André Abeledo Fernández •  Opinión • 08/06/2020

Permitimos el franquismo sin Franco. No cometamos el error hasta que el horror se nos coma.

La ultraderecha esta incrustada en las instituciones, en la judicatura, en las fuerzas de seguridad del Estado, en el ejército. Y eso para nada es un reflejo de la sociedad a la que deben representar, es en todo caso un anacronismo y un reflejo de un pasado franquista, de una herida mal curada que aun supura pus y necesita de una profunda desinfección.

En su momento por miedo más que por generosidad, creo yo, aceptamos una mal llamada transición, que en el fondo fue un borrón y cuenta nueva para el franquismo y los franquistas. Derrepente todos los dirigentes del régimen dictatorial franquista se volvieron demócratas como por arte de magia.

Bajo la escusa de no reabrir heridas nunca se cerraron, los golpistas nunca pagaron sus crímenes, los torturadores disfrutaron de sus pagas, de sus medallas, continuaron en sus cargos y se presentaron a las elecciones. 

Una amnesia colectiva selectiva y casi obligatoria nos hizo creer que por el simple hecho de decir que ahora eramos una «Monarquía Parlamentaria» todos los fascistas habían desaparecido de golpe.

En las escuelas le llamaron al «golpe de Estado» la «guerra civil», pasaron de puntillas por los crímenes fascistas y nos condenaron a no conocer nuestra propia historia.

Los pueblos que no conocen su propia historia estan condenados a repetirla. Y ahora nos encontramos con generaciones de analfabetos de nuestra historia reciente, de analfabetos políticos, que no saben los que fue el franquismo, ni que el falangismo es un primo hermano del fascismo, ni cual fue el verdadero papel del nacionalcatolicismo en la guerra y en la posguerra.

¿Y ahora qué?, ¿como atajamos la pandemia fascista?. No será volviendo al error de no querer abrir heridas nunca cerradas, de negar evidencias, de prostituir el lenguaje.

Todo lo contrario, es hora de hablar claro, de contar lo que pasó, sin ambages, ni miedo, ni mentiras, no tan siquiera medias verdades.

Permitimos al franquismo sobrevivir a Franco, poner un Rey como jefe de Estado, decidir que el modelo de Estado debía ser una «Monarquía  Parlamentaria».

Le dimos una nueva vida al franquismo dentro de las instituciones «democráticas», permitiendo que las fagotizasen,.dejando que fuesen pudriendo desde su nacimiento a la «democracia».

No cometamos el error hasta que el horror se nos coma.


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