países».

Cuando Rathenau fue asesinado por una célula terrorista llamada Organización Cónsul [fascista, por supuesto] el 24 de junio de 1922, el éxito del Tratado de Rapallo perdió fuerza y ​​la nación cayó en una ola aún más profunda de caos e impresión de dinero. La Organización Cónsul había tomado la iniciativa en el asesinato de más de 354 figuras políticas alemanas entre 1919-1923, y cuando fueron prohibidos en 1922, el grupo simplemente cambió su nombre y se transformó en otros grupos paramilitares alemanes (como el Freikorps) convirtiéndose en el brazo militar del nuevo Partido Nacionalsocialista.

1923: Se impone la solución de la City de Londres

Cuando el estallido hiperinflacionario de Alemania resultó en la total ingobernabilidad del estado, la solución tomó la forma del “Plan Dawes” de Wall Street [1924], que requirió del uso de un golem adiestrado en Londres llamado Hjalmar Schacht. Presentado por primera vez como Consejero de la Moneda en noviembre de 1923 y pronto como presidente del Reichsbank, el primer acto de Schacht fue visitar al gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman, en Londres, quien le proporcionó a Schacht un plan para proceder a la reestructuración económica de Alemania. Schacht volvió a “solucionar” la crisis con el mismísimo veneno que la provocó [impresión de moneda más austeridad].

Primero anunció una nueva moneda llamada «rentenmark» establecida en un valor fijo de intercambio de 1 billón de reichsmarks por 1 nuevo rentenmark. Los alemanes fueron robados una vez más. Esta nueva moneda operaría bajo “nuevas reglas” nunca antes vistas en la historia de Alemania: las privatizaciones masivas resultaron en conglomerados angloamericanos que compraban empresas estatales. IG Farben, Thyssen, Union Banking, Brown Brothers Harriman, Standard Oil, JP Morgan y Union Banking tomaron el control de las finanzas, los intereses mineros e industriales de Alemania bajo la supervisión de John Foster Dulles, Montagu Norman, Averill Harriman y otros actores del estado profundo. Esto fue popularmente expuesto en la famosa película Los juicios de Nuremberg de 1961 de Stanley Kramer.

Judgment at Nuremberg (1961) – The Guilt of the World Scene (8/11) | Movieclips

https://www.youtube.com/watch?v=lbqDuUjm4aU

Acto seguido Schacht recortó el crédito a las industrias, aumentó los impuestos e impuso una austeridad extensiva sobre el «gasto inútil». 390 000 funcionarios fueron despedidos, los sindicatos y la negociación colectiva fueron destruidos y los salarios se recortaron en un 15%.

Como se puede imaginar, esta destrucción de la vida después del infierno de Versalles fue intolerable para el pueblo y los disturbios civiles comenzaron a estallar en formas que incluso los poderosos banqueros de Wall Street-Londres (y sus mercenarios) no pudieron controlar. Se necesitaba otro agente, libre de los obstáculos de las instituciones democráticas de la república alemana, para imponer la economía de Schacht al pueblo. Un pintor fracasado que arengaba a la chusma y que había sido coreado en el Beerhall Putsch el 8 de noviembre de 1923 era perfecto [si, nuestro amigo Adolf].

Un último intento para salvar a Alemania

Aunque Hitler creció en poder durante la próxima década de la economía Schachtiana, el republicanismoe hizo un último esfuerzo para evitar que Alemania se hundiera en un infierno fascista con la victoria electoral de noviembre de 1932 del general Kurt von Schleicher como canciller de Alemania. Schleicher había sido co-arquitecto del pacto de  Rapallo junto con Rathenau una década antes y era un firme defensor del programa de obras públicas y mejoras internas de la Friedrich List Society promovido por el industrial Wilhelm Lautenbach [y acorde con los postulados keynesianos]. El apoyo público del partido nazi se derrumbó y se fue a la quiebra. Hitler había caído en depresión e incluso estaba contemplando el suicidio cuando la élite angloamericana asestó «un golpe de estado legal» como resultado de la inyección de fondos de Wall Street a las arcas nazis.

