Roberto Barrios Gil •  Opinión • 06/09/2020

Wladimir Abreu: «En la APR decimos que en Venezuela lo que existe es una crisis del capitalismo venezolano de renta petrolera»

Wladimir Abreu: «En la APR decimos que en Venezuela lo que existe es una crisis del capitalismo venezolano de renta petrolera»
Wladimir Abreu se dirige a los asistentes en un acto de la APR / Cortesía

La irrupción de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR), una coalición de partidos de izquierda hasta ahora encuadrados en el Gran Polo Patriótico junto al PSUV junto a movimientos sociales y laborales, ha levantado la polémica y el debate en Venezuela. Tercera Información entrevista a Wladimir Abreu, profesor de Historia y miembro de la Comisión Política de la Alternativa Popular Revolucionaria (APR) en el Estado Carabobo (Venezuela) y diputado por el Partido Comunista de Venezuela (PCV) al Consejo Legislativo de dicho Estado.

 

3I: Saludos. En primer lugar, nos gustaría que contases brevemente al lector español algo que seguramente se esté preguntando. ¿Qué es la Alternativa Popular Revolucionaria?

Wladimir Abreu: Gracias. Primero, un fuerte abrazo revolucionario. La Alternativa Popular Revolucionaria es la confluencia de diversas organizaciones, como el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Patria Para Todos (PPT), Tupamaros, Partido Lucha de Clases, Izquierda Unida Venezuela, Consejo Revolucionario del Poder Popular (CRPP), Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, Red de Comuneros y Comuneras, sectores y bases del chavismo junto a múltiples organizaciones locales revolucionarias, comunitarias, campesinas, sindicatos, federaciones obreras y sindicales. Esta organización pretende decir que sí hay una Alternativa Revolucionaria ante la deriva anti-obrera del Gobierno de Nicolás Maduro, las privatizaciones, la judicialización de la protesta en Venezuela, la negativa a crear una dirección colectiva en el Proceso Bolivariano, la claudicación ante el capital imperialista, la pérdida de conquistas y reivindicaciones. Por ello, hemos decidido presentar a la clase obrera venezolana y al pueblo en general una propuesta política revolucionaria que sea una referencia en las próximas elecciones parlamentarias, que trascienda  lo electoral y que se convierta en un poderoso movimiento obrero, popular y revolucionario. Buscamos que enfrente las amenazas que se ciernen sobre Venezuela, marcando un profundo deslinde con las políticas económicas burguesas del Gobierno de Nicolás Maduro, que incumplen el propio programa del PSUV, así como los compromisos firmados con el PCV  y demás organizaciones revolucionarias y populares.

Bajo tu punto de vista, ¿en qué situación crees que se encuentra la Revolución Bolivariana?

El Proceso Bolivariano vive en la actualidad en un franco retroceso. Los anhelos generados en 1998 con el triunfo electoral de Hugo Chávez, las grandes movilizaciones populares contra el golpe derechista de abril del 2002 y los paros patronales han sido entregados por un Gobierno que no ha querido terminar de provocar la ruptura revolucionaria y que cayó en una muy ineficiente gestión burguesa de la economía venezolana.

Hoy, el Gobierno de Nicolás Maduro ha asumido que su supervivencia política pasa por aliarse y claudicar ante la gran burguesía venezolana e internacional, entregándole a esta casi ochenta años de avances y conquistas del movimiento obrero y popular venezolano.

Algunas personas dentro de la izquierda creen que la APR se trata de un movimiento divisionista o de traición, al cual hace un favor a la derecha, quien actualmente controla la Asamblea Nacional. ¿Qué podrías decirles al respecto?

Eso solo lo pueden decir aquellos que desconocen profundamente el desarrollo histórico del Proceso Bolivariano venezolano desde 1998 y, en especial, a todo lo acontecido desde el año 2013 con la muerte del Presidente Hugo Chávez y el ascenso a la presidencia por vía electoral del nuevo Jefe de Estado, Nicolás Maduro.

La APR no es un capricho, es el resultado de constantes esfuerzos que parten desde 1998 e incluso desde antes, cuando el Partido Comunista de Venezuela planteó la necesidad de una confluencia de organizaciones revolucionarias y populares con una dirección colectiva y colegiada junto con un programa común definido. Aunque desde 1998 diversos partidos y organizaciones de izquierdas hemos apoyados a los gobiernos del Movimiento Quinta República (MVR) y luego del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), este apoyo jamás se tradujo en una dirección colectiva, en un programa común definido ni en una planificación conjunta de las políticas económicas , fiscales y públicas.

