Redacción •  Actualidad •  20/04/2026

«La reducción del caudal en los ríos madrileños dificulta la freza de sus últimos peces nativos»

  • El barbo común es la única especie nativa que sobrevive en los tramos medios y bajos de los principales ríos de la Comunidad de Madrid. Estos días inicia el remonte de los ríos para alcanzar sus frezaderos. A pesar de las excepcionales reservas de agua en los embalses, los caudales circulantes en los ríos Jarama o Henares se han reducido de manera brusca durante la última semana, añadiendo una nueva dificultad a los numerosos obstáculos transversales (azudes), la mayoría, abandonados, presentes en los ríos madrileños. La Plataforma Ecologista Madrileña lamenta que el Canal de Isabel II sigue sin aplicar las crecidas estacionales desde los embalses, recogidas en el Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo, para asegurar la regeneración de los cauces y facilitar la freza de las especies piscícolas, tal y como de manera natural se venía produciendo desde hace miles de años.
«La reducción del caudal en los ríos madrileños dificulta la freza de sus últimos peces nativos»

Estos días es fácil ver a peces de buen tamaño intentando saltar los azudes y otros obstáculos transversales en los ríos madrileños. Son los barbos comunes (Luciobarbus bocagei), una especie nativa de los ríos madrileños, la última que sobrevive en los tramos medios y bajos. Ya han desaparecido las bogas de río, los cachos y otras especies que han sido sustituidas por especies exóticas invasoras, más oportunistas y adaptadas a estas corrientes lentas y retenidas.

Los esfuerzos de estos valiosos peces por remontar los ríos obedecen a la necesidad de los barbos por alcanzar las zonas de freza aguas arriba, más oxigenadas, con rápidos y gravillas. A las barreras transversales que se interponen en su camino se añade estos días un descenso de los caudales que circulan por los ríos, que dificultan su ascenso y la superación de pequeños obstáculos.

Para evitar estos descensos en momentos críticos para la vida piscícola el Plan Hidrológico prevé que los gestores de los embalses de cabecera deben reproducir las crecidas estacionales de primavera, aquellas que se producían todos los años por el deshielo y que servían para regenerar los cauces, limpiar los lechos, ensanchar el territorio fluvial y facilitar el ascenso de varias clases de ciprínidos que habitaban estos cursos fluviales, entre ellos el barbo común. Son los “Caudales de Crecida”, que forman parte de los regímenes ecológicos definidos en los Planes Hidrológicos de tercer ciclo (2022-2027), que buscan el buen estado de las masas de agua. Lejos de incrementar los caudales, el Jarama, el Henares y el Guadarrama han reducido sus caudales circulantes en la última semana. Es evidente que el Canal de Isabel II, que gestiona los embalses de cabecera de estos ríos, no está liberando los caudales necesarios a pesar de la histórica reserva de agua almacenada que supera el 88% de su capacidad[1].

La Plataforma Ecologista Madrileña, formada por la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA), Asociación Ecologista del Jarama El Soto, Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Jarama Vivo y Liberum Natura,  exige al Canal de Isabel II que cumpla con la legislación hidrológica y que libere los caudales suficientes para ayudar a que los peces remonten los obstáculos en los ríos madrileños y a regenerar los cauces. Los colectivos inciden en que esa liberación de caudal debe realizarse, este año, con urgencia para facilitar la freza actual y debe repetirse anualmente, tal y como se indica en el Plan Hidrológico.


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