Redacción •  Memoria Histórica •  28/05/2026

Exigen al Papa León XIV que condene el apoyo de la Iglesia católica a la dictadura franquista y su participación en la represión

  • Piden al Papa León XIV que en su visita a España  condene la dictadura franquista y el papel represor de la Iglesia Católica.
  • La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha remitido una carta al nuncio apostólico y a todos los obispos y arzobispos españoles.
  • También reclaman que abran los archivos de la Iglesia sobre su participación en el golpe de 1936 y su simbiosis con el dictador Francisco Franco.
Exigen al Papa León XIV que condene el apoyo de la Iglesia católica a la dictadura franquista y su participación en la represión

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha dirigido un escrito al nuncio apostólico de la Santa Sede, Piero Pioppo, y a todos los obispos y arzobispos españoles en el que reclama que al papa León XIV, en su próxima visita a España, debería condenar el papel de la Iglesia católica como una de los instituciones represivas de la dictadura franquista, legitimadora de la violencia padecida por millones de personas durante décadas y parte activa en algunas de las violaciones de derechos humanos orquestadas por el dictador, Francisco Franco.

Boletín Oficial del Estado sobre la muerte del cardenal Isidro Gomá

La carta dice así:

El apoyo de la iglesia católica a los golpistas de 1936 y la simbiosis que formó esa institución religiosa con las autoridades civiles y militares de la dictadura han supuesto un grave daño para millones de personas. Esa estrecha alianza, esa simbiosis, religioso militar produjo una enorme fusión y tuvo tanta colaboración y compromiso para derrocar un gobierno elegido en unas elecciones democráticas que cuando falleció tras la guerra el cardenal Isidro Gomá el dictador Francisco Franco publicó un decreto, fechado el 23 de agosto de 1940, en el que dispone para un dirigente de la iglesia católica “los honores fúnebres que las Ordenanzas Militares señalan para el Capitán General que muere con mando en plaza”.

Durante décadas la jerarquía católica sólo ha querido recordar una parte de los hechos pero jamás se reivindicado a los hombres y mujeres religiosos que fueron asesinados por el ejército franquista, a las decenas de edificios de la iglesia católica que fueron destruidos por la aviación franquista o a los sacerdotes católicos que los golpistas encarcelaron y condenaron a muerte durante la guerra o el módulo específico en la cárcel de Zamora donde fueron detenidos ilegalmente decenas de sacerdotes católicos. Jamás ha hecho mención a la labor del Gobierno republicano por salvar y liberar a sacerdotes católicos que habían sido condenados a muerte o muchos años de cárcel por las fuerzas franquistas. Tampoco ha condenado jamás esos crímenes ni las enormes violaciones de derechos humanos cuyas consecuencias todavía están sin resolver, como las más de cien mil personas que continúan desaparecidas por la represión franquista.

No podemos olvidar que distintas congregaciones de la iglesia católica maltrataron y torturaron a hombres y mujeres en diferentes instituciones represivas del franquismo: en cárceles de hombres y mujeres, en campos de concentración, en el Patronato de Protección de la Mujer o en el ejercicio inquisitorial de métodos de enseñanza que hacían de la violencia física, de la castración emocional o de las violaciones de menores un ejercicio cotidiano.

La iglesia católica amparó al dictador durante cuarenta años y colaboró en la construcción de la idea de que la legitimidad de su golpe de Estado era divina y le permitió acuñar monedas durante toda la dictadura que dijeran Francisco Franco caudillo por la gracia de Dios“. Y es cierto que la participación activa de la iglesia católica en el golpe de Estado hizo difícil en muchos momentos distinguir su actividad religiosa de su labor militar. Además de que formaron parte del organigrama de los más de trescientos campos de concentración en los que fueron detenidos ilegalmente cientos de miles de republicanos.

Por esas razones históricas consideramos que la visita del Papa León XIV a España es una gran oportunidad para que la iglesia católica pida perdón, muestre algo tan cristiano como el arrepentimiento por el daño que hizo a millones de personas, abra sus archivos en los que puede haber información relevante para conocer ese pasado y deje de utilizar ese discurso victimista en el que esconde su inmensa actividad para reprimir, imponer y controlar la sociedad.

Documento de Cruz Roja en el que el Gobierno republicano trata de salvar a sacerdotes católicos condenados por los franquistas

Para Emilio Silva, presidente de la ARMH y nieto de un desaparecido por la represión franquista: “la Iglesia católica lleva años con una estrategia que consiste en aparecer públicamente como víctima para esconder toda la violencia física y psicológica que ejerció contra millones de personas y especialmente contra las mujeres. Habiendo sido una institución fundamental en las políticas represivas de la dictadura es incomprensible, pero no casual, que ninguna de las dos leyes de memoria de 2007 y 2022 la mencionen, como si no hubiera estado aquí. Ahora hemos pedido algo que debería exigirle este Gobierno que no solamente no la sanciona sino que le permite tomar decisiones sobre el futuro del Valle de los Caídos, un lugar que representa en inmenso poder la de Iglesia católica en la dictadura que reinstauró colaborando con Franco una nueva inquisición”.

Noticia de la iglesia de San Sebastián, en la calle Atocha de Madrid, que fue destruida por la aviación franquista y una página de la revista Estampa, del 3 de julio de 1937, en la que se informa de algunos de los bombardeos de la aviación franquista que han destruido edificaciones de la iglesia católica y han asesinado a monjas y sacerdotes;


Iglesia Católica /