La APR cuenta, junto al PCV, con un amplio grupo de organizaciones políticas / PCV

Después de dos décadas pidiendo una dirección colectiva del proceso, dos décadas pidiendo planificación conjunta de medidas económicas y públicas, dos décadas pidiendo elaboraciones conjuntas de las candidaturas y luego de dos décadas de jamás ser escuchadas nuestras opiniones, recomendaciones, reclamos y propuestas, y ante un conjunto de medidas económicas aplicadas por el gobierno de Nicolás Maduro, hemos decidido presentar una alternativa clasista y revolucionaria ante la claudicación burguesa del gobierno venezolano.

Por ejemplo, en el 2019, el Gobierno emitió a través del Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo el memorándum 2792, el cual le permite a los patronos alegar que los contratos colectivos ponen en riesgo la estabilidad económica de sus empresas. Estas convenciones pueden ser modificadas por vía ministerial, pero este memorándum tiene valor retroactivo y puede invalidar incluso convenciones colectivas firmadas antes de la emisión del memorándum. Es decir, con un memorándum ministerial se puede pasar por encima de la Constitución Nacional y de la Ley del Trabajo. Esto ha provocado de facto la disolución de todas las convenciones colectivas en el país, retrocediendo a una época anterior a1937, cuando en la primera Ley del Trabajo del país se instituyó la figura de las convenciones colectivas.

Mientras todo esto ocurre, el Gobierno otorga exoneraciones de pago del Impuesto sobre la Renta a las empresas mixtas que operan con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) en los yacimientos petrolíferos (EXXON, CHEVRON, etc.). También aplica exoneraciones de impuestos a las empresas multinacionales mineras que operan en el Arco Minero del Orinoco (Golden Reserve y Cristallex) y a las empresas venezolanas o extranjeras que manejen tanto el comercio de importación o exportación que incluyen aranceles de importación, exportación, y naturalización de mercancías. El Gobierno Nacional renuncia a cobrarle impuestos a la burguesía, incluso poniendo en riesgo la estabilidad fiscal del Estado, mientras el salario mínimo legal en el país es equivalente a casi 1,5 USD, ¡al mes! Según la ONU y la FAO, 1,25 USD de ingreso diario marca la frontera de la miseria absoluta.

¿Supone por tanto la creación de un nuevo Gran Polo Patriótico, movimiento que hasta el momento unificaba a toda la izquierda, pero sin el PSUV?

El gran problema con el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB) es que en realidad nunca fue un movimiento que agrupara o coordinase las acciones y políticas del conjunto de fuerzas que han apoyado al Proceso Bolivariano. Quizás en una óptica  española se pueda pensar que el Polo Patriótico es algo parecido al Frente Popular de la República Española de 1936 o a la Izquierda Unida de la década de los 80: una coalición de  partidos y fuerzas que se reúnen, planifican acciones y aplican un programa común. El GPPSB nunca ha sido eso. Este “Frente” en realidad solo se activaba durante los periodos electorales, en donde las fuerzas políticas que apoyaban la Revolución Bolivariana llenaban un espacio, pero ya el PSUV tenía organizado el orden del día. Allí se decían algunas palabras y solo se volvían a convocar a los aliados en la siguiente elección para repetir el mismo guion. Generalmente, los partidos aliados podían ver la cara y hablar con gobernadores o alcaldes del PSUV cada seis o cuatro años, cuando tocaban las elecciones.

La Alternativa Popular Revolucionaria se plantea no ser lo que fue el GPPSB y ser lo que nunca fue el GPPSB. Queremos que la APR trascienda lo meramente electoral, que sea un espacio con un programa común revolucionario y una dirección colectiva común, democrática, participativa y colegiada, objetivos que hasta ahora estamos logrando. Nosotros seguimos siendo miembros del GPPSB, pero entendemos las grandes fallas de éste.

