Prensa Latina •  Internacional •  07/06/2026

Sánchez: entre futbolista y sacerdote, lo ganó la política peruana

  • El psicólogo y candidato presidencial en Perú, Roberto Sánchez, tuvo una niñez que considera hoy como una hermosa experiencia, en el campo de la provincia de Huaral, donde se afincaron sus padres.
Sánchez: entre futbolista y sacerdote, lo ganó la política peruana

Nació el 3 de febrero de 1969 y en esa región aprendió desde muy pequeño, según recuerda, las faenas sencillas del agro y la laboriosidad que este exige.

Posteriormente lo fascinó el fútbol e ingresó al equipo Unión Huaral, donde integró desde la calichines (los más pequeños) hasta la categoría juvenil, así como la llamada reserva, cantera de la que se nutre el primer equipo.

A este último no llegó porque se introdujo en el catolicismo. Viajó a Lima e ingresó a un seminario en el que se empapó en la doctrina social de la Iglesia.

Pero no continuó allí e ingresó a la Universidad de Mayor de San Marcos, donde se graduó como psicólogo y consolidó su vocación social y política, que lo llevó a militar en el Movimiento Humanista, y en 2006 fracasó en su intento de ser diputado por Lima.

Tras discrepancias internas, asumió en 2014 la secretaría general de la organización que cambió su nombre al de Partido Humanista.

Luego de una serie de intentos electorales, creó el partido Juntos por el Perú, que oficialmente registrado cobijó a fuerzas de izquierda para las elecciones generales de 2021, en las que fue elegido congresista.

En la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y el maestro rural Pedro Castillo, decidió apoyar al segundo y este lo nombró ministro de Comercio Exterior y Turismo, cargo que Sánchez ejerció hasta que en diciembre de 2022 Castillo fue destituido por el Parlamento.

Entonces, Sánchez fue acusado de complicidad con el exmandatrio, pero la justicia lo liberó de cargos porque demostró que nada tuvo que ver con la intentona del depuesto gobernante de disolver el Parlamento.

En los meses previos a la campaña electoral, mantuvo intenso contacto con el encarcelado Castillo y este le pidió que sea su candidato.

Desde entonces lleva el sombrero que usaba el expresidente y busca reivindicar su legado, porque recoge el sentir de los pueblos andinos pobres humillados y ofendidos por el maltrato al gobernante que habían elegido.

En su campaña ha recorrido esos pueblos y se ha comprometido a encontrar, si fuera elegido presidente, la manera de excarcelar al maestro rural que solo pudo gobernar menos de 17 meses.


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