Ante las medidas del Gobierno para responder a la crisis energética ocasionada por la guerra de Irán, Amigas de Tierra solicita una protección mayor a la ciudadanía y a los colectivos más vulnerables
- La guerra de Irán está provocando una gran inestabilidad en todo el mundo y afecta principalmente a las poblaciones más vulnerables.
- Hoy el Gobierno ha aprobado un escudo energético frente a las subidas del precio de la energía con medidas de vital importancia para la ciudadanía.
- Amigas de la Tierra valora de forma positiva las medidas propuestas, sin embargo incide en la necesidad de proteger más a la ciudadanía con la prohibición de cortes de suministros energéticos de forma permanente y en la necesidad de no reducir la fiscalidad a las grandes energéticas y de establecer un impuesto a los beneficios extraordinarios.
- A su vez la organización ecologista reclama acelerar una transición energética justa que impulse las comunidades energéticas y el autoconsumo.

Los acontecimientos geopolíticos actuales, con la escalada bélica y armamentística, están provocando una gran inestabilidad en todo el mundo. Así el Gobierno ha aprobado un escudo social energético de 5.000 millones de euros para proteger a industria y ciudadanía. Amigas de la Tierra denuncia la guerra ilegal de Estados Unidos e Israel contra Irán y hace un llamamiento para proteger a la población y a las personas más vulnerables en particular, ya que son, en última instancia, quienes más sufren las peores consecuencias de unas guerras por los combustibles fósiles auspiciadas por intereses económicos y geopolíticos.
La organización ecologista celebra las principales medidas de alivio económico para la ciudadanía mediante la extensión de la prohibición del corte de suministros a personas vulnerables hasta diciembre de 2026, sin embargo, reclama que esta medida debe ser de carácter permanente. De igual forma valora de forma positiva la reducción del IVA de los carburantes, luz y gas al 10%. Aún así considera que esta medida es insuficiente y regresiva, por aplicarse de forma indiscriminada sin diferenciar niveles de renta ni necesidades reales de movilidad. Además, sin un tope máximo de precios, el ahorro ciudadano queda a merced de la volatilidad del mercado. Por ello, la organización ecologista exige un cambio crucial y pasar de una política de subvención al consumo fósil hacia una política social redistributiva.
A su vez, critica la reducción de fiscalidad energética, ya que considera que debe hacerse en función de los beneficios de las empresas, y en ese caso debe darse un trato diferencial a las pymes frente a las grandes empresas energéticas que llevan décadas acumulando beneficios a expensas del bienestar de la población y que, sin gravámenes acordes, estos beneficios aumentarán con esta crisis. Por ello reclama medidas diferenciales y exige una política de fiscalidad verde redistributiva, donde las grandes energéticas rindan cuentas y contribuyan a la protección de la población en un momento tan drástico.
La guerra de Irán está generando un aumento significativo en los precios del petróleo y gas, encareciendo entre otros la electricidad y afectando al suministro energético en Europa y de forma concreta en España. Esto ha provocado una nueva ola de beneficios extraordinarios para las grandes empresas, repitiendo el patrón observado durante la guerra en Ucrania. En esta última, las empresas energéticas y la banca aumentaron de forma drástica los conocidos como “beneficios caídos del cielo” mientras los costes energéticos en los hogares se dispararon y con ello la pobreza energética.
Prohibición de cortes de suministros de carácter permanente e impuesto también permanente a los beneficios extraordinarios incluida la industria militar
La organización ecologista señala que es urgente y prioritario establecer gravámenes a estos “beneficios caídos del cielo”, que incluyan a su vez a la industria militar, y reactivar medidas como el tope al precio del gas; así como establecer medidas de protección a las personas de forma permanente, entre ellas la prohibición de cortes de suministros básicos como la electricidad y el gas. Así, Amigas de la Tierra insta a todos los partidos políticos a favorecer estas medidas urgentes más allá de un contexto específico de crisis. De igual forma, demanda un impuesto permanente a los beneficios extraordinarios para que se active de forma inmediata ante contextos de crisis que así lo requieran.
Impulsar medidas que favorezcan las comunidades energéticas y el autoconsumo
“No podemos dejar de denunciar la alta dependencia de energía fósil que tiene nuestro país y que se visibiliza en forma de crisis energéticas ante sucesos como los actuales. En este sentido seguimos subrayando la importancia de una transición hacia energías limpias, donde la planificación y la precaución sean prioritarias, y se establezca coto a la especulación por parte de grandes empresas. Así, seguimos reclamando el impulso a soluciones alternativas que, además de abogar por la democratización del sector, construyen soberanía energética en los territorios, como es el caso del despliegue de las comunidades energéticas y el autoconsumo, afirma Cristina Alonso Saavedra, responsable de Justicia climática y energía de Amigas de la Tierra.
Las comunidades energéticas llevan años abriéndose paso en España, sin embargo es imprescindible aumentar su financiación, ya que hasta ahora las ayudas destinadas a la democratización del sector energético han sido irrisorias frente a las ayudas que reciben otros sectores energético como el fósil. A pesar de sus beneficios para el modelo energético español, el RD específico de comunidades energéticas sigue sin aprobarse, cuando se necesita el desarrollo de una legislación concreta, acorde al despliegue de estos proyectos alternativos, para avanzar hacia una transición energética justa y poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles.
Mantener el cierre de las centrales nucleares
La situación tan delicada permite que se alcen voces oportunistas en defensa de la energía nuclear, con el objetivo último de aumentar beneficios de grandes empresas. Amigas de la Tierra sigue denunciando que el mantenimiento de la nuclear no puede ni debe ser una opción a considerar. La energía nuclear no es gestionable y por tanto no puede ser el respaldo de las renovables, no garantiza la seguridad del suministro como se pudo confirmar durante el pasado apagón y no democratiza el sector sino todo lo contrario, aumenta la concentración de poder. Además del grave problema que implica la gestión de los residuos radiactivos y el coste de su mantenimiento, entre otros.
La organización destaca que es vital seguir con el calendario de cierre de las centrales nucleares, trabajar en una buena planificación de instalación de renovables y priorizar proyectos que promuevan un sistema limpio y democrático con las personas en el centro.