En la APR participan una buena parte de las organizaciones populares y revolucionarias venezolanas, muchas de ellas también integrantes formalmente del GPPSB, y cada día se integran más grupos, sindicatos e individualidades, inclusos sectores descontentos de las bases del PSUV, donde sabemos que en su mayoría son honestos y sinceros revolucionarios. Cada día más personas expresan su apoyo a la integración en la APR. Ven en nosotros la amplitud, la capacidad de diálogo y el debate revolucionario.

Desde APR señalan que han encontrado el apoyo de sectores del PSUV descontentos / Cortesía

Dándose un contexto internacional de continuas agresiones contra Venezuela por parte del imperialismo, ¿crees que se puede mantener un equilibrio entre la creación de una candidatura alternativa, a la par que se mantiene una firme posición en defensa de la soberanía del país?

Los revolucionarios venezolanos comunistas, marxistas, socialistas, patriotas y demócratas creemos que, como decía Lenin, “El Imperialismo es, fundamentalmente, la etapa actual del capitalismo que posee entre varias características la disputa de las potencias imperialistas de sus áreas de influencia de sus capitales”. Por lo tanto, creemos que la verdadera forma de ser antiimperialistas es luchar activamente contra el capitalismo y quien en realidad está claudicando frente a este es el gobierno de Maduro. Lenin decía que los hombres solemos ser víctimas del engaño ajeno y propio, y el Gobierno Nacional se recubre de una retórica “revolucionaria”, pero su política práctica es claudicar ante los capitales internos y foráneos.

La Alterativa Popular Revolucionaria condena firmemente las agresiones y pretensiones del imperialismo norteamericano, la OTAN, del gobierno narco-paramilitar de Duque en Colombia y del ultraderechista Bolsonaro contra el estado venezolano y su gobernó legítimo. Pero decimos también que las políticas entreguistas del Gobierno Nacional, el pésimo manejo de la crisis hiperinflacionaria y la destrucción de la producción petrolera venezolana, que bajó de los casi tres millones de barriles diarios a menos de 400.000 barriles diarios, han debilitado de manera extrema la capacidad del Estado venezolano para enfrentar las sanciones. Al imperialismo se le enfrenta dándole el poder de los medios de producción a la clase obrera y al Pueblo, ya que no será la burguesía venezolana e internacional quien se enfrentará con las armas en la mano a una agresión imperialista.

¿Cuál dirías que es la situación socioeconómica de la clase trabajadora en Venezuela y qué compone el planteamiento programático de la APR para tratar de afrontar las dificultades que se atraviesa en este momento?

Todos los indicadores económicos de Venezuela lo colocan casi a niveles de una nación subsahariana, incluso por debajo. Esto lo decimos sin querer ser ofensivos con los pueblos de África, los cuales han sido golpeados por siglos de agresión colonial imperialista.

El déficit fiscal venezolano es del 20% del PIB, 16 mil millones de USD entre 2013 y 2017. El Gobierno Nacional erogó por concepto de pago de la deuda externa 81.131 millones de USD, mientras que solo destinó 25.830 millones de USD a las importaciones de alimentos y 9.542 millones de USD para importar medicinas. ¡En plena agresión imperialista, el Gobierno Nacional prefiere pagarle a la burguesía financiera imperialista!

El salario mínimo legal en Venezuela al mes es equivalente a 1,5 USD. Un profesor universitario con dedicación exclusiva, doctorado y veinte años de servicio devenga un salario que no supera los 8 o 9 USD al mes, mientras la canasta básica venezolana, según sindicatos y centros de investigación social, oscila entre los 250 y los 300 USD al mes. La emigración venezolana, según ACNUR, ronda los cuatro millones de personas y, aunque el estallido de la pandemia de la COVID-19 paró ese flujo, dándose el retorno en estos últimos meses de 90.000 personas, según cifras del estado venezolano, esta migración de población es fundamentalmente por razones económicas. Venezuela prácticamente, desde la Guerra de Independencia, no había presentado ese fenómeno de emigración y reducción de su población.

En la Alternativa Popular Revolucionaria decimos que en Venezuela lo que existe es una crisis del capitalismo venezolano de renta petrolera. Aquí no ha fracasado el Socialismo, pues nunca ha habido Socialismo, pese a la retórica del Gobierno. Fracasó el capitalismo, lo que hay que hacer es la verdadera revolución, entregarle los más importantes medios de producción a la clase obrera y eso pasa por hacer que la empresa petrolera PDVSA deje de ser la caja chica de la burguesía importadora, y se convierta en una palanca para la industrialización económica bajo control obrero y popular.

