Granma •  Internacional •  25/10/2016

Relator de Naciones Unidas para la tortura no podrá visitar base naval en Guantánamo

Juan Méndez declaró que fue invitado a Guantánamo en el 2012 pero bajo condiciones que consideró inaceptables.

Relator de Naciones Unidas para la tortura no podrá visitar base naval en Guantánamo

El relator especial de Naciones Unidas para la tortura, Juan Méndez, dijo ayer que va a terminar sus seis años de mandato sin haber podido visitar la prisión estadounidense en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Na­val en Guantánamo, Cuba.

Méndez lleva años tratando de viajar a la cárcel y fue invitado a hacerlo en el 2012, pero en condiciones «que no podía aceptar», según recordó en una conferencia de prensa.

«Básicamente era una visita a la instalación, pero no a toda, y una se­sión informativa de las autoridades, pero específicamente no podía ha­blar con ningún recluso», explicó.

El relator de la ONU para la tortura también ha tratado sin mucho éxito visitar cárceles estatales y federales de Estados Unidos para analizar el problema del confinamiento en solitario.

Según dijo, varios estados rechazaron sus peticiones, mientras que en otros casos se le ofrecía acceso, pero tampoco se le permitía hablar con presos.

Por ello, acudió al Departamento de Estado de EE.UU. para tratar de obtener las condiciones necesarias, pero no ha tenido respuesta a tiempo, precisó EFE.

En todo caso, Méndez recordó que Washington colabora con otros procedimientos de este tipo dentro de la ONU y confió en que su sucesor pue­da visitar las cárceles del país.

Según aseguró, durante sus seis años en el cargo se ha encontrado con una «crisis de cooperación» por par­te de los Estados miembros, con nu­merosos casos en los que los Go­biernos ni siquiera han respondido a sus solicitudes.

Este año, Méndez, de nacionalidad argentina, llevó a cabo «visitas exitosas» a Mauritania y Sri Lanka y fue invitado a Australia y Argentina, aunque no pudo ir por falta de recursos de su oficina.

También tenía previsto visitar Tur­quía, pero el viaje fue pospuesto en el último momento por parte de An­kara, que se ha comprometido a in­vitar a su sucesor cuanto antes, explicó.

Por otra parte, el experto propuso en su último informe el desarrollo de un protocolo que recoja las mejores prácticas a la hora de interrogar a sospechosos, testigos y víctimas en procesos penales.

Méndez defendió los métodos no coercitivos en este ámbito y recordó que debe respetarse en todo mo­mento la presunción de inocencia y buscar «la verdad», no «una confesión».

Por otra parte, trascendió el editorial del diario The New York Times sobre las secuelas de la tortura fundamentalmente en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo.

Con el título La tortura y sus secuelas sicológicas, el diario neoyorquino se pregunta si alguien en el go­bie­rno de Estados Unidos dará cuenta por los daños causados a los prisioneros de guerra torturados.

The New York Times comenzó es­­­te mes una serie de trabajos en los que se detallan las cicatrices sicológicas y emocionales que rondan a los hombres, potencialmente cientos, que sufrieron a manos de los interrogadores de la CIA, en los llamados sitios negros de todo el mun­do y, en particular, en el campo de detención mi­litar en Guan­tá­na­mo, Cuba.


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