Hedelberto López Blanch •  Opinión • 27/11/2019

El hartazgo latinoamericano frente al neoliberalismo: entrevista a Carlos Aznárez

El hartazgo latinoamericano frente al neoliberalismo: entrevista a Carlos Aznárez

La Revolución Cubana está en pie tras 60 años de bloqueo estadounidense porque existe una ideología muy sólida, una meta que es el socialismo renovándose constantemente y la unidad entre pueblo y Gobierno, afirmó el destacado periodista argentino Carlos Aznárez.

Carlos Aznárez ha ejercido el periodismo durante más de 30 años como redactor en los diarios Noticias, La Razón, Sur, Página 12 y las revistas Crisis y Fin de Siglo. Hace dos décadas fundó y se desempeña como director de la revista impresa y del sitio web Resumen Latinoamericano, y con su pluma en ristre desnuda las fake news que aparecen en los medios de prensa occidentales. Conversé con él a propósito de la situación que vive hoy la América Nuestra.

-¿Cómo definiría el reciente golpe de Estado contra Evo?

-Indiscutiblemente lo ocurrido en Bolivia forma parte de un plan perfectamente diagramado desde las usinas del imperio, en el que se logró meter en el escenario principal de los últimos comicios que dieron la victoria a Evo a ese apéndice de las políticas de Washington en el continente que es la OEA. Queda claro que Luis Almagro jugó un papel meritorio en este desenlace. Primero simuló «respaldar» la legalidad de la votación, entrando en aparente contradicción con los fascistas de Santa Cruz, y luego apuró la auditoria para legalizar el golpe cívico-policial-militar y dar luz verde para que el dúo Camacho-Mesa y sus huestes asesinas descargaran su brutalidad acostumbrada. 

El imperio no podía soportar que un presidente indígena hubiera puesto a Bolivia de pie como nadie antes, que su economía estuviera a la cabeza del continente y que su pueblo más humilde por primera vez fuera incluido en la vida social y política. Pero además, el plan imperial necesitaba cortar de raíz una política exterior independiente y reivindicadora de las mejores tradiciones del nacionalismo popular latinoamericano, anticolonial  y antipatriarcal. De ahí la necesidad de mentir sobre un fraude que solo existió para la OEA, o la apuesta por desencadenar una ofensiva racista, supremacista y fascista tan emparentada con las iglesias pentecostales y la ideología de Donald Trump.

Aprender de estas experiencias será importante para que esta tragedia boliviana dure el menor tiempo posible.

¿Y qué opina sobre lo que ocurre hoy en América Latina?

—Estas rebeliones que ocurren actualmente en Puerto Rico, Haití, Argentina, Ecuador, Perú, Chile y Panamá evidencian que los pueblos están hartos de las políticas neoliberales. Siempre digo que el neoliberalismo se expresa con brutalidad en lo económico y que para mantenerse necesita de la represión, y eso es lo que estamos viendo.

La gente no tolera más las políticas de ajuste que han saqueado sus salarios y provocado la pérdida de sus puestos de trabajo (400 000 en Argentina), o la embestida contra cuanto lograron algunos gobiernos progresistas y hasta contra las conquistas históricas de la clase obrera.

En síntesis, frente a las políticas neoliberales la dignidad de los pueblos ejerce su autodefensa y la gran pelea se gana en las calles, no en los parlamentos, ni en las elecciones que a veces se pierden por la traición de los políticos.

¿Cómo analiza los nuevos Gobiernos en México y el próximo en Argentina?

—Hoy hay una vía, la de la rebelión en la calle, y otra, la de las urnas, mediante la cual se eligieron hombres progresistas como Andrés Manuel López Obrador y Alberto Fernández, que son una alternativa al neoliberalismo salvaje en México y Argentina. Claro, esos procesos tienen ciertas limitaciones pues mantienen el capitalismo, aunque lo humanizan y suavizan y lo que pueda ocurrir en ellos lo dirá la vigilancia de los pueblos. Yo sigo diciendo que quiero el socialismo para mi país, creo en la revolución.

¿Qué efecto ejercen en los pueblos los medios de comunicación de la derecha?

—Los medios hegemónicos juegan un papel fundamental como estandarte de la invasión, colonización y restauración conservadora, al presentar el discurso del invasor como algo que te va a salvar de los problemas y al final es todo lo contrario. Para enfrentarlos hemos ido generando nuestros propios medios y lenguaje periodístico. Somos muchos en el continente los que a partir de los adelantos tecnológicos, las redes y los celulares adquirimos la posibilidad de contrarrestar esos discursos con la verdad, con la cobertura de los ataques que sufren los pueblos. Si no hubiera medios alternativos como Telesur, golpes como el de Honduras, o las represiones en Chile y Ecuador no saldrían a la luz pública.

¿Qué piensa sobre Cuba, en estos momentos en que se recrudece el bloqueo económico y financiero estadounidense?

—El pueblo cubano siempre ha resistido el bloqueo con valentía y mucho coraje. No es casual, un bloqueo de esa magnitud solo se resiste con ideología y garantizándole las cosas fundamentales a la población: salud, educación, alimentos, seguridad. Creo que el Gobierno revolucionario con Fidel, con Raúl y actualmente con Díaz-Canel, siempre lo ha entendido y ha tratado de minimizar los efectos del bloqueo en la población a pesar de que es brutal. Cuando llegas a Cuba te das cuenta de la proeza que realiza este pueblo para tratar de superarlo o minimizarlo. Ahora es más de lo mismo con la nueva vuelta de tuerca que ha dado la administración de Donald Trump. Pienso que Cuba ha vencido y va a vencer con la fuerza y la unidad de su pueblo, y si hay algo que garantiza que esta Revolución esté aun en pie, después de 60 años, es que existe una ideología muy sólida, una meta que es el socialismo renovándose constantemente y la unidad entre el pueblo y el Gobierno. Es algo que los pueblos latinoamericanos debemos meternos en la cabeza, que sin la unidad de la izquierda es muy difícil vencer a esta derecha voraz contra la que peleamos.

 


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