El 30 de enero de 1933 Hitler ganó la Cancillería donde rápidamente tomó poderes dictatoriales bajo el «estado de emergencia» causado por la quema del Reichstag en marzo de 1933.

En junio de 1934, se desató la Noche de los Cuchillos Largos, en que el general Schleicher y cientos de otros patriotas alemanes asesinados, y solo pasaron unos años hasta que el monstruo de Frankenstein de la City de Londres-Wall Street arrasó el mundo.

Cómo se Orquestó el Crash de 1929

Si bien todo el mundo sabe que la caída del mercado de 1929 desató cuatro años de infierno en Estados Unidos que rápidamente se extendieron por Europa conocidos como la Gran Depresión, no mucha gente se ha dado cuenta de que esto no era inevitable, sino que más bien se trató de una explosión controlada.

Las burbujas de la década de los 20 fueron desencadenadas a partir de la temprana muerte del presidente William Harding en 1923 y crecieron bajo la cuidadosa guía del presidente de JP Morgan, Coolidge, y del financiero Andrew Mellon (secretario del Tesoro), quienes desregularon los bancos, impusieron la austeridad en el país y elaboraron ​​un plan de préstamos para corredores de bolsa que permitió a los especuladores pedir prestado el 90% de sus acciones. Wall Street fue desregulado, las inversiones en la economía real se detuvieron durante la década de los 1920 y la locura se convirtió en la norma. En 1925, los préstamos a los brokers ascendieron a $ 1.5 mil millones y crecieron a $ 2.6 mil millones de la época en 1926 y tocaron techo en los $ 5.7 mil millones a finales de 1927. ¡Para 1928, el mercado de valores estaba cuatro veces sobrevalorado!

Cuando la burbuja estuvo lo suficientemente inflada se decidió el momento para coordinar el “retorno masivo” de los préstamos de los brokers. Como era de esperar, nadie pudo pagarlos, lo que resultó en un colapso de los mercados. Aquellos «informados» se pusieron las botas con los «clientes preferentes» de JP Morgan y otros gigantes financieros que vendieron sus acciones antes del planeado colapso y luego compraron activos físicos de Estados Unidos a centavo de dólar. Una persona notable que hizo su fortuna de esta manera fue Prescott Bush del Brown Brothers Harriman, quien rescató a un partido nazi en bancarrota en 1932 [el NSDAP alemán]. Estos financieros tenían una estrecha alianza con la City de Londres y coordinaban sus operaciones a través del sistema bancario central privado de la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Pagos Internacionales.

A lo largo de la Gran Depresión, la población fue llevada a su límite de resistencia haciendo a Estados Unidos altamente susceptible al fascismo, a la vez que el desempleo se disparaba al 25%, la capacidad industrial colapsó en un 70% y los precios agrícolas cayeron muy por debajo del costo de producción, acelerando las ejecuciones hipotecarias y suicidios. Los ahorros de toda la vida se perdieron con la quiebra de 4000 bancos.

Esta desolación campó libre por toda Europa y Canadá con fascistas pro eugenesia ganando popularidad en todos las facetas de la vida. Inglaterra vio el surgimiento de la ‘Unión Británica de Fascistas de Sir Oswald Mosley’ en 1932, el Canadá inglés tenía su propia variante fascista con la ‘Liga por la Reconstrucción Social  Beca Rhodes «Sociedad Fabiana»‘  (que más tarde se hizo con el control del Partido Liberal) pidiendo la «gestión científica de sociedad» [lo que ahora se llama tecnocracia]. La revista Time había puesto en portada a Il Duce más de 6 veces tan solo en 1932 y se le dijo a la gente por activa y por pasiva que el fascismo corporativo sería la solución económica final a todos los problemas económicos de Estados Unidos.

En medio de la crisis, la City de Londres se auto apartó del patrón oro en 1931, lo que supuso un golpe paralizante para los EEUU, ya que resultaría en una fuga de oro de EEUU que provocaría una contracción aún más profunda de la oferta monetaria y, por lo tanto, la incapacidad de responder a la depresión. Los productos británicos simultáneamente inundaron los Estados Unidos aplastando la poca producción que quedaba.

