Redacción •  Actualidad •  13/11/2025

Grupo Lobo Asturias: «Una vez más, decimos no a las matanzas de lobos»

  • Este jueves 13 de noviembre de 2025 se ha celebrado una reunión extraordinaria del Comité Consultivo del Plan de Gestión del Lobo con la única motivación de que se han matado menos lobos de los previstos, como las otras veces estuvimos a la puerta del Consejo el Grupo Lobo Asturias.
Grupo Lobo Asturias: «Una vez más, decimos no a las matanzas de lobos»

Cifras de lobos muertos que se presentan sin haber realizado ningún análisis de si matarlos se ha traducido en algún cambio en el número de daños producidos, ni seguimiento de la demora en pagar los daños, ni estudio de medidas preventivas, como si matar muchos lobos fuese el objetivo final. Sin olvidar que el furtivismo ha matado (como mínimo, que sepamos, pues solo se descubre una minoría de casos) casi tantos lobos como los aguardos o acechos.

El “Programa de Actuaciones de Control del Lobo 2025-2026” y esta reunión extraordinaria del Comité Consultivo del Plan de Gestión del Lobo son ambos marcadamente obtusos en su enfoque de “matar lobos para reducir daños” como el pilar central de una lamentable “gestión del lobo” en Asturias. Además de ser una premisa que es demostradamente equivocada. Todos los estudios científicos indican que matar individuos aleatoriamente no reduce daños sino que provoca un aumento de los daños a corto plazo, excepto si se mata a un porcentaje tan grande de la población que se ponga en riesgo la viabilidad de la supervivencia de la especie. Coinciden todas las evidencias científicas publicadas, y así los incorporan las guías y planes de gestión de muchos países, en señalar que para reducir daños lo que hay que hacer es aplicar medidas preventivas. Lamentablemente el gobierno asturiano insiste empecinadamente en la errónea estrategia de matar lobos como directriz principal y relega a un segundo lugar las medidas preventivas. Medidas preventivas que por otra parte llegaron en forma de casi 4 millones de euros que el gobierno central enviaba a Asturias en el marco de la “Estrategia para la gestión y conservación del lobo (Canis lupus) y su convivencia con las actividades del medio rural”, y que ahora se han perdido tras la desprotección y torticera expulsión del lobo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE).

Llamativamente las propias cifras recogidas en el “Programa de Actuaciones de Control del Lobo 2025-2026” indican claramente que “matar lobos para reducir daños” no funciona. Tras la inclusión del lobo en 2021 en el LESRPE, la cifra de daños rondaba los 3.200 daños/año. Antes de la inclusión del lobo en el LESRPE, en el periodo 2009-2017 se superan los 3.400 daños anuales; concretamente en el periodo 2013-2015 se superaron los 4.000 daños anuales y específicamente se alcanzó la cifra de casi 4.600 daños/año en 2014. Al contrario de la premisa de que “matar lobos para reducir daños”, el máximo número de daños coincide con terrible bien de 2013-2014, periodo en el que se mató un mayor número de lobos de la historia del Plan de Gestión del Lobo en Asturias; los efectos negativos de esta matanza aún siguieron provocando un aumento los daños al ganado en 2015.

La actuación del gobierno asturiano es contraria la Directiva 92/43/CEE (y en consecuencia también a la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad), contraviniendo el requisito legal que establece la Directiva para autorizar medidas de extracción de individuos: “Siempre que no exista ninguna otra solución satisfactoria”, cuando hasta los informes y guías de la Unión Europea y el Ministerio subraya la ineficacia de “matar lobos para reducir daños” y que sólo mediante medidas preventivas se logra; siendo las medias preventivas la “otra soluci´n satisfactoria” distinta a dar muerte a los lobos.

El lobo es una especie en recuperación, estuvo a punto de extinguirse y aunque haya mejorado su estado o categoría de amenaza a nivel poblacional, sigue sin ser una especie no amenazada y requiere medidas de protección para garantizar su conservación. Que una especie que estuvo a punto de extinguirse haya experimentado una mejoría poblacional, no significa que haya alcanzado ya un estado de conservación favorable que garantice la conservación de la especie, por otra parte no exenta de los problemas asociados a presentar un área de distribución reducida y un tamaño poblacional pequeño.

El “Programa de Actuaciones de Control del Lobo 2025-2026” pretende matar un mínimo de 53 lobos (sin contabilizar los lobos que puedan matarse en la parte asturiana del Parque Nacional de Picos de Europa ni los lobos que adicionalmente aparezcan en la llamada “Área Sin Gestión Específica” o ZSGE donde se pretenden matar todos los que se localicen). Considerando que la misma Resolución afirma la existencia de 45 grupos en 2023 (extrañamente sin aportar cifras de 2024), y que la media es de 3,1 lobos/grupo al final del invierno según la única tesis doctoral que ha estudiado al lobo en Asturias, en caso de aceptar la cifra de grupos indicada, habría 160 lobos en Asturias al final del invierno incluyendo un 15 % adicional de individuos que no forman parte de grupos. Matar un mínimo de 53 lobos habiendo 160 lobos significa matar un tercio (33 %) de la población, uno de cada tres lobos de Asturias como mínimo, un porcentaje muy elevado e inasumible para la viabilidad poblacional de una especie que solo cría una vez al año y en la que únicamente se reproduce la pareja dominante de cada manada. Adicionalmente, de esos 45 grupos, la mitad son compartidos con otras comunidades autónomas, sometidos a la duplicidad de la persecución por varias administraciones autonómicas que se quieren cobrar su cupo de lobos. A todas estas muerte programadas hay que unir el hecho, confirmado por los primeros datos aportados por la Consejería para la reunión del Comité Consultivo del Plan de Gestión del Lobo, de que se producirán al menos tantas muertes por causas ilegales como por causas “legales”, con lo que se podrían llegar a cifras de animales muertos en la población verdaderamente alarmantes, provocando la desaparición a corto plazo de dos tercios de la población de lobos asturiana.

La dificultad de matar el pretendido número de lobos, a pesar del esfuerzo notable por lograrlo, parece claramente señalar como verdad incómoda que hay menos lobos de los que el gobierno asturiano afirma y demuestra como falsa la supuesta superpoblación o sobreabundancia.

Lamentablemente el gobierno asturiano insiste empecinadamente en la errónea estrategia de matar lobos, niega la evidencia científica y ningunea las medidas preventivas. Cuanto más tiempo se perpetúe el plan asturiano basado en matar lobos en lugar de promover medidas preventivas y actuaciones encaminadas a resolver los problemas de convivencia, más daños al ganado y mayor conflictividad social habrá.

Reclamamos al gobierno asturiano que abandone el camino de las armas y de un giro copernicano en su llamada “gestión del lobo”, y así base la gestión de la especie en el conocimiento científico, la aplicación de medidas preventivas de eficacia probada, y que promueva acciones encaminadas a reducir la conflictividad social y garantizar la convivencia entre la ganadería extensiva y la supervivencia de una de las últimas poblaciones de lobos de Europa occidental.

GRUPO LOBO ASTURIAS.


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