Ramón Pedregal Casanova •  Opinión •  19/05/2023

Al Nakba. 15 de Mayo: Al Nakba

… , en primer lugar, que el sionismo ha sido un movimiento de inspiración colonialista; a continuación, que estaba ligado al expansionismo europeo; que la población progresiva de Palestina ha sido un hecho de colonización, y, en fin, que la colonia de repoblación no ha podido desarrollarse sino en detrimento de la población árabe. … Toda la habilidad sionista ha consistido en integrar su dispositivo al expansionismo europeo.

Del capítulo II. Israel, fenómeno colonial- 1. La creación de Israel, resultante de un proceso colonial. Sionismo y colonialismo. Perteneciente al libro: El Problema Palestinense. Coloquio de Juristas Árabes sobre Palestina. Traducción de Rodolfo Aráoz Alfaro.

En 1933 los ingleses expulsaban, unidos a los sionistas, a los pobladores palestinos como si fuesen “objetos o animales, o incluso peor”, como decía un periódico árabe que añadía: Las ordenanzas consideran un crimen arrancar plantas y romper árboles, pero no entienden lo mismo cuando se arrancan personas que están vinculadas por largo tiempo a su tierra.

Es durante el Mandato británico cuando los ingleses crean leyes que van a favorecer al Fondo Nacional Judío, oculto tras la cortina del Mandato, y con ellas aprovechan para concentrar tierras en posesión imperialista otomana. Una vez en sus manos, expulsan a los palestinos que, desde lo más antiguo de la Historia, las cultivaban como pueblo originario.

Los sionistas lo que buscaban era la propiedad y para eso expulsaban al pueblo palestino, que nunca en las invasiones anteriores había perdido su tierra. Es el Mandato británico el que establece las leyes del sistema de propiedad capitalista y anula la propiedad ancestral de quienes trabajan la tierra. De esa manera emprenden “legalmente” la expulsión de los palestinos. Pero ese acto criminal no les sería suficiente, lo que querían los sionistas era hacerse con el territorio extenso habido entre unas colonias y otras, y de ese modo solo puedan habitarlos ellos. La intención era eminentemente política, querían que su establecimiento sionista aparentase ser un Estado, eso sí, etnocida. El apartheid entraba en funcionamiento sin tapujos, y en 1948, tras declarar aquella ONU de escasos participantes y en su mayor parte bajo dominio británico, que la mayor parte de Palestina le fuese entregada a las bandas terroristas sionistas, se instituía el colonialismo de la nueva era.

La oposición discursiva en aquel organismo creado ex profeso para establecer el consenso sobre el Derecho y la paz entre los pueblos, no pudo impedir la primera tarea injusta que llevaba a cabo, no consiguió hacer que la razón histórica y el derecho, aquí del pueblo palestino, frenasen la autorización al ataque sionista contra los originarios de la tierra Sagrada. Fue el 15 de mayo de 1948. Los sionistas se hicieron con 774 ciudades y pueblos de Palestina, 531 fueron destruidos completamente hasta hacerlos desaparecer, y así borraron sus rastros en la Historia y en la cultura, y sobre ellos se asentaron los colonos condicionando el territorio a las leyes que imponían.

Nos detalla el profesor Ferran Izquierdo Brichs en su trabajo Las raíces del apartheid en Palestina: “Un inventario modesto de los bienes conquistados en 1947-48 menciona, por ejemplo, más de 45.000 viviendas, 7.000 locales comerciales con sus existencias, 500 talleres y fábricas industriales con todos sus medios de producción y más de 1.500 almacenes. También en el campo había que contar los utensilios y maquinaria como tractores y bombas de agua, las cosechas de todo tipo como aceitunas, tabaco, cítricos y frutos en más de 320.000 hectáreas, además de los animales de granja como ovejas, gallinas, etc. Había que añadir al botín los depósitos bancarios y, evidentemente, la tierra y el agua. Para legalizar y facilitar la apropiación del botín se aprobó la ley del “ausente”, que perdía sus derechos de propiedad por el hecho de haber escapado a la violencia de la guerra o de la Hagana y las milicias sionistas. En ocasiones, el “ausente” se había refugiado en lo que ya era Israel, y estaba tan presente que intentaba incluso volver a comprar o arrendar lo perdido. Y, evidentemente, las reclamaciones de los refugiados en el exterior del nuevo Estado se evitaron negándoles su derecho al retorno, hasta la actualidad.

El pillaje generalizado descrito por el historiador israelí Tom Segev es completamente lógico si lo encuadramos en el proyecto colonial de limpieza étnica en el que se basaba el sionismo. Las consignas de trabajo judío y de la limpieza territorial tuvieron su culminación en la expulsión de la población, la captura del territorio y la expoliación del botín en 1948. Se había conquistado un país, y su contenido. La creación del Estado sionista implicó la expulsión de la práctica totalidad de la población palestina de sus tierras, su urbanización en campos de refugiados y su conversión en un subproletariado que sobrevivía gracias a la ayuda internacional y, a partir de 1967, también de malvender su trabajo a empresarios israelíes.”