Fue en esta atmósfera donde se desarrolló una de las batallas menos comprendidas en 1933.

1932: Intento de la Dictadura Bancaria Global [del BPI]

En Alemania, una victoria sorpresa del general Kurt Schleicher provocó la derrota aplastante del partido nazi dirigido por Londres en diciembre de 1932, amenazando con liberar a Alemania de la tiranía del Banco Central [gobernado por el agente británico H. Schacht] . Unas semanas antes de la victoria de Schleicher, Franklin Delanore Roosevelt FDR ganó la presidencia en Estados Unidos amenazando con regular los bancos privados y reafirmar la soberanía nacional sobre las finanzas.

Al ver que sus planes para implantar un fascismo global se desvanecían, la City de Londres anunció que debía crearse un nuevo sistema global controlado por los bancos centrales a toda prisa. Su objetivo era utilizar la crisis económica como excusa para quitar a los estados nacionales cualquier tipo de poder sobre las políticas monetarias, al tiempo que aumentaban el poder de los bancos centrales independientes como ejecutivos de unos “presupuestos globales equilibrados”.

En diciembre de 1932, la Liga de Naciones organizó una conferencia económica «para estabilizar la economía mundial» bajo la dirección del Banco de Pagos Internacionales (BPI, BIS en inglés) y el Banco de Inglaterra BoE. El BPI se estableció como «el Banco Central de los Bancos Centrales» en 1930 para facilitar el pago de la deuda de la Primera Guerra Mundial y fue un instrumento vital para financiar a la Alemania nazi, mucho después de que comenzara la Segunda Guerra Mundial [ver Banking with Hitler]. La Conferencia Económica de Londres reunió a 64 naciones del mundo bajo un ambiente controlado presidido por el Primer Ministro británico e inaugurado por el mismísimo Rey.

Una de las Resoluciones aprobadas por el Comité Monetario de la Conferencia declaraba:

“La conferencia considera fundamental, a fin de brindar un patrón oro internacional [controlado y fijado mundialmente por Inglaterra] con el mecanismo necesario para un funcionamiento satisfactorio, que se creen bancos centrales independientes, con las facultades necesarias y la libertad para llevar a cabo una política monetaria y crediticia adecuada en los países desarrollados que no cuentan en la actualidad con una institución bancaria central adecuada ” y  “ la conferencia desea reafirmar la gran utilidad de la estrecha y continua cooperación entre los Bancos Centrales. El Banco de Pagos Internacionales debe desempeñar un papel cada vez más importante no solo mejorando el contacto, sino también como instrumento para la acción común ”.

Haciéndose eco de la moderna fijación del Banco de Inglaterra en el «equilibrio matemático», las resoluciones establecían que el nuevo patrón oro global controlado por los bancos centrales era necesario «para mantener un equilibrio fundamental en la balanza de pagos» de los países. La idea era privar a los estados nacionales de su poder de generar y dirigir crédito para su propio desarrollo.

Roosevelt torpedea la Conferencia de Londres

La resistencia del Canciller Schleicher a la dictadura de los banqueros se resolvió con un «golpe suave» que derrocó al patriótico líder en favor de Adolph Hitler (bajo el control de un títere del Banco de Inglaterra conocido como Hjalmar Schacht) en enero de 1933. Schleicher fue asesinado al año siguiente. En Estados Unidos, se frustró un intento de asesinato a Roosevelt el 15 de febrero de 1933 cuando una mujer le quitó el arma de la mano a un anarquista-francmasón [sic, nada en la bibliografía de Giuseppe Zangara lo demuestra, ni declaraciones y ningún grupo lo reivindicó] en Miami, resultando en la muerte del alcalde de Chicago, Cermak.

Sin el cadáver de Roosevelt, la conferencia de Londres encontró una barrera infranqueable, ya que Roosevelt [que representaba al poder industrial nacional] se negó a permitir la cooperación estadounidense [con la Alemania nazi]. Roosevelt reconoció la necesidad de un nuevo sistema internacional, pero también sabía que tenía que ser organizado por estados nacionales soberanos subordinados al bienestar general del pueblo y no por bancos centrales dedicados al bienestar de la oligarquía. Antes de que se diera cualquier cambio internacional, los estados nacionales castrados por los efectos de la Gran Depresión primero tendrían primero que recuperarse económicamente para poder mantenerse por encima del poder de los financieros.

