Redacción •  Actualidad •  08/05/2026

Centre Delàs: «El panorama actual augura una escalada del armamento nuclear en vertical, mayores arsenales, y en horizontal, en más estados»

  • “El peligro asociado al uso de las armas nucleares se encuentra en su punto más álgido desde la Guerra Fría, en un contexto de tensiones políticas crecientes y de adopción de nuevas medidas para ampliar los arsenales con una capacidad destructiva cada vez mayor”.
  • Los nuevos avances en capacidades cibernéticas ofensivas, inteligencia artificial y tecnologías autónomas y su implementación generalizada aumentarían el riesgo de uso de los arsenales nucleares.
Centre Delàs: «El panorama actual augura una escalada del armamento nuclear en vertical, mayores arsenales, y en horizontal, en más estados»

Sant Cugat del Vallès, 8 de mayo de 2026. Las armas nucleares constituyen un riesgo real que, en los últimos años, se ha intensificado. En marzo de 2026, el peligro asociado a su uso se encuentra en su punto más álgido desde la Guerra Fríaen un contexto de tensiones políticas crecientes y de adopción de nuevas medidas para ampliar los arsenales con una capacidad destructiva cada vez mayor. Los últimos datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) muestran una tendencia preocupante: el mundo está entrando en una nueva y peligrosa carrera armamentista nuclear en un momento en que los mecanismos de control de armas están gravemente debilitados. Y tal como alerta el nuevo informe que publican hoy la Alianza por el Desarme Nuclear y el Centre Delàs de Estudios por la Paz, es predecible una escalada armamentística vertical y horizontal.

Por un lado, los estados poseedores de armas nucleares destinan presupuestos considerables, en algunos casos alarmantemente elevados, a programas de modernización de este tipo de armas. Lo cual indica que estos estados quieren fortalecer el papel que juegan estas armas en sus doctrinas militares. Esto conducirá, previsiblemente, a un aumento de sus arsenales: es la proliferación vertical.

Hoy en día, las armas nucleares aumentan su alcance, potencia, precisión, velocidad, capacidad de carga y sigilo. Como referencia, la bomba empleada en Hiroshima —con una potencia de quince kilotones y responsable de la muerte de 140.000 personas— se describiría hoy dentro de los arsenales como un arma nuclear pequeña.

En el mismo sentido, aunque el número total de ojivas nucleares había disminuido tras la Guerra Fría, esa tendencia está llegando a su fin: el desmantelamiento de ojivas (las más antiguas) se frena, mientras se acelera la modernización y el despliegue de nuevas.

China es el país con el crecimiento reciente más acelerado de su arsenal nuclear, pasando de 500 a 600 ojivas en el último año, y se prevé que este número siga aumentando significativamente durante la próxima década. No obstante, se debe relativizar este dato ya que el arsenal chino queda muy por debajo de los arsenales ruso y estadounidense, que cuentan cada uno de ellos con más de 5.000 ojivas.

Por otro lado, representantes de varios estados no poseedores de armamento nuclear han declarado que se están planteando su adquisición, o bien su participación en programas conjuntos con estados que sí poseen estas armas. Si se confirman estas intenciones, habrá mayor número de estados con armas nucleares, lo cual significaría una proliferación horizontal.

Asimismo, los estados que ya poseen armas nucleares, trabajan en incorporar en estas armas tecnologías como la inteligencia artificial o los sistemas autónomos. En este sentido, las autoras de la publicación destacan que las tecnologías emergentes están aumentando significativamente el riesgo de uso de armas nucleares. Los nuevos avances en capacidades cibernéticas ofensivas, inteligencia artificial y tecnologías autónomas están teniendo ya un impacto muy significativo en las acciones militares convencionales (como se está poniendo de manifiesto en los conflictos de Ucrania, Palestina e Irán), y los expertos coinciden en que su implementación generalizada añadiría una capa más de riesgo de uso de los arsenales nucleares.

