Ilka Oliva Corado •  Opinión •  01/10/2016

Jimmy Morales, remedo de dictador

Le faltaba entre sus personajes ponerse el saco de dictador, pero en esta ocasión al Moralejo se le olvidó que no estaba en sus interpretaciones faranduleras de arribista fingiendo ser actor. Se le pasó por alto un pequeño detalle; que aunque le queda grande la   poltrona, es el presidente de Guatemala (no por mucho tiempo si las masas lograran  despertar de a de veras ) y no está en su set de grabación para hacer lo que se le ronque la gana. Es un empleado de gobierno como cualquier hijo de vecina. Y eso él lo debe tener muy claro, pero nosotros más. 

 

Duele decir esto y no es echar en cara, pero se los dijimos hasta el cansancio: no vayamos a elecciones, no voten por Jimmy Morales. Pero en un país como Guatemala puede más la doble moral, el clasismo, el racismo, el patriarcado, la misoginia, la homofobia y la indolencia. Votaron por un candidato que los representaba a cabalidad y los resultados son evidentes. 

 

Es pocas palabras y dibujándolo con yeso (para que lo entiendan los estudiantes universitarios y egresados de universidad), votaron por la continuidad del régimen  militar que representaba el genocida  Otto Pérez Molina. Con las votaciones sólo cambiaron de títere. Porque no es insulto, es la verdad Jimmy Morales es un títere del ejército de Guatemala, de la oligarquía y de la embajada de Estados Unidos en el país. 

Lo más triste de todo es que estos votantes sabían muy bien lo que representaba el Moralejo y por esa razón votaron por él. Aquí nadie los engañó: bueno sí, por si se creyeron aquello de “ni corrupto ni ladrón”. 

 

Jimmy Morales no  ha hecho absolutamente nada para el bien del  país en lo que lleva de presidente. A sus anchas eso sí,  dormir y llorar.  Y encima viene y firma al pedalazo, pícaro y ruin, un decreto de Estado de Prevención  donde limita la libertad de locomoción, manifestación y libre expresión. ¿Se necesita explicar con dibujos para entender lo que esto significa? Ya le perdonaron una clara que era para tarjeta roja y expulsión directa, en la que salió inmediatamente al paso con su;  que   no yo fui, que fue teté, péguele, péguele a quien fue. Que fue fulano que fue mengano pero no zutano. 

 

Explico con manzanas la incoherencia de sus votantes, salieron a manifestar por corrupción el año pasado pero no dicen ni pío ahora que el Moralejo se ve envuelto en un asunto claro de la misma corrupción que denunciaron en las plazas devanándose en el suelo para las fotografías del recuerdo. Una sociedad mediocre tiene lo que se merece.

 

 

Explicando con plasticina lo que Jimmy Morales firmó, significa que si en el futuro la sociedad guatemalteca quiere salir a tomar las plazas para manifestaciones masivas, que podría ser una de éstas para exigir la renuncia del presidente;  la policía y el ejército (también los paramilitares) pueden disolverlas por la fuerza y sin previo aviso. De igual manera se refiere a reuniones de carácter privado.  O sea  que si usted se reúne con un grupo de amigos en su casa y a alguien del gobierno  (o de la sociedad, donde abundan los ojetes y los orejas) se le ocurre pensar que usted está conspirando contra la entidad, ya estuvo que le cayeron encima  los esbirros y se los llevaron al calabozo y se inventaron cargos y se los dejan unos sus años en la mazmorra. Eso sin contar la tortura que es característica de las dictaduras. Y si le volamos pluma también las desapariciones forzadas. Cuidadito que vayan a ser estudiantes universitarios de la USAC  porque los acusarán de agitadores y sino aparecen torturados, enfilarán las listas de desaparecidos. Es decir; este gobierno le apuesta a un retroceso de 30 años, qué tu Firma de la Paz ni pura estaca, se van de lleno a los años en los que la CIA hizo pozoles Guatemala. Es sin duda una versión renovada  y continuada del Plan Cóndor el país, que no sorprende porque se está aplicando con agenda particular en toda Latinoamérica. Centroamérica y México a la cabeza como ejemplo de la devastación. 

 

Esto  también va dirigido hacia los  medios de comunicación donde prácticamente los censura. Pobre de aquel  medio (y si es comunal e independiente le va peor)  entonces que se atreva a criticar al gobierno y mucho  menos a mostrar pruebas de asuntos delicados que aquejan al pueblo y que tengan que ver con impunidad gubernamental.  Es claramente un régimen totalitario y estamos a tiempo para evitar que se implemente de lleno en el país. 

 

Guatemala aún no cura sus heridas, aún  no logra restaurar el tejido social. Aún no se ha juzgado a los culpables del Genocidio. Guatemala vive en absoluta impunidad.  Guatemala apenas da pequeños respiros en busca de justicia y libertad. 

 

Y aquí es donde entra aquello de “somos la generación del cambio,  se metieron con la generación equivocada,  USAC es pueblo, los landivarianos también somos pueblo”. Aquí es cuando se necesita la inteligencia, la conciencia y los arrestos que pregonaron quienes anduvieron dictando conferencias por doquier  aprovechando la llamarada de las manifestaciones del año pasado. Aquí es cuando se verá el carácter de los docentes universitarios y de los líderes políticos que le apuestan a una Guatemala distinta. Aquí es cuando el periodista mostrará de qué está hecho y para qué lado patea. 

 

Aquí es donde  se pide a gritos la presencia de la izquierda que recita versos de Otto René Castillo y conmemora a Jacobo Árbenz.  Esa izquierda que habla  de  estudiantes mártires de la USAC. Es ahora, cuando las circunstancias preguntan, ¿qué es la patria? La patria no es un costal de tuza como pretenden hacérnoslo creer los vasallos. 

 

La oportunidad para renovar Guatemala se nos presenta con claridad, nos reta, nos cuestiona y nos la presenta nada más y nada menos que Jimmy Morales con sus aires de aprendiz de dictador.  Quienes votaron por él gritaron a los cuatro vientos en la plaza, que lo ponían ahí de prueba pero sino daba la talla también lo podían quitar. También lo dijeron las masas que viven en el extranjero  y que lo apoyaron. Quienes votaron por él en Estados Unidos.  Bueno, ahora es cuándo hay que rajar ocote. Ya pasó el 15 de septiembre y la patria sigue aquí, desangrándose ante nuestra doble moral.  Sigamos así de apáticos y nos van a aplicar la pena de muerte al pedalazo. 

 

Que todo lo que se gritó, recitó y actuó en las manifestaciones del año pasado se respalde con la acción consecuente, política y humana de una sociedad que ama Guatemala y le apuesta al cambio radical. Tristín… 

 

Audio: https://soundcloud.com/ilka-oliva-corado/jimmy-morales-remedo-de-dictador

Blog de la autora: https://cronicasdeunainquilina.com/2016/09/21/jimmy-morales-remedo-de-dictador/

 

 

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com


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