En mayo de 1933, la Conferencia de Londres fracasó cuando Roosevelt se quejó de que la incapacidad de la conferencia para abordar los problemas reales de la crisis «es una catástrofe que escala al nivel de tragedia mundial» y esa fijación con estabilidad a corto plazo eran «viejos fetiches de los llamados banqueros internacionales».

Roosevelt continuaba: “Estados Unidos busca el tipo de dólar que, de aquí a una generación, tenga el mismo poder adquisitivo y de pago de deudas que el valor en dólares que esperamos alcanzar en un futuro próximo. Ese objetivo significa más para el bien de otras naciones que una tasa fija durante uno o dos meses. La tasa de fijación del tipo de cambio no es la verdadera respuesta».

Los británicos emitieron un comunicado oficial diciendo que «la declaración estadounidense sobre estabilización hace completamente inútil continuar la conferencia».

La guerra de Roosevelt contra Wall Street [el New Deal]

El nuevo presidente tiró el guante en su discurso inaugural el 4 de marzo de 1933 diciendo: “Los cambistas han huido de sus altos asientos en los templos de nuestra civilización. Ahora podemos restaurar esos templos en las antiguas verdades. La medida de la restauración radicará en la medida en que apliquemos valores sociales más nobles que el mero beneficio monetario”.

Roosevelt declaró una guerra a Wall Street en varios niveles, comenzando por su apoyo a la Comisión Pecorra, que envió a miles de banqueros a prisión y expuso las actividades criminales del nivel más alto de la cúpula de poder de Wall Street para incitar la Depresión, comprando cargos políticos y alentando el fascismo.

Ferdinand Pecorra, que dirigía la comisión, estaba apuntando contra el Estado Profundo cuando declaraba que «este pequeño grupo de financistas de alto nivel, controlando cada uno de los resortes de la actividad económica misma, tiene más poder real que cualquier grupo similar en los Estados Unidos».

El ámpliamente publicitado éxito de Pecorra dio poder a Roosevelt para imponer una regulación radical en forma de;

1) separación bancaria por la ley Glass-Steagall,

2) reorganización de quiebra y

3) la creación de la Comisión de Seguridad de Intercambios Monetario para la supervisión de Wall Street.

Lo más importante es que Roosevelt le quitó el poder a la Reserva Federal ‘Fed’ controlada desde Londres al instalar a su propio hombre como presidente (el industrial Mariner Eccles), quien la obligó a obedecer órdenes nacionales por primera vez desde 1913, mientras creaba un mecanismo de préstamos «alternativo» fuera del control de la Fed llamado Reconstruction Finance Corporation (RFC), que se convirtió en el principal prestamista de infraestructura de Estados Unidos durante la década de 1930 [banco nacional].

Una de las políticas más controvertidas por las que se demoniza a Roosevelt en la actualidad fue su abolición del patrón oro. El patrón oro en sí constreñía la oferta monetaria a un estricto intercambio de oro por dólar de papel, con lo que se prevenía [por la escasa expansión del crédito posible] así la construcción de las mejoras internas necesarias para reactivar la capacidad industrial y poner a los millones de desempleados a trabajar de nuevo, para los cuáles no existían recursos financieros. Su manipulación por parte de los financieros internacionales lo convirtió en un arma de destrucción en lugar de herramienta de creación en aquel momento. Dado que los precios de los productos básicos habían caído por debajo de los costos de producción, era vital aumentar el precio de los bienes bajo la forma de «inflación controlada» para que las fábricas y granjas pudieran volverse solventes y, lamentablemente, el patrón oro lo impedía. Roosevelt impuso aranceles proteccionistas para favorecer la recuperación agroindustrial en todos los frentes, poniendo fin a años de ‘libre comercio’ rapaz.

