El desalojo de la Toma 17 de Mayo en Chile: «Al poder le asusta que los pobres nos organicemos»
Las familias sin vivienda propia en Chile suman millones. El fenómeno se ha intensificado dramáticamente en los últimos 50 años debido al encarecimiento de los créditos hipotecarios y la especulación inmobiliaria. Los bajos salarios e ingresos y, por tanto, la imposibilidad del ahorro entre la mayoría de las clases trabajadoras y populares corresponde a una de sus causas. Debido a ello, y a una formación capitalista ultraliberal donde no existen derechos de ningún tipo (salvo diminutos bonos focalizados) y las relaciones sociales están sometidas al imperio de la ganancia privada mediante la explotación humana y la destrucción de la naturaleza, el carácter de clase de la organización y distribución social de la urbe, como en los tiempos de las grandes migraciones desde la ruralidad a la metrópolis, multiplican los asentamientos de empobrecidos. Innumerables campamentos y tomas de terreno hacen parte normalizada del paisaje chileno.

Mami Sole era dirigenta de la 17 de Mayo. Tiene 64 años de edad, es jefa de hogar y cría a sus tres nietos con lo que remunera como «nana», empleada particular y cuidadora de ancianos.
«Yo caminé como cualquier pobladora. Había cosas que no me gustaban y otras que sí me encantaban. Al año y medio de llegar a la toma me incorporé a la Mesa de Trabajo del sector 3. Cuando ocurría un problema importante, nos reunimos los 15 representantes de los 3 sectores y lo dilucidamos. Y si la cuestión era algo que afectaba a todos, pues se llevaba a la asamblea general. Funcionamos de manera combinada. Incluso hubo una cooperativa de vivienda. La verdad, aquí hay todo tipo de gente. Así nos fuimos dando cuenta que podíamos caminar. Muchos pobladores no tenían idea de que eran tan inteligentes y comprendían la historia.
«Es un hombre nefasto y cruel. Se hace llamar de izquierda y nunca pisó la toma. Cuando el 2020, para la pandemia, llegaron cajas con alimentos, nos las negó, además de impedirnos ingresar agua con camiones aljibe. La verdad, golpeamos más de 30 puertas del Estado para hablar con las autoridades, no sólo con Tamayo. Nos aburrimos de ir al Servicio de Vivienda y Urbanización, SERVIU. Le enviamos una carta al ministro de Vivienda, Carlos Montes (PS). Nos hizo un saludo y nunca la contestó. A las 14.00 horas del mismo día en que nos desalojaron, llegaron con un proyecto de traslado transitorio, jamás con un subsidio.»Relacionado
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