Opinión • 14/09/2020

La dirección del PCE archiva el expediente de un grupo de militantes marxistas-leninistas

La dirección del PCE archiva el expediente de un grupo de militantes marxistas-leninistas

Se produce un día antes de la vista oral ante el Juzgado de Granada que enjuiciaba el comportamiento del grupo eurocomunista de la dirección del PCE por transgresión de derechos fundamentales.

Hojas de Debate– La Comisión Política del PCE ha acordado el archivo del expediente sancionador incoado a finales de enero pasado contra un grupo numeroso de militantes que en su día promovieron la constitución de la llamada «Plataforma por el respeto y aplicación del XX Congreso del PCE», con el objeto de participar de manera colectiva y de acuerdo con los Estatutos del PCE en la Conferencia Política de la organización.

El motivo que aducen para el archivo del expediente sancionador es el de «apreciar la caducidad del expediente y en consecuencia el archivo de las actuaciones» según consta en el documento que se adjunta.

Debe tenerse en cuenta que los Estatutos del PCE determinan que los expedientes disciplinarios caducan y quedan sin efecto cuando «los plazos previstos para el procedimiento no fueran respetados».

Pues bien, se da la especial circunstancia de que la presentación de los escritos de descargo por los militantes expedientados se produjo el 19 de mayo pasado. El Instructor del expediente sancionador disponía, a partir de este momento, de un mes para tramitar las pruebas solicitadas, realizar el trámite de audiencia y dictar la propuesta de resolución, según indica el artículo 10 punto i) del Reglamento sobre las faltas contra el Partido.

Dicho plazo finalizó el día 19 de junio siguiente, y ni el Instructor ni la Comisión Política cumplimentaron ninguna de las obligaciones reseñadas en el precepto estatutario que señalamos. De esta forma, el expediente caducó el día 20 de junio de 2020.

En este caso, no cabe la menor duda de que la Comisión Política, el mismo día 20 de junio tenía que haber acordado el archivo del expediente por haber provocado su caducidad bajo su exclusiva responsabilidad.

Sin embargo, no lo hace. De forma torticera, ocultando esta circunstancia al Juzgado, al Ministerio Fiscal y a los propios militantes expedientados, la Comisión Política se atreve a presentar el escrito de contestación a la demanda en fecha de 20 de julio último, con lo que expone su voluntad de constituir en plenitud la relación jurídico-procesal impulsando contra derecho y sin el menor miramiento, un procedimiento sobre derechos fundamentales –de tramitación urgente y prioritaria-, a sabiendas de que el expediente sancionador ya se encontraba caducado.

Es más, permite incluso con anterioridad, caducado ya el procedimiento, que en fecha de 10 de julio el Juzgado tuviera que dictar en  pieza separada a la principal un auto alzando la suspensión cautelar que a dichos militantes se les había impuesto desde el mes de enero último, declarando, por cierto, que la Comisión Política había vulnerado el derecho fundamental de defensa inserto en el artículo 24 de la Constitución. Se da la especial circunstancia de que este auto judicial no ha sido recurrido por la Comisión Política, con lo que esta admite de manera expresa ser responsable de esa transgresión al derecho constitucional que reprime la indefensión de los acusados.

Durante más de dos meses, la Comisión Política ocultó de forma deliberada al Juzgado, al Ministerio Fiscal y a los militantes expedientados la circunstancia de la caducidad del expediente, pese a que había sido advertida por los propios afectados de que tenían que archivarlo por tal motivo.

¿Por qué la Comisión Política ha actuado de esta forma? Pues porque han querido asegurar por todos los medios la imposibilidad de estos militantes maltratados de poder participar en el desarrollo de la Conferencia Política venidera. Se les ha colocado una mascarilla, pero no de tipo quirúrgica o FFP2 para combatir el covid-19, sino esa otra mascarilla, popularmente conocida como mordaza, que da nombre a  la miserable Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana.

Hay que recordar que el artículo 2.8 de los Estatutos del PCE dispone que: «La militancia en el PCE es incompatible con…cualquier otra actitud o expresión que entre en contradicción con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los principios éticos e ideológicos marxistas-leninistas. El desarrollo de semejantes conductas entraña la comisión de una falta muy grave contra el Partido, independientemente de las funciones que desempeñen sus autores.»

¿Procederá el Comité Central a incoar expediente disciplinario por falta muy grave contra los miembros de la Comisión Política que vulneraron el derecho fundamental de defensa de los militantes expedientados y suspendidos de militancia?

Todo indica que no adoptarán medida alguna. Mientras, el PCE continúa debilitándose. Muchos camaradas abandonan la organización. El empuje que supuso el retorno al marxismo-leninismo en el XX Congreso se ha ido difuminando por el irresponsable comportamiento del grupo eurocomunista que controla hoy la dirección de la organización. No son suficientes los cambios en el Programa Político y en los Estatutos para que se produzca la recuperación del Partido que la militancia, mediante sus delegados, promovió en diciembre de 2017 con la aprobación de un nuevo mandato congresual. Se necesita además, de manera urgente, una nueva dirección política en el PCE, en nuestro PCE, en ese PCE que es patrimonio de la clase obrera, dispuesta y capaz de hacer cumplir lo acordado en el XX Congreso. Y esto será posible si la militancia despierta y actúa reclamando unos nuevos dirigentes que sean respetuosos con la legalidad partidaria de una organización que se proclama marxista-leninista.

Al respecto, una militante escribía:

Yo, como militante desde el año 73 felicito a todos los que han creído en nosotros y en nuestra justa petición, que no era una pataleta de los viejos carrozas. Me siento orgullosa de pertenecer a un grupo que siguió pensando que podíamos ser útiles y pedíamos que se cumplieran los acuerdos y estatutos, puesto que jamás pedimos reconocimiento por lo menos deberían pedir perdón por el tratamiento que han tenido con nosotros (y siguen teniendo, claro).

Yo personalmente los he pasado a cada uno de ellos (los del grupo eurocomunista) por la trituradora de los papeles porque ya no son útiles para nada salvo para su beneficio.

Salud, República y ¡viva el Partido Comunista!


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