Roosevelt expresó su filosofía político-económica en 1934: “La vieja y falaz noción de los banqueros por un lado y el gobierno por el otro, como unidades más o menos iguales e independientes, ha desaparecido. El gobierno, por la necesidad de las cosas, debe ser el líder, debe ser el juez, de los intereses en conflicto de todos los grupos de la comunidad, incluidos los banqueros”.

El verdadero New Deal

Una vez liberado de las cadenas de los bancos centrales, Roosevelt y sus aliados pudieron iniciar una recuperación genuina al restaurar la confianza en la banca. A los 31 días de su feriado bancario, el 75% de los bancos estaban operativos y se creó la Federal Deposit Insurance Corp FDIC para asegurar los depósitos. Se dio trabajo inmediato a 4 millones de personas, y se construyeron y dotaron de personal cientos de bibliotecas, escuelas y hospitales, todos financiados a través del mencionado RFC. La primera alocución de Roosevelt [fireside chat] fue vital para reconstruir la confianza en el gobierno y los bancos, y sirve incluso hoy día como una sólida lección sobre banca que aún los banqueros centrales no quieren que aprendamos.

Entre 1933 y 1939, se construyeron 45 000 proyectos en infraestructuras. Los múltiples proyectos «locales» fueron regidos, como la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China de hoy, por un «Gran Diseño» que FDR denominó  «Las Cuatro Esquinas» representadas por 4 zonas de desarrollo de megaproyectos como el área de la Autoridad del Valle de Tennessee en el sureste, la Zona del Tratado del Río Columbia en el noroeste, la Zona de St Laurence Seaway en el noreste y la Zona de la presa Hoover / Colorado en el suroeste. Estos proyectos fueron transformadores en términos que el dinero nunca podrá medir, ya que la alfabetización del área de Tennessee aumentó del 20% en 1932 al 80% en 1950, y los remansos racistas del sur se convirtieron en los cimientos de la industria aeroespacial de Estados Unidos debido a la abundante y barata energía hidroeléctrica. Como ya se había informado en ‘the Saker‘, Roosevelt no era keynesiano (aunque no se puede argumentar que los enjambres de expertos fabianos de la «Rhodes Scholar» que penetraron su administración no lo fueran).

Wall Street saboteó el New Deal

Aquellos que critican el New Deal hoy ignoran el hecho de que sus fracasos tienen más que ver con el sabotaje de Wall Street que con fallos intrínsecos al programa. Por ejemplo, el agente del JP Morgan en el gobierno, Lewis W Douglass (Director de Presupuesto de EEUU [clan Rockefeller]) forzó el cierre de la Administración de Obras Civiles en 1934, lo que motivó el despido de los 4 millones de trabajadores.

Wall Street hizo todo lo posible por asfixiar la economía americana a toda costa. En 1931, los préstamos de los bancos de Nueva York a la economía real ascendían a $ 38.1 mil millones, que se redujeron a solo $ 20.3 mil millones en 1935. Mientras que los bancos de Nueva York tenían el 29% de sus fondos en bonos y valores estadounidenses en 1929, estos aumentaron al 58%, lo que cercenó la posibilidad de que el gobierno pudiera otorgar crédito al tejido productivo de la economía real.

Cuando, en 1937, el secretario del Tesoro de Roosevelt lo persuadió para que cancelase las obras públicas y ver si la economía “podía sostenerse por sí misma”, Wall Street extrajo crédito de la economía colapsando el índice de producción industrial de un 110 al 85%, borrando siete años de su valor de ganancia, mientras que el acero cayó del 80% de su capacidad de producción a niveles de la Depresión del 19%. Se perdieron 2 millones de puestos de trabajo y el Dow Jones perdió el 39% de su valor. Esta [maniobra orquestada por múltiples entidades] no fue diferente para enterdernos de patear las muletas de un paciente cojo en rehabilitación, y no pasó desapercibido para nadie que aquellos que estaban saboteando el proyecto eran los mismos que apoyaban abiertamente al fascismo en Europa. El patriarca de Bush, Prescott Bush, que entonces representaba a Brown Brothers Harriman, fue declarado culpable de comerciar con el enemigo en 1942 [de alta traición en plana guerra]!

