La igualdad no avanza sola: avanza con organización, compromiso y acción sindical
- La secretaria de Mujeres, Diversidad, Movimientos Sociales y Seguridad Pública de FSC-CCOO, Áurea Ramos, participó el 30 de junio en la Escuela de Verano de la Federación de Enseñanza de CCOO junto con otras secretarias de Mujeres de diferentes federaciones del sindicato para poner en común experiencias y retos en cada ámbito.

En la mesa se plantearon las siguientes cuestiones, respondidas de acuerdo a las realidades de cada federación, si bien constataron que se comparten los mismos problemas, las mismas desigualdades, los mismos obstáculos y coincidieron en la forma de afrontarlos. Según Ramos, “cuando las mujeres de CCOO compartimos experiencias, comprobamos que los retos son comunes y que la fuerza para transformarlos también lo es. Porque la igualdad no avanza sola: avanza con organización, compromiso y acción sindical”
¿Cuáles son las principales desigualdades de género que se detectan actualmente en vuestro sector o federación, y cómo afectan a las trabajadoras en su día a día?
Hablar de FSC-CCOO supone hablar de una enorme diversidad de sectores, pero existen desigualdades que se repiten de forma transversal.
Por un lado, seguimos encontrando una fuerte segregación ocupacional. Las mujeres continúan concentradas en profesiones altamente feminizadas, como los servicios sociales, la dependencia, la atención a las personas, la limpieza, la Administración… ámbitos que históricamente han recibido un menor reconocimiento social y económico.
Por otro lado, persisten importantes brechas en el acceso a la promoción profesional y a los puestos de mayor responsabilidad, especialmente en sectores tradicionalmente masculinizados como la seguridad pública, el transporte, el ámbito marítimo o determinadas áreas tecnológicas.
También existen brechas en aquellos puestos de trabajo con mayores complementos, como son los turnos rotativos, los nocturnos, disponibilidad para viajar, etc. Gran parte de mi Federación la constituyen las Administraciones Públicas (General, Autonómica y Local) y, aunque estos trabajos dan una cierta estabilidad en cuanto a la renovación de contratos, existen muchas diferencias a la hora de establecer quién ocupa determinados puestos.
A ello se suma que las responsabilidades de cuidados siguen recayendo mayoritariamente sobre las mujeres, lo que condiciona sus carreras profesionales, limita sus posibilidades de formación y promoción, y repercute en sus salarios y futuras pensiones.
La igualdad formal existe, pero todavía no hemos alcanzado una igualdad real en las condiciones de trabajo, en las oportunidades profesionales ni en el reconocimiento del trabajo de las mujeres.
¿Qué retos específicos encuentran las mujeres para acceder a puestos de responsabilidad, representación sindical o promoción profesional dentro de vuestro ámbito de actuación?
En el ámbito profesional:
Aunque cada vez existen más mujeres cualificadas, siguen encontrando barreras para acceder a puestos directivos o de mando. Persisten estereotipos sobre el liderazgo femenino, dificultades para conciliar las responsabilidades familiares con carreras profesionales muy exigentes y sistemas de promoción que no siempre incorporan una verdadera perspectiva de igualdad.
En sectores masculinizados de nuestra Federación, como policías, bomberos, transporte o puertos, estas barreras son aún más visibles, ya que las mujeres continúan siendo minoría y deben superar inercias culturales muy arraigadas.
En el ámbito sindical:
El peso de la afiliación femenina (en torno al 42 %), crece cada vez que nos mandan los datos y lo hace en toda la organización. En CCOO hemos avanzado enormemente en participación y representación de las mujeres, pero también somos conscientes de que todavía existen retos.
La actividad sindical exige una elevada disponibilidad de tiempo, reuniones fuera de la jornada laboral, desplazamientos y una gran dedicación que muchas mujeres siguen compatibilizando con una mayor carga de cuidados.
Por ello defendemos que la igualdad también debe construirse dentro de nuestras organizaciones, impulsando medidas de corresponsabilidad, favoreciendo la participación de las mujeres en espacios de decisión y visibilizando referentes femeninos en todos los ámbitos de representación.
Las cosas van cambiando, cada vez tenemos más secretarias generales de federaciones y de sectores, pero aún nos falta. ¿Quiénes ocupan normalmente las Secretarías Generales? ¿Y las de Organización o Finanzas?
La igualdad sin poder es una igualdad incompleta. Y la paridad no consiste solo en que las mujeres estén presentes, sino en que participen en igualdad de condiciones allí donde se toman las decisiones que afectan a la vida y al trabajo de las personas.
¿Cómo influyen la precariedad laboral, la parcialidad involuntaria o la segregación ocupacional en las condiciones de trabajo de las mujeres de vuestro sector?
Estos tres factores constituyen uno de los principales mecanismos de reproducción de las desigualdades de género.
La parcialidad involuntaria continúa teniendo rostro de mujer. Muchas trabajadoras aceptan jornadas reducidas no porque lo deseen, sino porque el mercado laboral o las responsabilidades familiares no les ofrecen otra alternativa.
