Redacción •  Actualidad •  20/07/2022

Las Zonas de Bajas Emisiones son clave para mitigar las olas de calor y garantizar un aire limpio

  • Las olas de calor, cada vez más frecuentes, agravan el impacto de la contaminación, y alertan de la necesidad de reducir emisiones urgentemente. El tráfico urbano es uno de los principales causantes.
  • Según el último informe de la campaña Clean Cities, 320 ciudades europeas ya han empezado a expulsar los vehículos contaminantes de sus núcleos y serán más de 500 en los próximos dos años.
Las Zonas de Bajas Emisiones son clave para mitigar las olas de calor y garantizar un aire limpio

Según la Organización Mundial de la Salud, la contaminación del aire es una emergencia de salud pública, que causa más de 300.000 muertes prematuras al año en la UE. El tráfico urbano es una de sus principales causas y los estudios demuestran que las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) mejoran la calidad del aire, tienen un impacto positivo en el comercio y en la mejora de la calidad de vida en la ciudad. Además, la mayoría de los habitantes de las ciudades quiere que se impida gradualmente la entrada de todos los coches de gasolina y diésel en las ciudades, según una encuesta realizada el año pasado.

La campaña Clean Cities, de la que forman parte ConBici, ECODES y Ecologistas en Acción, publica hoy un nuevo informe que muestra una revisión de las ZBE ya existentes en Europa, los beneficios que esta medida tiene y los compromisos que han asumido y están asumiendo las ciudades europeas. Según las previsiones, se prevé alcanzar la cifra de más de 500 ZBE en Europa para 2025, siendo España el país que más crecerá dado el retraso municipal en desarrollar medidas de este tipo. Su implementación cuenta con financiación procedente de los fondos de recuperación y resiliencia.

149 ciudades de más de 50.000 habitantes están obligadas, por ley, a ponerlas en marcha antes de 2023 en España. De momento, solo MadridBarcelona y Sant Cugat del Vallés tienen ZBE operativas, aunque con muchas limitaciones. A su vez, está sobre la mesa la implementación de peajes urbanos en algunas ciudades. Por ejemplo, organizaciones sociales de Barcelona y Valencia proponen la puesta en marcha de un peaje urbano como medida útil, urgente y necesaria para reducir la contaminación. La recaudación del peaje debe revertir en un incremento de la financiación del transporte público para garantizar su frecuencia y calidad, evitando agravar la brecha social.

320 ciudades europeas han sacado ya de sus núcleos urbanos los coches contaminantes para reducir la contaminación atmosférica[1], un 40 % más desde 2019. Por ejemplo, en los Países Bajos, 40 ciudades se han comprometido a descarbonizar totalmente el reparto de mercancías implantando Zonas de Cero Emisiones. Estas zonas no se limitan a los centros de las ciudades, también se extienden a los barrios y zonas periféricas. Aquellas ya en marcha varían respecto al grado de restricción, con Londres y París a la cabeza en la lista de ciudades más comprometidas a sacar vehículos contaminantes de la ciudad.
 
Las organizaciones ConBici, ECODES y Ecologistas en Acción insisten en que la salud de la población ha de ser una prioridad, en combinación con la lucha urgente contra la emergencia climática. La reducción del tráfico en las ciudades debe ser uno de los puntos fundamentales de las agendas políticas de cara a las próximas elecciones municipales. “Algunas sentencias judiciales recientes parece que pretenden hacer prevalecer un supuesto e inexistente derecho a conducir un coche por cualquier parte —y a disponer de espacio público para estacionarlo—, frente al derecho al medio ambiente o el derecho a la salud, recogidos, estos sí, en nuestra Constitución”, declaran los representantes de estas organizaciones.

Los colectivos que apoyan la campaña Clean Cities han presentado ya varias propuestas para el desarrollo de ZBE que cumplan con los objetivos de reducción de emisiones necesarios, tales como: la propuesta de mínimos para la regulación que hace un año presentaron ECODES, Transport & Environment y la Fundación Renovables; la guía para la puesta en marcha de ZBE en ciudades pequeñas y medianas, que Ecologistas en Acción dio a conocer en febrero; el proyecto Cycling with Clean Air de ConBici con el que desde diciembre 2021 están midiendo partículas PM2,5 en 14 ciudades y que servirá para generar informes que ayuden a las administraciones a desarrollar las ZBE; o el memorándum que publicó  la red de Ciudades que Caminan en mayo. También se han realizado recomendaciones extraídas de espacios de diálogo abiertos organizados por ECODES en diez ciudades españolas. Con la misma intencionalidad se han presentado recientemente alegaciones al borrador de Real Decreto de ZBE que está previsto que se apruebe en las próximas semanas.

Por otro lado, junto a este informe sobre la tendencia en Europa, se presenta también un recetario con siete pasos para poner en marcha zonas ambiciosas, eficaces y socialmente justas, en base a las experiencias desarrolladas por toda Europa. 27 planes ya existentes van a incrementar su ambición, entre ellos los de Londres y París. Al mismo tiempo, la capital francesa, Ámsterdam y Copenhague cerrarán la entrada a todos los vehículos que no sean cero emisiones a finales de la década, adelantándose a la reciente aprobación de la prohibición de la venta de vehículos de combustión para 2035, incluidos los híbridos, por parte de la Unión Europea. Bruselas lo hará en 2035.

Además, la lista aumentará tras el compromiso de 100 ciudades europeas para ser climáticamente neutras en 2030, entre ellas Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia, Valladolid, Vitoria-Gasteiz y Zaragoza. El plan de la UE, dotado con 360 millones de euros, pretende que todas las ciudades europeas sean neutras en carbono para 2050.

Las organizaciones que apoyan la campaña Clean Cities declaran que  “para que las ciudades sean climáticamente neutras, lo que es una necesidad para combatir el cambio climático y limitar estas terribles olas de calor, hay que actuar ya. Una forma es establecer ZBE ambiciosas, que incluyan espacios educativos y hospitales, reduzcan las zonas de aparcamiento y mejoren el transporte público”.


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