Las autoras de la nueva publicación “Armas nucleares: el estado de la cuestión” urgen a la clase política a invertir la tendencia actual: para evitar su uso, sea intencionado o involuntario, es imperativo iniciar un proceso de desarme nuclear con el objetivo claro de su completa desaparición. La humanidad no merece vivir permanentemente con el peligro de sufrir las consecuencias de una guerra nuclear que tendría efectos planetarios irreversibles.

Hasta hoy, el Tratado de no Proliferación Nuclear (TNP) no se ha mostrado un instrumento eficaz para iniciar un proceso real de desarme nuclear. Desde 2021, cuando entró en vigor el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (TPAN), aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2017, disponemos de un mecanismo ad hoc para dirigir y completar este proceso de desarme nuclear. Actualmente hay 74 Estados partes, además de otros 25 signatarios. Más de la mitad de los miembros de Naciones Unidas apoyan el Tratado.

“Debemos instar a los gobiernos de aquellos estados que aún no lo han hecho, sean poseedores o no de armas nucleares, a que se adhieran al TPAN. No hay otra alternativa. Las armas nucleares no son una opción, porque no puede serlo cualquier medida que conduzca a la humanidad a un punto irreversible respecto a su propia destrucción. Nunca debe librarse una guerra nuclear, porque una guerra nuclear nunca puede ganarse. Un mundo sin armas nucleares será un mundo incomparablemente más seguro”, concluyen los autores de la publicación.

Este informe se presentará en la Casa de Cultura de Sant Cugat del Vallès el viernes 8 de mayo, a las 17:30 h, durante la conferencia ‘85 segundos para la medianoche’, en la que participarán cinco de las autoras, organizada en el marco del encuentro anual de la Alianza por el Desarme Nuclear.

Podéis consultar y descargar el informe “Armas nucleares: el estado de las cuestión” aquí.

El panorama actual augura una escalada de l’armament nuclear en vertical, majors arsenals, i en horitzontal, en més estats

«El perill associat a l’ús de les armes nuclears es troba en el seu punt més àlgid des de la Guerra Freda, en un context de tensions polítiques creixents i d’adopció de noves mesures per ampliar els arsenals amb una capacitat destructiva cada cop més gran».
 
Els nous avenços en capacitats cibernètiques ofensives, intel·ligència artificial i tecnologies autònomes i la seva implementació generalitzada augmentarien el risc d’ús dels arsenals nuclears.

Sant Cugat del Vallès, 8 de maig de 2026. Les armes nuclears constitueixen un risc real que, en els últims anys, s’ha intensificat. Al març de 2026, el perill associat al seu ús es troba en el seu punt més àlgid des de la Guerra Freda, en un context de tensions polítiques creixents i d’adopció de noves mesures per ampliar els arsenals amb una capacitat destructiva cada cop més gran. Les darreres dades de l’Institut Internacional d’Investigació per a la Pau d’Estocolm (SIPRI) mostren una tendència preocupant: el món està entrant en una nova i perillosa cursa d’armament nuclear en un moment en què els mecanismes de control d’armes estan greument debilitats. I tal com alerta el nou informe que publiquen avui l’Aliança pel Desarmament Nuclear i el Centre Delàs d’Estudis per la Pau, és previsible una escalada armamentística vertical i horitzontal.

D’una banda, els estats posseïdors d’armes nuclears destinen pressupostos considerables, en alguns casos alarmantment elevats, a programes de modernització d’aquest tipus d’armes. Això indica que aquests estats volen enfortir el paper que juguen aquestes armes en les seves doctrines militars. Això conduirà, previsiblement, a un augment dels seus arsenals: és la proliferació vertical.

Avui dia, les armes nuclears augmenten el seu abast, potència, precisió, velocitat, capacitat de càrrega i sigil. Com a referència, la bomba emprada a Hiroshima —amb una potència de quinze quilotones i responsable de la mort de 140.000 persones— es descriuria avui dins dels arsenals com una arma nuclear petita.

