Mares Vivos: Ecologistas en Acción identifica las claves para restaurar los ecosistemas marinos en el Estado español
- El nuevo informe de Ecologistas en Acción analiza 57 proyectos de restauración marina y advierte de que la restauración ecológica sigue siendo una política insuficientemente consolidada, pese a la grave crisis que atraviesan los ecosistemas marinos.
- Los resultados muestran que existe una brecha preocupante entre la capacidad de restaurar especies y hábitats concretos y la recuperación efectiva de las funciones ecológicas del mar, lo que evidencia la necesidad de reforzar las políticas públicas de restauración.
- Ante la aplicación del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, Ecologistas en Acción reclama un plan nacional ambicioso que garantice financiación estable, seguimiento científico a largo plazo, eliminación de las presiones que degradan los ecosistemas y una gobernanza basada en la participación real de las comunidades costeras.

La restauración marina ha experimentado un crecimiento sin precedentes en el Estado español durante la última década. Frente al deterioro acumulado de los ecosistemas marinos provocado por la sobrepesca, la destrucción de hábitats, la contaminación, la artificialización del litoral o el cambio climático, cada vez son más las iniciativas que buscan recuperar la biodiversidad y las funciones ecológicas del mar. El informe Mares Vivos. Claves para la restauración marina en el Estado español, elaborado por Ecologistas en Acción, analiza 57 proyectos desarrollados en distintos territorios para identificar los avances logrados, los obstáculos que siguen limitando su éxito y las lecciones que deberían orientar las futuras políticas públicas de restauración.
Los resultados muestran una realidad con luces y sombras. Por un lado, la restauración marina ha dejado de ser una experiencia marginal. Durante los últimos años se han multiplicado los proyectos dirigidos a recuperar praderas de fanerógamas marinas, ecosistemas coralígenos, bancos de ostras, bosques de macroalgas y especies amenazadas, generando un importante conocimiento técnico y científico.
Sin embargo, el informe también pone de manifiesto que todavía existe una brecha importante entre restaurar organismos y restaurar ecosistemas. La mayoría de los proyectos analizados han conseguido demostrar la supervivencia de las especies restauradas o la viabilidad de las técnicas empleadas, pero solo una pequeña parte ha podido acreditar una recuperación ecológica efectiva de los ecosistemas intervenidos.
Para Ecologistas en Acción, esta diferencia es fundamental. El objetivo de la restauración no puede limitarse a plantar fanerógamas, trasplantar corales o reforzar poblaciones amenazadas. El reto es recuperar ecosistemas funcionales, capaces de albergar biodiversidad, sostener procesos ecológicos y aumentar su resiliencia frente a amenazas que son difícilmente evitables como las olas de calor.
Entre los principales obstáculos identificados destaca la corta duración de la mayoría de los proyectos. Muchas de las especies y hábitats objeto de restauración necesitan décadas para recuperar plenamente su funcionalidad ecológica, pero la mayor parte de las iniciativas se desarrollan en ciclos de apenas tres a cinco años. Esta limitación se ve agravada por una fuerte dependencia de convocatorias temporales, principalmente financiadas con fondos europeos, que dificultan la continuidad de las actuaciones y la consolidación de los resultados.
La situación resulta especialmente preocupante en un momento en el que la financiación europea destinada específicamente a la conservación y restauración de la naturaleza se encuentra amenazada en las negociaciones sobre el futuro presupuesto de la UE, poniendo en riesgo algunos de los principales instrumentos que han permitido impulsar la restauración marina durante los últimos años, como el programa LIFE.
El informe señala también que el seguimiento científico continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la restauración marina. A pesar de que en la gran mayoría de los casos el desarrollo del proyecto se lleva a cabo con un importante peso científico, una parte significativa de los proyectos finalizados carece de información pública sobre su evolución posterior, lo que dificulta conocer el alcance real de los resultados obtenidos y limita el aprendizaje colectivo.
Además, la información disponible de los proyectos analizados suele centrarse en los casos de éxito, mientras que las dificultades, limitaciones o fracasos permanecen poco documentados pese a que constituyen una fuente de conocimiento imprescindible para mejorar futuras intervenciones.
