El grito silencioso de Mboladinga en memoria de Patrice Lumumba expone la crisis en la RD del Congo en el Mundial de fútbol
Durante el encuentro contra Colombia, el reconocido aficionado replicó el gesto popularizado por los jugadores de la selección congoleña para denunciar la violencia paramilitar en su país y honrar el legado del histórico líder independentista.

Durante el partido de fútbol entre las selecciones de la República Democrática del Congo y Colombia por la Copa Mundial de la FIFA 2026, parte de la atención internacional se centró en las gradas. Un reconocido animador de la selección africana, Michel Nkuka Mboladinga, apodado «Lumumba», realizó un ademán que se ha convertido en un símbolo de resistencia: taparse la boca con una mano y apuntar a su sien con dos dedos, simulando un arma de fuego.
Esta acción busca visibilizar la crisis humanitaria en el este del país. La mano en la boca denuncia el silencio de la comunidad internacional, mientras que los dedos en la cabeza representan las ejecuciones de civiles.
La región es escenario de un conflicto por el control de minerales como el coltán y el cobalto. Allí operan grupos armados terroristas como el M23 y las ADF, grupos que se financian mediante el contrabando de recursos y que, según informes de la ONU, reciben respaldo logístico y militar de naciones vecinas como Ruanda.
El acto del aficionado tiene su origen directo en el terreno de juego. Durante la Copa Africana de Naciones (AFCON) de 2024, los jugadores de la selección nacional de RD del Congo utilizaron la plataforma del torneo para enviar este mensaje al mundo. Futbolistas de recorrido internacional como Cédric Bakambu, Chancel Mbemba y Yoane Wissa, junto con el resto del plantel, entonaron el himno nacional realizando este mismo gesto. A esta iniciativa de denuncia social se han sumado figuras como Nico Williams y Romelu Lukaku, este último de padres congoleños.
El peso histórico del nombre Lumumba
El seudónimo del popular hincha rinde homenaje a Patrice Lumumba, el primer ministro elegido democráticamente en el Congo tras su independencia de Bélgica en 1960. Lumumba fue un líder anticolonialista en África, cuyo principal objetivo político fue garantizar que los vastos recursos naturales del país fueran controlados por su pueblo y no por potencias extranjeras.
Su postura antimperialista le costó el cargo y la vida tras apenas unos meses de mandato. En enero de 1961, Lumumba fue derrocado, torturado y asesinado. Con el objetivo de eliminar su rastro y evitar que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinación y martirio, sus captores desenterraron el cuerpo días después, lo descuartizaron y lo disolvieron en ácido.
Investigaciones y documentos desclasificados posteriores confirmaron que este crimen fue perpetrado por fuerzas separatistas locales y oficiales del Gobierno belga, contando además con la complicidad directa de agencias de inteligencia occidentales, incluida la CIA estadounidense.
Hoy, la imagen de este aficionado en los estadios mantiene viva la memoria del líder asesinado, demostrando que el deporte funciona como una plataforma legítima para que los pueblos del Sur Global denuncien el expolio de sus territorios.
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