Pascual Serrano •  Memoria Histórica •  11/05/2026

Una Europa que iguala a criminales y libertadores

Una Europa que iguala a criminales y libertadores

En los medios europeos y en el mundo se habla mucho de que viene el fascismo. Sin embargo, no se dice nada de otro elemento: que se prohíbe la ideología que se enfrentó y nos liberó del fascismo, el comunismo.

Para conseguirlo se está trabajando en una doble operación mediática e ideológica que incluye ignorar el papel de la Unión Soviética comunista en la victoria contra el fascismo y, a continuación, equiparar nazismo y comunismo.

Una encuesta de la agencia británica ICM Research realizada en Francia, Alemania y el Reino Unido muestra que tan solo el 13% de los europeos cree que el Ejército de la URSS jugó el papel principal en la liberación de Europa del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial.

Más del 50% de los alemanes y más del 61% de los franceses creen que sus países fueron liberados por los norteamericanos. Casi un 50% de los británicos piensa que las fuerzas armadas de su país jugaron el papel clave en el fin de la Segunda Guerra Mundial. Solo un 8% de los encuestados en Francia y un 13% en Alemania consideran que el Ejército Rojo combatió contra la Alemania nazi.

Un sondeo realizado por el Instituto Francés de Opinión Pública (IFOP, por sus siglas en francés) en los años 1945, 1994 y 2004 también reveló que la opinión pública acerca de cuál fue la nación que más contribuyó a vencer a la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial ha evolucionado significativamente con el paso del tiempo desplazando a la URSS y magnificando a Estados Unidos.

A continuación viene la segunda fase, equiparar comunismo y nazismo. Con esa base, desde el pasado 1 de enero en la República Checa es delito ser comunista. Una enmienda en el Código Penal establece una pena de hasta cinco años de prisión a los movimientos “nazis, comunistas u otros”.

Chequia no es un caso aislado. También ese 1 de enero se aplicó en Polonia, otro país de la Unión Europea, una sentencia del Tribunal Constitucional que ordena la disolución inmediata del Partido Comunista y su eliminación del registro oficial de formaciones políticas.

En Lituania tenemos la prohibición, desde 2008, de la exhibición pública de símbolos nazis y soviéticos, y en Letonia, desde 2013 existen las restricciones al uso de símbolos de la Unión Soviética y nazis en eventos públicos. De nuevo la equiparación de criminales y libertadores. En 2022 derribaron en la capital, Riga, el monumento central en honor a la victoria del ejército soviético sobre la Alemania nazi. El propósito es eliminar éste y otros rastros de esa «herencia» aún presentes en esa antigua república soviética, ahora miembro de la OTAN y la Unión Europea.

Es curioso, prohíben el nazismo, pero también a quién lo derrotó y libró a Europa de ese nazismo.

Los cuatro países que he citado son miembros de pleno derecho de la Unión Europea y no parece que sus prohibiciones chirríen mucho con las instituciones comunitarias.

Los países europeos desplazaron en 1985 el día de la conmemoración de la victoria sobre el nazismo, que se celebraba el 8 de mayo en Europa Occidental y el 9 en la URSS, por el Día de Europa, para conmemorar, también el 9 de mayo, el acuerdo del Carbón y el Acero entre Alemania y Francia, por el que se iniciaba el origen de la actual UE.

No solo eso, la Unión Europea estableció en 2009 el 23 de agosto Día Europeo de Conmemoración de las Víctimas del Estalinismo y el Nazismo “en recuerdo de las víctimas de los regímenes totalitarios, específicamente los regímenes estalinistas, comunistas, nazis y fascistas”.

Además, dos resoluciones del Parlamento Europeo de 2009 y 2019 igualan nazismo y comunismo como amenazas al orden moral de Europa. De nuevo equiparar a verdugos y libertadores de Europa.

En la Resolución del Parlamento Europeo de 2 de abril de 2009 sobre la conciencia europea y el totalitarismo se habla de que “los países de Europa Central y Oriental han experimentado tanto el comunismo como el nazismo” y “que debe promoverse la comprensión en relación con el doble legado de dictadura que soportan estos países”. Afirman que “la integración europea ha sido una respuesta al sufrimiento infligido por las dos guerras mundiales y la tiranía nazi que condujo al Holocausto y a la expansión de regímenes comunistas totalitarios y antidemocráticos en Europa Central y Oriental”.

La tergiversación de la historia es tal que la resolución del Parlamento Europeo de 2019 bajo el título “Importancia de la memoria europea para el futuro de Europa” destaca que “la Unión Soviética comunista y la Alemania nazi firmaron un Tratado de No Agresión, conocido como el Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, dividiendo Europa y los territorios de los estados independientes entre los dos regímenes totalitarios y agrupándolos en esferas de interés, lo que allanó el camino para el estallido de la Segunda Guerra Mundial”.

La equiparación llega a afirmar que “los regímenes nazi y comunista llevaron a cabo asesinatos en masa, genocidio y deportaciones, y causaron una pérdida de vidas y libertades en el siglo XX a una escala sin precedentes en la historia de la humanidad”. También celebran que “varios países europeos han prohibido el uso de símbolos nazis y comunistas”.

Creo que este repaso muestra toda la operación de desmantelamiento de la memoria y la historia, y el proyecto de criminalizar una ideología, el comunismo, intentando que las nuevas generaciones olviden que fue precisamente bajo ese proyecto igualitario y de justicia social, que millones de personas entregaron su vida para derrotar al nazismo en Europa.

Ya se le atribuye al mariscal soviético Georgy Zhukov la frase “Liberamos a Europa del fascismo y nunca nos perdonarán por ello”. Daba a entender que esa sacrificada victoria soviética iba a despertar más resentimiento o temor en las potencias occidentales que gratitud. El tiempo le ha dado la razón.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/especiales/2026/05/09/una-europa-que-iguala-a-criminales-y-libertadores/


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