Por eso planteamos no solo nacionalizar la banca, el comercio exterior y las grandes empresas industriales y agrícolas, sino que esas nacionalizaciones deben estar bajo el control de la clase obrera. Nacionalizar y entregarle su administración a elementos de la burguesía y la burocracia es no hacer nada.

Planteamos un salario mínimo igual a la canasta básica, tal como reza el artículo 91 de la Constitución Nacional, lo que implica cobrar impuestos a la burguesía nacional y foránea, a la cual en estos últimos tiempos se le ha otorgado sin licitaciones o concursos el manejo y propiedad de estaciones de gasolina, donde se comercializa el combustible en dólares. La clase obrera venezolana cobra salarios en bolívares, pero la burguesía venezolana se enriquece en dólares.

También es urgente frenar las políticas de privatizaciones en empresas estratégicas del Estado y de amplias áreas de operaciones de PDVSA, frenar el incremento del rentismo con la explotación del  oro y otros minerales del Arco Minero, pues creemos en un desarrollo necesario de la industrialización del país, el cual supere la mera exportación de materias primas y la importación de mercancías.

¿Cuáles han sido los debates que han llevado a la creación de la APR? ¿Se prevé que se mantenga en el tiempo y haya también candidatura alternativa para las Elecciones Presidenciales?

Desde 1998, el PCV, junto con otras fuerzas obreras y progresistas, ha venido planeando la creación de un gran Frente Patriótico y Antiimperialista ante las amenazas del imperialismo norteamericano.  Esto consistiría en la creación de un bloque popular revolucionario con las fuerzas más a la izquierda del espectro político. Últimamente había estado funcionando el Frente Patriótico Antifascista y Antiimperialista, que ha sido el antecedente inmediato de la APR. Conjuntamente, veníamos desarrollando con el PPT desde hace varios años una agenda común unitaria. Lo que ha centrado este debate unitario de fuerzas obreras revolucionarias y populares es la necesidad de radicalizar el proceso venezolano y enfrentar las políticas anti-obreras desarrolladas por el Gobierno Nacional. Por ejemplo, solo en el Estado de Carabobo en dos años se ha despedido a casi 18.000 trabajadores de manera solapada, ampliando de manera sesgada el artículo 148 de la Ley del Trabajo,  donde  los trabajadores son enviados a sus casas con solo el 30% de su salario. ¡El 30% de los salarios, que rondan los 2 y 3 USD al mes!

La APR no fenecerá con las Elecciones Parlamentarias del 6 de diciembre del 2020. Es un espacio de unidad de fuerzas populares obreras y revolucionarias que aspira a dejar bien asentada su opinión en Venezuela de ahora en adelante. Sobre unas venideras elecciones presidenciales será un asunto que se discutirá la dirección colectiva del APR y de sus fuerzas integrantes en su momento. Pero es necesario recalar que la APR no se ha salido de la Revolución Venezolana, creemos firmemente en la perspectiva socialista de la revolución.

“El PCV respalda al gobierno de Nicolás Maduro frente a las agresiones del imperialismo norteamericano, pero disentimos de aquellas medidas que golpean a la clase obrera venezolana y al Pueblo en general”

Para el Partido Comunista de Venezuela, la APR representa un “ajuste en la táctica política” del partido para cumplir con la orientación de “confrontar, deslindar, reagrupar y acumular fuerzas para avanzar y triunfar frente al imperialismo y al reformismo entreguista”. Bajo tu punto de vista, ¿es lo mismo “deslindar” que “romper? Es decir, ¿implicaría esto una ruptura con la línea que se viene aplicando en los últimos años?

La APR no es una ruptura con la línea política del PCV, es la consecuencia lógica de la línea política del PCV y de nuestro Programa Político, así como la unidad de la clase obrera y de las fuerzas revolucionarias. La política del PCV ha sido coherente con la defensa de la clase obrera y el Pueblo venezolano. Quien está rompiendo con los intereses del Pueblo y la clase obrera es el Gobierno Nacional, quien incumplió y rompió con 18 de los 19 puntos del acuerdo Marco PSUV-PCV del 26 de febrero de 2018. El Partido Comunista de Venezuela desde el 5 de marzo de 1931 ha estado en la trinchera de la Revolución Socialista. Son otros los que con hechos concretos se han alejado de ella. El PCV respalda al gobierno de Nicolás Maduro frente a las agresiones del imperialismo norteamericano, pero disentimos de aquellas medidas que golpean a la clase obrera venezolana y al Pueblo en general.