Otro de los mensajes centrales del informe es que la restauración activa, por sí sola, no basta. Aunque trasplantes, viveros, refuerzos poblacionales o arrecifes artificiales pueden desempeñar un papel importante, su eficacia disminuye cuando continúan actuando las causas que provocaron la degradación. La recuperación de los ecosistemas marinos exige avanzar simultáneamente en la eliminación de presiones humanas, como determinadas prácticas pesqueras, el fondeo sobre hábitats sensibles, la contaminación o la acumulación de residuos.
En este sentido, Ecologistas en Acción hace hincapié en que las áreas marinas protegidas bien gestionadas —es decir, con planes de gestión operativos que incorporan medidas de eliminación de las presiones y marcos de gobernanza colaborativos— pueden ofrecer condiciones especialmente favorables. En cualquier caso, la organización advierte de que la restauración marina no debe limitarse únicamente a estos espacios.
Lucas Barrero, coautor del informe, ha declarado: “La experiencia acumulada demuestra además que los proyectos más sólidos son aquellos capaces de implicar a los actores locales desde las primeras fases de diseño hasta la ejecución y el seguimiento de las actuaciones. La colaboración entre comunidad científica, administraciones, sector pesquero y organizaciones sociales, no solo mejora la calidad de los proyectos, sino que favorece su continuidad y genera el apoyo social necesario para mantener los resultados a largo plazo”.
Lecciones para el futuro Plan Nacional de Restauración
A la luz de las lecciones extraídas de los proyectos analizados, Ecologistas en Acción considera que el futuro Plan Nacional de Restauración, que debe enviar el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a la Comisión Europea antes del 1 de septiembre, debe convertirse en una herramienta capaz de garantizar la continuidad de los esfuerzos restauradores más allá de los ciclos de financiación. Para ello, será imprescindible asegurar recursos estables, desarrollar sistemas de evaluación basados en indicadores comunes y reforzar el seguimiento científico de las actuaciones durante periodos suficientemente largos como para poder evaluar la recuperación real de los ecosistemas.
Además, la organización ecologista defiende que el Plan incorpore de forma decidida la restauración pasiva mediante la reducción efectiva de las presiones que afectan al medio marino; fortalezca la gestión de los espacios marinos protegidos; garantice una distribución equilibrada de recursos entre las distintas demarcaciones marinas; y establezca mecanismos de gobernanza transparentes y participativos que permitan implicar a las comunidades costeras en la toma de decisiones.
Asimismo, considera imprescindible que la adaptación al cambio climático atraviese todas las actuaciones de restauración y que se promueva una cultura de aprendizaje colectivo donde los fracasos y las limitaciones sean también documentados y compartidos.
LIFE ECOREST, una referencia para la restauración marina
Entre los proyectos analizados, el LIFE ECOREST destaca como una de las experiencias más avanzadas e inspiradoras desarrolladas hasta la fecha en el Mediterráneo occidental. El proyecto, desarrollado frente a las costas catalanas, combina la restauración activa de comunidades coralígenas y hábitats bentónicos profundos con actuaciones destinadas a reducir las presiones que afectan a estos ecosistemas, incorporando además la participación directa del sector pesquero en la identificación y establecimiento de áreas prioritarias y vedados de pesca, la recuperación de organismos capturados accidentalmente y el seguimiento de los resultados.
La implicación activa del sector pesquero es uno de los elementos más destacados de esta experiencia. Su colaboración en la recuperación de gorgonias, corales y esponjas capturados accidentalmente demuestra que la conservación marina y la actividad pesquera pueden construir alianzas capaces de mejorar el estado de los ecosistemas y reforzar la sostenibilidad de los recursos marinos.
Ecologistas en Acción destaca que, por su combinación de restauración activa y pasiva, seguimiento a largo plazo y gobernanza colaborativa, LIFE ECOREST constituye una referencia valiosa para el futuro Plan Nacional de Restauración y para avanzar hacia una recuperación real y duradera de los ecosistemas marinos.
Marta García Pallarés, coautora del informe, ha añadido: “LIFE ECOREST forma parte de una trayectoria de más de una década de trabajo en la restauración del coralígeno profundo, una continuidad que ha permitido acumular conocimiento científico, perfeccionar metodologías y evaluar los resultados en escalas temporales acordes con los ritmos de recuperación de los ecosistemas marinos”.
Recientemente, Ecologistas en Acción ha documentado este trabajo conjunto entre personal científico y sector pesquero mediante un reportaje fotográfico realizado junto al proyecto.
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