Sandra Russo •  Opinión •  27/02/2026

Contra niños y niñas, contra lo humano

Epstein es el símbolo de la predacion sexual de este modelo nazi, que acompaña todo el registro de predaciones. Incluye todo tipo de vejaciones físicas, simbólicas, materiales, morales contra todos, pero sobre todo a los niños.

Contra niños y niñas, contra lo humano

Apenas puedo bordear el tema sobre el que quiero escribir. Hace meses que me da vueltas en la cabeza. Y van pasando cosas que robustecen la idea de que en el núcleo de este plan macabro de la renazificación de Occidente, hay intenciones terribles y criminales contra los niños y las niñas, específicamente.

(Una extrapolación, en un mundo extrapolado: las atroces visiones de cadáveres de niños que vimos todos en Gaza no le resultan gratis a nuestras psíquis. Hemos visto lo indecible, lo insoportable, el mal).

Los Archivos Epstein son el gran grano que si reventara del todo, tan como dijo la fiscal general Bondi con una impunidad propia de la época, “colapsaría el sistema”. Si el Departamento que ella comanda brindara como debe un contexto, un modo legible de abordar los millones de datos que libera, accederíamos al horror que yace en las catacumbas del dinero a gran escala, a la barbarie del satanismo desplegado entre grupos de elite cuyos privilegios custodia la ultraderecha.

En uno de los mails encontrados, Mete Merritt, la heredera de la Casa Real noruega, ella le dice a Epstein que será una suerte que los pobres ya no puedan tener hijos, que así será más fácil diseñar humanos de laboratorio.

¿Parece conspiranoico? ¡Pero claro que conspiraron! Estamos ante gente que durante décadas violó y torturó a menores de edad, ordenó matanzas, ideó guerras y hasta la destitución del papa Francisco. Fueron hackeados desde el Vaticano. Se protegieron recíprocamente, porque la trama que compartían era criminal y abominable. La detención, del expríncipe Andrés, es el primer acto ruidoso que surge de esos papeles.

El dinero acumulado a cierta escala, quizá, provoque perturbaciones mentales que nunca fueron estudiadas. Pero época tras época y contexto tras contexto, las grandes fortunas fueron amasadas en guerras en las que murieron millones de inocentes. Esa riqueza tiene un origen tanático y amoral.

La información reciente de la existencia de safaris humanos de multimillonarios italianos en Sarajevo, con puntaje más elevado si era un niño el asesinado, apuntalan la idea de una perversión que se estimula con el peor de los vicios criminales conocidos.

El dinero y el crimen sellaron el pacto entre estas nuevas tecno fortunas con los nobles y los poderosos convencionales. Hay cosas sobre la isla de Epstein que ya están claras y pasadas en limpio. La pedofilia consta, abunda, a tal punto, que se difundieron más fotos de víctimas que de pedófilos.

Apenas el Departamento de Justicia de EE. UU., que le es a Trump como Comodoro Pro a Macri, lanzó los últimos tres millones de documentos, pasamos a otra etapa, lo sepamos o no.

Ese caso concentra la llave maestra para entender lo que es totalmente ilógico y sin embargo nos pasa. Esto cotidiano que nos pasa. Este caer cada día un poco más en el desquicio, la locura. Pero sobre todo, vuelve a exhibir qué noción de niñeces conciben, exentos de todo lo que nosotros amamos de los niños, de los indefensos porque así somos todos cuando nacemos y morimos.

Epstein es el símbolo de la predacion sexual de este modelo nazi, que acompaña todo el registro de predaciones. Incluye todo tipo de vejaciones físicas, simbólicas, materiales, morales contra todos, pero sobre todo a los niños. Porque Los Archivos Epstein son el gran grano que si reventara del todo, tan como dijo la fiscal general Bondi con una impunidad propia de la época, “colapsaría el sistema”

Hay políticas multipropósito que también vulneran a los niños. La reforma laboral, con su ignominiosa carga horaria y la desarticulación de los ritmos de vida familiares, castiga a trabajadores, pero también castiga a millones de niños que dejarán de ser cuidados, que no podrán ser asistidos como es debido por sus familias.

Así como hemos escuchado estupefactos que los bebés palestinos no son inocentes, sino futuros terroristas, escucharemos cosas similares de otros bebés. Ya están esperando ver morir a niños cubanos de hambre. Y lo hace gente amoral, que la única libertad que defiende, en el fondo, es la de su propia expiación por pecados de lesa humanidad. Ellos y, naturalmente, los millones de perversos que ha generado el algoritmo.

Tomemos en serio la amenaza que se cierne sobre todos y especialmente las infancias. Este satanismo político debe ser derrotado.

Fuente: Página 12


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