En el mateix sentit, tot i que el nombre total d’ogives nuclears havia disminuït després de la Guerra Freda, aquesta tendència està arribant a la seva fi: el desmantellament d’ogives (les més antigues) es frena, mentre s’accelera la modernització i el desplegament de noves ogives.

La Xina és el país amb el creixement més accelerat recent del seu arsenal nuclear, passant de 500 a 600 ogives en l’últim any, i es preveu que aquest nombre continuï augmentant significativament durant la propera dècada. No obstant això, cal relativitzar aquesta dada ja que l’arsenal xinès queda molt per sota dels arsenals rus i estatunidenc, que cadascun d’ells compta amb més de 5.000 ogives.

D’altra banda, representants de diversos estats no posseïdors d’armament nuclear han declarat que s’estan plantejant la seva adquisició, o bé la seva participació en programes conjunts amb estats que sí posseeixen aquestes armes. Si es confirmen aquestes intencions, hi haurà un nombre més gran d’estats amb armes nuclears, la qual cosa significaria una proliferació horitzontal.

Així mateix, els estats que ja posseeixen armes nuclears, treballen per incorporar en aquestes armes tecnologies com la intel·ligència artificial o els sistemes autònoms. En aquest sentit, les autores de la publicació destaquen que les tecnologies emergents estan augmentant significativament el risc d’ús d’armes nuclears. Els nous avenços en capacitats cibernètiques ofensives, intel·ligència artificial i tecnologies autònomes ja estan tenint un impacte molt significatiu en les accions militars convencionals (com s’està posant de manifest als conflictes d’Ucraïna, Palestina i l’Iran), i els experts coincideixen que la seva implementació generalitzada afegiria una capa més de risc d’ús dels arsenals nuclears.

Les autores de la nova publicació “Armes nuclears: l’estat de la qüestió” urgeixen la classe política a invertir la tendència actual: per evitar-ne l’ús, sigui intencionat o involuntari, és imperatiu iniciar un procés de desarmament nuclear amb l’objectiu clar de la seva completa desaparició. La humanitat no mereix viure permanentment amb el perill de patir les conseqüències d’una guerra nuclear que tindria efectes planetaris irreversibles.

Fins avui, el Tractat de No Proliferació Nuclear (TNP) no s’ha mostrat com un instrument eficaç per iniciar un procés real de desarmament nuclear. Des del 2021, quan va entrar en vigor el Tractat de Prohibició d’Armes Nuclears (TPAN), aprovat per l’Assemblea General de Nacions Unides el 2017, disposem d’un mecanisme ad hoc per dirigir i completar aquest procés de desarmament nuclear. Actualment hi ha 74 Estats parts, a més d’altres 25 signataris. Més de la meitat dels membres de Nacions Unides donen suport al Tractat.

“Hem d’instar els governs d’aquells estats que encara no ho han fet, siguin posseïdors o no d’armes nuclears, a què s’adhereixin al TPAN. No hi ha altra alternativa. Les armes nuclears no són una opció, perquè no pot ser-ho cap mesura que condueixi la humanitat a un punt irreversible respecte a la seva pròpia destrucció. Mai no s’ha de lliurar una guerra nuclear, perquè una guerra nuclear mai no pot guanyar-se. Un món sense armes nuclears serà un món incomparablement més segur”, conclouen els autors de la publicació.

Aquest informe es presentarà a la Casa de Cultura de Sant Cugat del Vallès el divendres 8 de maig, a les 17:30 h, durant la conferència ‘85 segons per a la mitjanit’, en què participen cinc de las autores, organitzada en el marc del la trobada anual de l’Aliança pel Desarmament Nuclear.

Podeu consultar i descarregar l’informe “Armas nucleares: el estado de las cuestión” en castellà aquí (aviat disponible en català).


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