¿Y para el partido Patria Para Todos (PPT)? ¿Crees que existen análisis que van en la misma línea que la que tienen los comunistas venezolanos?

Con el PPT ha  habido una amplia coincidencia en la diversidad. Ha acompañado la denuncia a los ataques contra las conquistas laborales y los retrocesos en los logros de los últimos tiempos del Proceso Bolivariano. A consecuencia de esto, tanto PPT como TUPAMAROS y el Partido Revolucionario del Trabajo (PRT) han sido víctimas de argucias legales del Tribunal Supremo de Justicia en conjunción con el Consejo Nacional Electoral (CNE), arrebatándoles las tarjetas, representación formal ante el CNE, e imponiéndoles directivas afines al PSUV vía fallo judicial. Esto ha dejado a la APR con solo la Tarjeta Electoral del Partido Comunista.

En la APR ha primado el consenso sobre las políticas antipopulares y de claudicación ante la burguesía, sobre el manejo ineficiente de la crisis económica, la cual ha llevado la situación social a niveles pasmosos. Hemos coincidido en que la única forma de enfrentar contundentemente al imperialismo es con el poder de la clase obrera, no con el poder de la burguesía.

Imagino que has escuchado en varias ocasiones el argumento de la necesidad de “mantener el Bloque Histórico” en Venezuela para defender el status quo del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar. En tu condición de historiador, ¿crees que es correcto hablar en estos términos?

Marx citando a Goethe decía que cuando faltan las ideas siempre sale una frase. En la lucha política venezolana, hay una gran debilidad ideológica, que es muy evidente en la dirección del PSUV, incluyendo un uso demagógico de términos y conceptos. Se importa arroz, se empaqueta y se le pone la etiqueta “Hecho en Socialismo”. Se ensamblaban vehículos iraníes y se les pone la etiqueta  “Hecho en Socialismo”. En ese sentido se tergiversa el concepto gramsciano de “Bloque histórico”, sin comprender por qué Gramsci hablaba así o decía eso; al final lo que pretende la dirección entreguista y reformista del PSUV es que seamos su furgón de cola por el mero hecho de ser el partido de Gobierno y manejar los hilos del poder. Cuando hablan de mantener el “Bloque Histórico” en realidad lo que piensan es debemos seguirles de manera acrítica, automática.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta la APR? ¿Consideras que la clase obrera venezolana encontrará en ella un referente electoral y para su lucha diaria?

El reto, entre otros, es rescatar el buen nombre del Socialismo, que ha sido desprestigiado por la dirección política actual del país, ya que el Pueblo cree que esta crisis es culpa del fracaso del Socialismo y en Venezuela nunca ha habido Socialismo, lo que ha habido es una muy incompetente gestión burguesa del capitalismo.

El reto es convertirnos en un referente de los sectores de la clase obrera y las capas populares, que son la inmensa mayoría del país, siendo un freno a las pretensiones imperialistas contra Venezuela. Como hemos dicho, la única garantía de soberanía nacional es la clase obrera hecha clase nacional. El reto es superar lo meramente electoral y ser un espacio de unidad revolucionaria para la clase obrera, ser un elemento propositivo de políticas económicas y públicas con una perspectiva popular.

El reto es hacer la verdadera Revolución Socialista que aún no ha ocurrido.

¿Te gustaría añadir algo más?

Solo un profundo saludo al Pueblo y a la clase obrera española. Los revolucionarios venezolanos nunca pudieron ir a ayudar a la República Española por las condiciones de la Venezuela de entonces, pero siempre hubo solidaridad y apoyo a la causa del Pueblo español. En agosto de 1963, las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (dirigidas por el PCV)  secuestraron por unos días al célebre futbolista Alfredo Di Stefano en una acción homenaje al martirio del camarada Julián Grimau. Confiamos en la mutua solidaridad y en el internacionalismo de la clase obrera venezolana y de la clase obrera española.


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