Redacción •  Internacional •  15/10/2026

El FMI certifica el sorpasso: España crecerá por encima de Estados Unidos

  • El organismo eleva al 2,5% el avance del PIB español para 2026, frente al 2,3% estadounidense, aunque advierte de la paradoja entre el crecimiento agregado y el bienestar per cápita.
  • El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó sus últimas proyecciones de crecimiento mundial el pasado martes 13 de octubre de 2026. Al día siguiente, ayer, Estados Unidos anunció represalias comerciales contra España, un gravamen de 200.000 dólares a buques españoles, con un argumento nada novedoso, en respuesta a la política del Gobierno de Pedro Sánchez respecto al régimen de Israel.
El FMI certifica el sorpasso: España crecerá por encima de Estados Unidos

La economía española volverá a situarse este año por delante de la estadounidense en ritmo de crecimiento. Las proyecciones actualizadas del Fondo Monetario Internacional conceden al PIB español un avance del 2,5% para 2026, dos décimas por encima de la estimación para Estados Unidos y más del doble que la media de la eurozona, anclada en el 1,1%. El organismo con sede en Washington revisa así al alza sus cálculos de julio en cuatro décimas, impulsado por un primer semestre mejor de lo anticipado pese a las tensiones geopolíticas y comerciales que atraviesan la economía global.

El dato del FMI llega a escasas semanas del cierre de una legislatura que deja una fotografía económica de fuertes contrastes. Desde 2023, el PIB español acumula un avance cercano al 9,5%, impulsado por el turismo internacional, la inversión en maquinaria, la construcción y el consumo privado. La afiliación a la Seguridad Social ha sumado 1,7 millones de ocupados en tres años, con un crecimiento especialmente intenso en servicios públicos y hostelería.

Los salarios crecen por debajo del IPC

Sin embargo, ese dinamismo macroeconómico no ha llegado intacto a los bolsillos. La inflación, que parecía controlada tras el pico de la crisis energética, ha vuelto a acelerarse hasta el 4,9% interanual en septiembre, su máximo en tres años y medio, impulsada por la guerra unilateral e ilegal de EE.UU. contra Irán, y que afecta a escala global. Desde las elecciones de 2023, el IPC acumula un alza del 10,4%, mientras los salarios apenas han crecido un 23% en dos legislaturas, muy por debajo del encarecimiento de los alimentos, que roza el 39% acumulado. El resultado es una pérdida de poder adquisitivo que explica por qué las encuestas anticipan un voto de castigo pese a los buenos registros de actividad.

El mercado laboral ofrece otro matiz incómodo. España ha reducido la tasa de paro al 9,87%, la más baja en décadas, pero lo ha hecho en buena medida a costa de empleos a tiempo parcial, fijos discontinuos y pluriempleo. La creación de puestos de trabajo se ha sostenido sobre el gasto público —sanidad, educación y administración concentran 166.000 nuevos afiliados en el último año— y sobre el fuerte crecimiento de la población extranjera. El propio FMI advierte en sus informes que el impulso migratorio, motor clave del crecimiento reciente, tenderá a moderarse conforme avance el envejecimiento demográfico. Lo hará -sin lugar a dudas- si existe un cambio de gobierno el 29N.

Esa advertencia conecta con la paradoja más incómoda de las proyecciones: mientras el PIB agregado vuela, el PIB per cápita se quedará en el 1,5% este año y apenas un 0,8% en 2027, por debajo de las tasas previstas para la eurozona y Alemania. La renta por habitante crece menos que la economía porque la población aumenta casi al mismo ritmo que la producción. El crecimiento es real, pero se reparte entre más manos y -a la par- no es equitativo.

Renovables: récord de capacidad frente al desierto inversor estadounidense

Si hay un terreno donde España ha construido una ventaja estructural sobre Estados Unidos, es el energético. El sistema eléctrico español cerró 2025 con 95,6 gigavatios de capacidad renovable instalada tras añadir 10 gigavatios en un solo año, el mayor salto registrado hasta la fecha. La fotovoltaica superó por primera vez a la eólica como primera tecnología del parque generador peninsular, con casi 41.000 megavatios instalados, mientras la eólica se mantenía como líder de generación por tercer año consecutivo.

Las cifras de producción confirman el salto. Marzo de 2025 fue el mes más renovable de la historia, con 14.375 gigavatios hora generados, y el día 20 de ese mes se alcanzó un récord diario: el 73,3% de la electricidad peninsular procedía de fuentes limpias. En el conjunto del año, las renovables representaron cerca del 60% de la generación eléctrica nacional, frente al 39% que suponían en 2018.

El contraste con Estados Unidos no puede ser más acusado. Mientras la inversión global en energías renovables alcanzaba un récord de 386.000 millones de dólares en el primer semestre de 2025, el capital comprometido en proyectos estadounidenses se desplomó un 36% respecto al semestre anterior, la mayor caída regional del mundo. El endurecimiento de las condiciones políticas tras las elecciones de 2024 y la incertidumbre arancelaria llevaron a los desarrolladores a acelerar proyectos a finales del año pasado para asegurar créditos fiscales y frenar después. La Unión Europea, en cambio, captó casi 30.000 millones adicionales, un 63% más, en lo que el sector interpreta como una reasignación de capital desde América hacia Europa.

La paradoja española, sin embargo, tiene su propia letra pequeña. Pese al auge solar, la generación con ciclos combinados de gas natural se disparó un 22,9% en 2025, hasta convertirse en la segunda fuente eléctrica del país, solo por detrás de la eólica terrestre. El resultado es que las emisiones de CO₂ del sector eléctrico aumentaron un 14,6% en pleno récord renovable, un recordatorio de que la transición energética exige algo más que instalar paneles: requiere almacenamiento, redes y gestión de la intermitencia.


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