Intento de Golpe de Estado Fascista Frustrado en Estados Unidos

Los banqueros no se limitaron al sabotaje financiero durante ese tiempo, sino que también intentaron un golpe militar fascista en Estados Unidos que fue expuesto por el Comandante General Smedley Butler en su testimonio ante el Congreso del 20 de noviembre de 1934. Butler testificó que el plan se inició en el verano de 1933 organizado por los financieros de Wall Street que intentaron utilizarlo como dictador títere [como hicieron con Hitler o Pinochet] para que comandara a 500 000 miembros de la Legión Americana y asaltar la Casa Blanca [militares veteranos parangonable a los Fasci di Combattimento, ahora llamadas milicias]. Mientras Butler hablaba, esos mismos financistas acababan de establecer una organización anti-New Deal llamada American Liberty League, que luchó para mantener a Estados Unidos fuera de la  guerra [2ªGM] en defensa del gobierno global fascista anglo-nazi con el que deseaban asociarse.

https://www.youtube.com/watch?v=QQoBAc95tnw

La Liga de la Libertad Estadounidense solo cambió la cantinela cuando se hizo evidente que Hitler se había convertido en un desobediente monstruo de Frankenstein que no estaba nada contento con una posición subordinada al ideal británico de Nuevo Orden Mundial [su ‘Nuevo Orden’ era el viejo III -Reich]. En respuesta a la agenda de la Liga de la Libertad, Roosevelt declaró que “algunos hablan de un Nuevo Orden Mundial, pero no es nuevo y no es orden”.

La Visión Anticolonial de posguerra de Roosevelt

Uno de los mayores testimonios vivos de la visión anticolonial [y por ende antiimperialista] de Roosevelt está contenido en un libro poco conocido de 1946 escrito por su hijo Elliot Roosevelt quien, como confidente y ayudante de su padre, estuvo al tanto de algunas de las reuniones más delicadas en las que su padre participó durante toda la guerra. Viendo cercano el fin de la visión de posguerra tras la muerte de Roosevelt padre el 12 de abril de 1945 y el surgimiento de una presidencia pro Churchill bajo el mandato de Harry Truman, que no perdió tiempo en lanzar las bombas nucleares sobre un derrotado Japón , inició el comienzo de una caza de brujas comunistas en casa [McCartismo] y al lanzó la Guerra Fría en el extranjero, Elliot escribió «As He Saw It» [Como él lo Vió, pdf] (1946) para dejar testimonio vivo del potencial perdido con la muerte de su padre.

Como mencionaba Elliot sobre sus motivos para escribir el libro:

“La decisión de escribir este libro se tomó más recientemente y fue impulsada por acontecimientos urgentes. El discurso de Winston Churchill en Fulton, Missouri, intervino en esta decisión… el creciente arsenal de bombas atómicas estadounidenses es un factor convincente; todos los signos de una creciente desunión entre las principales naciones del mundo, todas las promesas incumplidas, todo el renaciente poder políticas del codicioso y desesperado imperialismo fueron mis espuelas en esta empresa … Y he visto las promesas mancilladas, y las condiciones arbitraria y cínicamente ignoradas, y las estructuras de la paz traicionadas … Les escribo esto, entonces, a ustedes que estarán de acuerdo conmigo en que … el camino que él trazó ha sido alevosa y deliberadamente abandonado «.

Las cuatro libertades

Incluso antes de que Estados Unidos entrara en la guerra, los principios de armonía internacional que FD Roosevelt enunció en su Discurso de las Cuatro Libertades del 6 de enero de 1941 ante el Congreso de los Estados Unidos sirvieron como guía en todas las batallas durante los siguientes 4’5 años. En este discurso, FDR dijo:

“En los días futuros, que buscamos asegurarnos, esperamos un mundo fundado en cuatro libertades humanas esenciales.

“La primera es la Libertad de Expresión y Habla, en todo el mundo.

“La segunda es la Libertad de cada persona para Adorar a Dios a su manera, en todo el mundo.

