Más de medio millar de personas exigen en Madrid el cumplimiento del calendario de cierre nuclear
- Un centenar de organizaciones ecologistas y sociales de toda la Península Ibérica se concentran frente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) bajo el lema “¿Alargar las nucleares? No, gracias”.

El Movimiento Ibérico Antinuclear, del que forma parte Ecologistas en Acción junto a decenas de organizaciones ecologistas y sociales, ha celebrado una acción reivindicativa en Madrid para exigir el fin de la energía nuclear. Tras una marcha que ha comenzado en la Plaza de Juan Zorrilla, más de medio millar de personas se han concentrado a las puertas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Reto Demográfico (MITECO) para exigir la jubilación definitiva de las centrales nucleares y el cumplimiento del calendario de cierre pactado.
El acto ha contado con una destacada representación de personas llegadas de múltiples territorios de la Península Ibérica, visibilizando el rechazo social desde Extremadura, Euskal Herria, Aragón, Catalunya, País Valencià, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía. Frente al MITECO se ha desarrollado una jornada que ha alternado la reivindicación política con la expresión cultural. Mediante diversas intervenciones y acciones simbólicas, entre las que ha destacado la recreación de una gran tarta de celebración de la jubilación nuclear, las organizaciones han señalado de forma lúdica pero contundente que el tiempo de esta energía ha caducado y que es imperativo cumplir con lo pactado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).
La protesta ha estado amenizada por el ritmo de la batucada EcoloBloco y una flashmob con música antinuclear. Asimismo, se han intercalado los discursos y manifiestos de activistas de Extremadura, Catalunya y Trillo con las actuaciones musicales de Gente del Pueblo y Grandilocuentes Monocotiledóneas.
Las organizaciones convocantes recuerdan que la nuclear es una energía cara, insegura e innecesaria: encarece el precio de la luz, entorpece una gestión eficiente de la red eléctrica basada en renovables y pone en riesgo inversiones necesarias. Denuncian, además, que alargar su vida útil forzando al sistema a incluirla –lo que supondría una estafa millonaria financiada indirectamente por la ciudadanía– solo busca proteger los beneficios de Iberdrola, Endesa y Naturgy.
El Movimiento Ibérico Antinuclear ha reafirmado que continuará movilizándose en todos los territorios para evitar cualquier intento de prolongar el funcionamiento de unas centrales envejecidas, subrayando la acción de hoy como un reflejo del clamor social que exige, de una vez por todas, la jubilación nuclear.
