Ecologistas en Acción •  Opinión •  26/11/2020

Día sin Compras, día sin Amazon

Día sin Compras, día sin Amazon
Un año más, Ecologistas en Acción se ha sumado al Día sin Compras, una jornada de huelga simbólica de consumidoras y consumidores que se organiza, desde 1992, en todo el mundo en contraposición al Viernes Negro (Black Friday) y el Ciberlunes (Cyber Monday).
Procedente de Estados Unidos, el Viernes Negro, prolongado al Ciberlunes de rebajas en la compra por Internet, se ha convertido en una de las jornadas más consumistas del año a nivel global, impulsada por el lanzamiento de ofertas para incentivar las compras y comenzar la campaña navideña. Por el contrario, el Día sin Compras se propone como un día para reflexionar y cuestionar el actual modelo de producción y consumo que mercantiliza todas las esferas de nuestra vida.
Todo ello se engloba en un contexto mundial de pandemia, marcado por las medidas de distanciamiento social que limitan nuestra forma de vida para evitar la propagación de la enfermedad, así como por el miedo por nuestra salud, y por las consecuencias sociales y económicas de la situación.
La sociedad sufre los efectos de la pandemia en muy distintos ámbitos. En el consumo parece haber acelerado de forma notable la implantación del comercio online, una herramienta que no está al alcance de todos los productores y comerciantes, y en la que tampoco la mayoría compite en igualdad de condiciones con la gran plataforma Amazon, la gran beneficiada por la pandemia. Por ello, este año Ecologistas en Acción quiere aprovechar la celebración del Día sin Compras para cuestionar el modelo de negocio de Amazon.
Parte del éxito de Amazon se asienta en alentar un consumo compulsivo, apoyado en la comodidad de la compra, que no requiere ningún esfuerzo y permite poder disponer del bien en unas pocas horas y a bajos precios.
Para Ecologistas en Acción, este consumo se vuelve aún más voraz e innecesario en fechas como el Black Friday y el Cyber Monday, impulsado por importantes campañas publicitarias y las correspondientes ofertas. “Aún más este año, aprovechando esta situación de depresión colectiva por la pandemia, se ofrece como un alivio momentáneo, con mensajes publicitarios que nos hacen asociar la compra de productos a añorados momentos de felicidad”, recalca Ángel Encinas, co-coordinador del área de Consumo de la organización ecologista.
Sin embargo, según explica Ecologistas en Acción, ese efímero momento de satisfacción que genera la compra no contribuye a ninguno de los aspectos de nuestra vida vinculados a la felicidad. Estudios como los de Grant y Terman concluyen que la calidad de las relaciones sociales es el principal ingrediente para lograrla, por lo que se nos mantiene en una constante espiral de insatisfacción.
Además, el modelo de negocio que extiende Amazon representa la deslocalización de la producción con respecto al consumo, lo cual en una acuciante crisis climática, tiene importantes consecuencias: la huella de carbono del transporte de productos, la necesidad de materiales y generación de residuos por embalajes, y el desecho de bienes que no se llegan a vender, son algunas de ellas.
A este impacto hay que añadir, entre otros, efectos como el de la concentración de la riqueza, personalizada en Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, así como el acaparamiento de cada vez mayor cuota de mercado. Esto aporta a la compañía un gran poder a la hora de negociar, en cuanto a precios y condiciones, con los productores y comerciantes que les proveen de los bienes que distribuyen.
Ecologistas en Acción también resalta los impactos sociales de este modelo: la destrucción de puestos de trabajo en el comercio convencional, las malas condiciones laborales de la mayor parte de los empleados de la compañía, o la ridícula cantidad de impuestos que paga gracias a diversos entramados de ingeniería fiscal.
Ángel Encinas, matiza: “Como ocurrió tras la anterior crisis, se nos repite el mensaje de que debemos recuperar el anterior nivel de consumo para contribuir a la recuperación económica, sin tener en cuenta la grave situación de translimitación ecológica en la que nos encontramos. Sin embargo, debemos ser conscientes que con las nuestras pautas de consumo contribuimos a configurar la sociedad, por lo que debemos elegir si queremos alimentar un modelo (representado por Amazon) que enriquece de forma obscena a unos pocos, mientras empobrece a la mayor parte de la población y que acentúa la crisis ecológica, que se evidencia en el cambio climático y en la alarmante pérdida de biodiversidad”.
Para Charo Morán, co-coordinadora del área de Consumo de Ecologistas en Acción, “la clave del negocio de Amazon está en ofertar precios bajos para que sigamos consumiendo desaforadamente. Y estos precios se obtienen mediante la deslocalización de la producción a lugares donde los costes laborales son menores y las condiciones de trabajo son más precarias. Aprovechando su situación ventajosa presionan a productores y proveedores y precarizan nuestro propio mercado laboral”.
Por todo ello, la organización ecologista aprovecha el Día sin Compras para concienciar sobre un problema cada vez mayor, y anima a consumidoras y consumidores a dejar de comprar en Amazon y empezar a participar en formas de consumo que contribuyan a un mundo más justo y sostenible. En esta línea, ofrece cinco consejos a la ciudadanía:

1. Combate la compra compulsiva a golpe de clic. Recuerda que el consumo sostenible está basado en lo que verdaderamente necesitas.
2. Cubre tus necesidades básicas sin comprar, es la solución más sostenible: repara, intercambia, comparte, crea…

3. Si necesitas comprar un producto, apoya al pequeño comercio y de proximidad.
4. Si no puedes comprar presencialmente, utiliza plataformas locales que unen a comerciantes de cercanía.

5. Aplica criterios de compra sostenible y justa.


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