“La tercera es la libertad de vivir Sin Necesidades, que, traducido en términos mundiales, significa un entendimiento económico que asegurará a cada nación una vida sana en tiempos de paz para sus habitantes, en todo el mundo.

“La cuarta es la libertad Frente al Miedo, que, traducido en términos mundiales, significa una reducción mundial de armamentos hasta tal punto y de una forma tan completa que ninguna nación esté en posición de cometer un acto de agresión física contra ningún vecino, en cualquier lugar del mundo.

“Esa no es una visión de un milenio lejano. Es la base definitiva para un tipo de mundo alcanzable en nuestro tiempo y generación. Ese tipo de mundo es la antítesis misma del llamado Nuevo Orden de tiranía que los dictadores buscan crear con el estallido de una bomba.

“A ese Nuevo Orden, oponemos a la la Gran Concepción: el Orden Moral. Una buena sociedad es la capaz de enfrentarse a los esquemas de dominación mundial e injerencias extranjeras por igual sin miedo.

“Desde el comienzo de la historia estadounidense, hemos estado comprometidos en el cambio, en una revolución pacífica perpetua, una revolución que avanza de manera constante, silenciosa, ajustándose a las condiciones cambiantes, sin el campo de concentración o la cal viva en la zanja. El orden mundial que buscamos es la cooperación entre países libres, trabajando juntos en una sociedad amigable y civilizada.

“Esta nación ha apostado su destino en las manos, cabezas y corazones de millones de hombres y mujeres libres; y su fe en la libertad bajo la guía de Dios. La libertad significa la supremacía de los derechos humanos en todas partes. Nuestro apoyo va a aquellos que luchan por obtener esos derechos o mantenerlos. Nuestra fuerza es nuestra Unidad de Propósito».

Al escuchar estas delineadas Libertades, el pintor estadounidense Norman Rockwell se inspiró para pintar cuatro obras maestras que se exhibieron hoy en todo Estados Unidos y transmitieron la belleza del espíritu de FD Roosevelt a todos los ciudadanos.

El patriótico vicepresidente de FDR (y el hombre que DEBERÍA haber sido presidente en 1948), Henry Wallace, describió la visión de FD Roosevelt en un apasionado discurso en video a la gente en 1942 que debería ser visto por todos los ciudadanos del mundo de hoy:

https://www.youtube.com/watch?v=_p2TQaUf3pQ&feature=emb_title

Churchill vs Roosevelt: El choque de dos paradigmas

El relato de Elliot del choque de paradigmas de 1941-1945 entre su padre y Churchill es invalorable tanto por su capacidad para arrojar luz sobre el verdaderamente noble carácter constitucional de Estados Unidos personificado en la persona de Roosevelt, como también por demostrar el hermoso potencial de un mundo que DEBERÍA HABER SIDO si ciertos eventos antinaturales [desencadenados por Wall Street] que no hubiesen intervenido para hacer descarrilar la evolución natural de nuestra especie hacia una era de cooperación de beneficio mutuo, razón creativa y armonía.

En sulibro ‘As He Saw It’, Elliot documenta una conversación que tuvo con su padre al inicio de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, quien le expuso claras sus intenciones anticoloniales diciendo:

«Estoy hablando de otra guerra, Elliott. Estoy hablando de lo que le pasará a nuestro mundo, si después de esta guerra permitimos que millones de personas vuelvan a caer en la misma semiesclavitud! [como le sucedió a Alemania tras el tratado de París]

No pienses ni por un momento, Elliott, que los estadounidenses estarían muriendo en el Pacífico esta noche, si no hubiera sido por la codicia miope de los franceses, los británicos y los holandeses. ¿Les permitiremos que lo hagan de nuevo? ¿otra vez? Tu hijo tendrá aproximadamente la edad de combatir, dentro de quince o veinte años.

“Una frase, Elliott. Después te echo de aquí. Estoy cansado. Ésta es la frase: Cuando hayamos ganado la guerra, trabajaré con todas mis fuerzas para asegurarme de que Estados Unidos no se sienta en la posición de aceptar ningún plan que fomente las ambiciones imperialistas de Francia, o que lo facilite o aliente al Imperio Británico en sus ambiciones imperiales».

