Alvaeno Alvaeno •  Opinión •  11/04/2017

Supervivencia o involución

Llueve, llueve, cada día el clima es como una montaña rusa, el clima, las personas también están viviendo la montaña rusa de la vida, hoy llueve, truena, y el viento es huracanado, cientos de rayos caen sobre algunas cabezas, partiéndolas como si fueran sandías, mañana hará un sol de justicia y las temperaturas serán insoportables para la vida, la naturaleza es lo que es, un arma letal que nos va a matar a todos, y ella, solo ella, la naturaleza se encargará de poner a la raza humana donde le corresponde, en el lodazal del gran basurero en el que ésta, la raza humana, ha convertido el planeta, un planeta rico y salvaje, antes, y que se manifiesta, ahora, con toda su fuerza ante la agresión sin escrúpulos al que está siendo sometido.

Seres humanos, insignificantes pero orgullosos y necios, faltos de razón y carentes de sentido común, que han sido atomizados, y desposeídos de cualquier ápice de sentido crítico, un buen ejército listo para la autodestrucción. Imbéciles que como burros con orejeras van en busca, sin planteárselo, de la zanahoria que el sistema les ofrece como compensación a su sumisión y silencio.

No es tiempo de revoluciones, quizás de evolución, pero no se puede evolucionar si se crece con el abono de la ignorancia, de la falta de escrúpulos y sobre todo de la más absoluta necedad, se es necio, se es ignorante, se es imbécil, y si así todo es más fácil, se tira adelante sin pensar que el paquete de yogures que se compra en el supermercado está manchado de sangre, de violencia, de horror…

Hablando de violencia, ésta es ejercida a cada instante desde arriba hacia abajo y viceversa, todo acto humano, hoy, y siempre, está lleno de violencia, la que es motivada por la incomprensión y la avaricia; el ser humano es ávaro por naturaleza y lleva intrínseco en él el germen de la destrucción y el caos. La violencia es ejercida a todos los niveles y se repite como un mantra a través de los medios de comunicación, grandes pantallas en todos los lugares, nos recuerdan, a los que hemos leído 1984, de Orwell, que el ser humano está siendo continuamente manipulado, y controlado.

No hay escapatoria, la naturaleza es la única que pondrá en marcha la revolución, su evolución, su supervivencia, y a ésta, a la naturaleza, le sobra un pequeño e infesto ser, que como un cáncer se ha alojado en ella, el ser humano como célula destructiva va a ser desalojado por el gran bisturí que la sabia y razonable naturaleza está empuñando entre sus miles de piedras, sus miles de árboles, sus miles de raíces, sus millones de litros de agua, el aire, el fuego, el agua y la tierra como cuatro ejércitos ya se han dispuesto a librar la batalla contra su peor enemigo: el ser humano.

SALV-A-E los que quieren vivir no te saludan.


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