Creative Commons •  Redacción •  Galicia •  17/08/2017

Críticas a Gas Natural Fenosa por no plantear la instalación de sistemas automáticos de protección de aves en su proyecto eólico Mouriños

La Serra do Gontón, lugar donde pretende llevarse a cabo el plan de la energética, es un macizo litoral anexo al Estuario del Anllóns reconocido como uno de los corredores migratorios más importantes de la Europa continental y lugar donde se han llegado a registrar más de 300 tipos de aves, tratándose además de la mejor zona de la Península Ibérica para la observación de aves migratorias norteamericanas.

Críticas a Gas Natural Fenosa por no plantear la instalación de sistemas automáticos de protección de aves en su proyecto eólico Mouriños
Según informa la Plataforma Salvemos Cabana en un comunicado, la empresa aduce, en la documentación que la Xunta de Galicia ha puesto en información pública, que el coste justifica que no sean instalados dispositivos automáticos que posibiliten el paro de emergencia por colisión como radares o sistemas tipo DTBird «por la elevada inversión que requerirían», al considerar «que las comunidades de aves esperables en la comarca de instalación del parque eólico no hacen previsible la presencia de bandadas o especies vulnerables a la instalación, sino que ésta se limitaría a aproximaciones ocasionales de ejemplares aislados o en pareja», y todo ello, según denuncian desde el colectivo coruñés, «a escasa distancia de una Important Bird Area (IBA) y en las inmediaciones de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Costa da Morte Norte (ES0000176) y la ZEPA correspondiente al espacio marino Costa da Morte (ES0000497) donde se estima, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente, que más de un millóns de aves migratorias pasan durante el verano-otoño durante su migración anual». 
 
PROGRAMA DE VIGILANCIA AMBIENTAL INSUFICIENTE 
 
En la documentación sometida a consultas, la promotora anuncia que la vigilancia será realizada «con un técnico especialista con medios ópticos y con la periodicidad que sea establecida» en el programa de vigilancia ambiental propuesto, algo que a juicio de la Plataforma es notoriamente insuficiente pues «tanto el aumento de periodicidad en la frecuencia de las visitas como el uso de perros adiestrados en la detección de cadáveres son dos de las claves para conocer cuál está siendo el impacto real sobre aves y murciélagos de cualquier proyecto eólico, dado que la simple inspección visual con medios ópticos y en amplios períodos de revisión tiene escasa fiabilidad«. 
 
Por otra parte, y desde un planteamiento algo más que criticable a juicio de Salvemos Cabana, la empresa sólo contempla un aumento en la frecuencia de las visitas «en el caso de que en el curso de la vigilancia se detectase una mortalidad elevada de alguna especie o de especies en peligro de extinción» haciendo referencia a que éstas servirían para determinar «las causas y la posible influencia de condiciones meteorológicas adversas». Así, la promotora valora que «la posibilidad de realizar períodos de paradas técnicas quedaría supeditada a que se registre una siniestralidad en número de ejemplares o en valor de conservación de los mismos que lo haga necesario», cuando en realidad «la protección de cualquier forma de biodiversidad es lo importante y no el número de ejemplares o su presunto valor» -señalan desde la Plataforma-.
 
CADA AÑO, HASTA DOS MILLONES DE AVES Y MURCIÉLAGOS MUEREN EN LOS PARQUES EÓLICOS GALLEGOS 
 
En fechas recientes, la Sociedade Galega de Historia Natural, reconocida entidad científica sin ánimo de lucro, confirmó que «los vertebrados voladores son los que se están llevando la peor parte del impacto de la energía eólica en Galicia», pues en base a las estimaciones de los especialistas, de que anualmente mueren a nivel estatal entre 4 y 18 millones de aves y murciélagos en instalaciones eólicas (153 a 551 individuos/megavatio/año) y la contribución de Galicia a la potencia eólica a nivel español (3.289 de los 26.671 megavatios instalados), «la mortalidad de vertebrados voladores ocasionada por las instalaciones eólicas (aerogeneradores y tendidos eléctricos) en Galicia estaría entre el medio millón y casi dos millones de aves y murciélagos anualmente«.
 

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