La Declaración Balfour de 1917, en la que el imperio británico se comprometía a entregar a los sionistas el territorio, había salido a la luz gracias a los revolucionarios soviéticos que la descubrieron, y bajo ella se articulaba el plan implantado el 15 de mayo de 1948. Han pasado los años y los responsables del crimen de lesa humanidad no han podido borrar su inculpación. No solo no han podido sino que la acusación se hace más contundente cada día que pasa y, hoy, la Causa Palestina se encuentra sobre la mesa de todos los responsables políticos de cualquier nivel de gobernación internacional y nacional, desde los presidentes, las fuerzas económicas, las de finanzas, organismos de justicia, de responsables de cada país, de cada ciudad y de cada pueblo. Muchos de esos responsables siguen en el camino del imperio, en la obstrucción, la hipocresía, la tergiversación, y complacientes como Judas a su mandador colonial.

Aquel día en que entregaron Palestina a sus sucesores desde la ONU querían hacer creer que la continuación del colonialismo era democrático porque lo habían votado: ¿que le han dado a Palestina?, ¿que le han aportado, añadido al Pueblo Palestino?, ¿cuál es el ejemplo que muestran al mundo, el ejemplo que envían a los pueblos sobre los que actúan?, ¿cuál es su valor, su característica, su enseña?: el apartheid, el nazismo, el pasado sin justicia.

Al Nakba muestra lo que son, por eso los sionazis y sus impulsores prohíben la memoria, destruyen las ciudades, los pueblos, los colegios, los campos de olivos, la bandera de Palestina, todo lo que hace a la cultura de Palestina, y hacen que sus medios de difusión alaben, excusen, emitan noticias superficiales, confusas, acusatorias contra quienes los sufren presentándose como víctimas. Hacen cerca de 10 millones, si no son más, los asesinados, heridos, prisioneros, refugiados, y no han sido protegidos, defendidos, ayudados más que por los más comprometidos con la lucha antiimperialista, en su momento, aquel día de la entrega del país al sionismo, fueron muy pocos, pero creciendo hasta resultar nuestra época un tiempo de transformación del mundo, excepto EEUU, Inglaterra y la UE con algún subsidiario, la gran mayoría saluda a Palestina. Si tomamos como referencia la sesión última en el Consejo de Seguridad de la ONU encabezada por el canciller ruso Sergey Lavrov, presidiéndolo, en la que se trató la situación en Palestina bajo ocupación sionazi. En ella se trató la criminalidad del establecimiento neocolonial, ofreciendo cifras de mártires desde 1948, y refiriéndose al periodo entre el comienzo de la Intifada de Al-Aqsa ya son más de 11.500 mártires (de septiembre de 2.000 al 30 de abril de 2.022), y señalando que el momento más sangriento lo cometieron en 2.014 en su agresión a Gaza, asesinaron 2.240 Palestinos, siendo más del 45% mujeres y niños. ¿Cómo es posible que el establecimiento creado sobre el asesinato continuo pretenda hacerse pasar por el que carga con el sufrimiento del mundo?: tan solo es posible esa imagen por la impunidad y protección que le dan EEUU, Inglaterra y la Unión Europea. Se propuso que, siendo ya el 75 aniversario de Al Nakba, se realice un gran evento en el Salón de la Asamblea General para exponer las consecuencias de tan enorme crimen, y se reclame al Comité de las Naciones Unidas el ejercicio del Pueblo Palestino de su derecho a la independencia. El sionazi embajador, cuando al comienzo de la sesión vio lo que se trataba, abandonó con los peores modos el Consejo de Seguridad, no pudo soportarlo.

Es por eso que la representante de la rijosa Europa, nieta de nazis, Ursula von der Leyen, conocida como Ursula von der “Fachen”, presidenta de la Comisión Europea, acusada y denunciada por corrupción, -de familia comerciante de esclavos en Charleston, su abuelo Gustav Julius Stromeyer , o Stecher, al final de la guerra fue condenado en los juicios de Nuremberg y ejecutado, había sido el el mayor propagandista del régimen nazi y agitador del genocidio judío por lo que fue calificado el peor de los antisemitas- pues sí, Ursula von der “Fachen” ha salido a alabar la neocolonización de Palestina por los continuadores de su abuelo. Europa ha constituido un gobierno que alienta el camino del antepasado de su presidenta.

El 15 de Mayo debe ser un día de lucha y solidaridad con el Pueblo Palestino.

Es continuación del artículo Al Nakba, la resistencia continúa hasta el fin del neocolonialismo.


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