La segregación ocupacional concentra además a muchas mujeres en sectores con salarios más bajos, mayores cargas emocionales y físicas y menor reconocimiento profesional. En nuestra federación principalmente todo lo relacionado con los cuidados.
Por ejemplo en el transporte por carretera. Todos oímos que faltan conductores, pero en conducción de mercancías, a pesar de haber más de 12 millones de mujeres con carné de conducir en España, las mujeres representan apenas el 2% de los conductores de camiones y vehículos pesados. En contraste, las funciones de gestión y administración dentro de empresas de logística y transporte están fuertemente feminizadas. Todo ello genera carreras laborales más discontinuas, menores ingresos, peores bases de cotización y, finalmente, pensiones más bajas.
Por eso insistimos en que hablar de igualdad implica también hablar de empleo de calidad, estabilidad laboral, salarios dignos y reconocimiento de profesiones esenciales que durante demasiado tiempo han permanecido invisibilizadas.
¿Qué medidas sindicales consideráis prioritarias para prevenir y abordar situaciones de acoso sexual, acoso por razón de sexo y otras formas de violencia en el trabajo?
Nuestra prioridad es que ningún centro de trabajo carezca de un protocolo eficaz frente al acoso. Ahí queda eso, casi nada. Pero un protocolo por sí solo no basta. Debe negociarse con la representación legal de las personas trabajadoras; contar con procedimientos claros, confidenciales y ágiles; garantizar la protección de las víctimas; y evitar cualquier forma de represalia.
Además, es imprescindible formar tanto a las direcciones como a las plantillas, sensibilizar sobre las distintas manifestaciones del acoso y actuar desde la prevención. Especialmente a aquellas personas que van a formar parte de las comisiones instructoras, y tan importante como la formación es la sensibilización.
También defendemos que la violencia y el acoso deben abordarse desde una perspectiva integral, incorporándolos a las políticas preventivas de salud laboral.
Especial mención a los delegados que no desean estar en las comisiones instructoras. Es importante que estén porque refuerza la transparencia del procedimiento; genera mayor confianza en las personas denunciantes; evita investigaciones exclusivamente controladas por la empresa; garantiza el cumplimiento del protocolo negociado; y contribuye a proteger los derechos tanto de la persona denunciante como de la denunciada. Es inconcebible que nuestros compañeros o compañeras esquiven esta función.
Desde vuestra experiencia, ¿qué reivindicación o cambio urgente debería impulsarse para avanzar hacia una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres en vuestro sector?
Si tuviéramos que señalar una prioridad, sería incorporar la perspectiva de género en todas las políticas laborales y de negociación colectiva. Tenemos una buena legislación pero nos falla la aplicación.
Necesitamos que la igualdad deje de ser un elemento complementario para convertirse en un eje transversal de todas las decisiones que afectan al empleo. Eso implica reforzar los planes de igualdad, garantizar la transparencia retributiva, valorar adecuadamente los trabajos feminizados y promover la corresponsabilidad.
También hay que mejorar los servicios públicos de cuidados y asegurar que todas las personas puedan desarrollar su carrera profesional sin que el hecho de ser mujer suponga una desventaja.
Y es necesario que la legislación se aplique a los convenios, planes de igualdad, protocolos de acoso, etc., que se realice un seguimiento efectivo y se sancionen de forma contundente los incumplimientos.
¿Qué buenas prácticas desarrolladas en vuestra Federación podrían servir de inspiración para el resto de organizaciones y sectores de CCOO en materia de igualdad de género?
En la FSC-CCOO llevamos años integrando la igualdad como un eje estratégico de nuestra acción sindical.
Destacaría especialmente nuestro trabajo en la negociación de planes de igualdad y protocolos frente al acoso, el acompañamiento permanente a delegadas y delegados en los procesos negociadores, la formación especializada en igualdad y diversidad, así como la elaboración de materiales técnicos que facilitan la aplicación de la normativa en los centros de trabajo.
También hemos impulsado campañas específicas sobre corresponsabilidad, prevención de la violencia sexual y visibilización de las mujeres en sectores tradicionalmente masculinizados.
Creo que todas las federaciones vamos en la misma línea con alguna peculiaridad especifica en algún convenio, plan o protocolo.
Ahora mismo estamos intentando paliar esas diferencias que existen en los colectivos masculinizados, especialmente en un sector tan complicado como el sector del mar (pesca, observadoras marítimas…) y en conjunto con otras federaciones mejorar las condiciones de trabajo de las trabajadoras de ayuda a domicilio.
Pero quizá la mejor práctica sea entender que la igualdad no corresponde únicamente a una secretaría específica. Debe formar parte de toda la organización y de toda la acción sindical, porque únicamente así conseguiremos transformar de verdad las condiciones de trabajo y la vida de las personas. No penséis que esto lo terminamos de tener claro.
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