André Abeledo Fernández •  Opinión •  11/06/2020

Lo ocurrido en las residencias de ancianos de Madrid es eugenesia cobarde.

Además utilizando como lo hizo Goebbels en la Alemania NAZI un lenguaje inventado para disfrazar la terrible realidad. 
 
Se dejó morir a personas que podían ser salvadas por motivos que no son médicos, puesto que su edad o su estado mental fueron motivo de «cribado» para atender enfermos en los hospitales. 
 
Es un hecho que personas vivas tuvieron que convivir con cadáveres en las residencias de ancianos madrileñas, como en una película de terror cruel nuestros ancianos pasaron por una pesadilla terrible. 
 
Algo así, tan cruel, tan deleznable y mezquino no puede quedar impune en una sociedad con un mínimo de justicia. 
 
Sí existían protocolos de actualización para dejar de atender a personas enfermas en los hospitales madrileños a partir de cierta edad y yo añado también estatus económico y social.
 
Dichos protocolos debían ser públicos y conocidos. 
 
Quienes actuaron tan cobardemente, a escondidas, los responsables de esta barbaridad, deberían acabar en la cárcel y sus nombres conocidos para su vergüenza y escarnio público.

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