Esta pugna llegó a un punto crítico durante un gran enfrentamiento entre Roosevelt y Churchill durante la Conferencia de Casablanca del 24 de enero de 1943 en Marruecos. En este evento, Elliot documenta cómo su padre se confronta primero a la creencia de Churchill en el mantenimiento de los acuerdos comerciales preferenciales del Imperio Británico sobre los cuales se fundó su sistema de saqueo:

«Por supuesto», comentó [FD Roosevelt], con una especie de astuta seguridad, «por supuesto, después de la guerra, una de las condiciones previas de cualquier paz duradera tendrá que ser la mayor libertad de comercio posible».

[…]

«Churchill admitió, en ese momento, que sabía que la paz solo podía lograrse de acuerdo con los preceptos que establecieran los Estados Unidos. Y al decir lo que hizo, estaba reconociendo que la política colonial británica se iría a pique, que los intentos británicos de dominar el comercio mundial se irían apique, y que las ambiciones británicas de enfrentar a la URSS contra los EE UU se irían a pique. O se habrían ido si mi padre hubiera vivido.»

Esta historia fue entregada en su totalidad durante una conferencia del 15 de agosto 2020 por el autor:

https://www.youtube.com/watch?v=1IHVkJPfsx8

La visión de post GM de Roosevelt destruida

Si bien la lucha de Roosevelt cambió el curso de la historia, su temprana muerte durante los primeros meses de su cuarto mandato de 1945 resultó en una perversión fascista de su visión de posguerra.

En lugar de ver al FMI, el Banco Mundial o la ONU utilizados como instrumentos para la internacionalización de los principios del New Deal para promover préstamos a largo plazo y a bajo interés para el desarrollo industrial de las antiguas colonias, los aliados de Roosevelt fueron expulsados ​​del poder mientras su cadáver aún estaba caliente, y las instituciones fueron recapturadas por las mismas fuerzas que intentaron conducir al mundo hacia una dictadura bancaria central en 1933.

La Liga de la Libertad Estadounidense engendró varias organizaciones anticomunistas “patrioteras” que se hicieron con el poder, con el FBI y el macartismo a la sombra de la Guerra Fría. Esta es la estructura sobre la que advirtió Eisenhower cuando mencionó a “el Complejo Industrial Militar” en 1960 y contra la que John Kennedy luchó durante sus 900 días como presidente [asesinado por el Deep State en 1963].

Esta es la estructura que busca destruir al presidente Donald Trump y desacreditar las elecciones de Noviembre de este año bajo la forma de un golpe militar y la Guerra Civil por temor a que un nuevo impulso Roosveltiano [¿WTF?  Ningún tipo de relación ni en políticas ni en actitud. Los esfuerzos de un fascista como Trump no pasan del patético MAGA] esté comenzando a revivir en Estados Unidos y se pueda alinear con el emergente New Deal internacional del siglo XXI bajo la forma de la Iniciativa de la Franja y la Ruta China BRI y la Alianza Euroasiática. El ministro de Finanzas francés, Bruno LeMaire, y Marc Carney [ex gobernador del BoE] [defensores ambos de la banca mundial y el NWO] han manifestado su temor de que si Occidente no impone el Green New Deal, la Nueva Ruta de la Seda y el yuan se convertirán en la base del nuevo sistema mundial..

El Green New Deal, ideado por el Banco de Inglaterra, está siendo perpetrado bajo la niebla del Great Green Global Reset del COVID-19, que promete imponer restricciones draconianas a la capacidad de carga de la humanidad en defensa la naturaleza para salvarla de la humanidad, lo que no tiene nada que ver con el New Deal de Franklin Roosevelt.  Y tiene menos aún que ver con los acuerdos de Bretton Woods de 1944. Son simplemente los sueños húmedos de los banqueros centrales para la despoblación y el fascismo «con rostro democrático» que no lograron en sus tentativas de 1923 y 1933 y solo podrán imponerse si la gente permanece ciega a su propia historia reciente.


Matthew Ehret /  Opinión /