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IU León exige a SERFUNLE que finalice sin más dilación el monumento a los fusilados en el cementerio impulsado por el Foro por la Memoria de León en 2003

  • En 2003 el Foro por la Memoria de León impulsó una Moción para construir un monumento a los fusilados por el franquismo en el cementerio de León, que se aprobó por unanimidad de todos los grupos políticos del Ayuntamiento de León el 11 de marzo de 2005 y cuya realización fue asumida por la Mancomunidad de Servicios Funerarios de León (SERFUNLE), que gestiona el Cementerio de León.
  • Del proyecto original se eliminó el árbol de metacrilato que se había proyectado justo en la zona donde se juntan los muros y el pedestal asociado, eliminando el elemento esencial del monumento que da sentido y significado a todo él, y que alteran sustancialmente el proyecto original que realizó el arquitecto Oscar García Luna.

En las tapias del cementerio de León y en el campo de tiro de Puente Castro fueron fusilados miles de personas de todos los lugares de España, que defendían la legalidad democrática de la República. Más de 1500 fusilados por el franquismo, desde muchachos jóvenes a mayores hasta de 80 años, fueron enterrados en la fosa común allí situada, sin que en muchos casos sus familiares supieran donde encontrarles. No podemos olvidar que en 1937 el edificio del antiguo Hospital de San Marcos se convirtió en uno de los mayores campos de concentración de España, con una población reclusa de 7.000 hombres y 300 mujeres. Aunque también fueron utilizadas como cárceles una fábrica de curtidos en el barrio de Santa Ana (500 presos) y la Prisión Provincial (700 presos de media).

En 2003 el Foro por la Memoria de León impulsó una Moción para construir un monumento a los fusilados por el franquismo en el cementerio de León, que se aprobó por unanimidad de todos los grupos políticos del Ayuntamiento de León el 11 de marzo de 2005 y cuya realización fue asumida por la Mancomunidad de Servicios Funerarios de León (SERFUNLE), que gestiona el Cementerio de León. Este monumento fue inaugurado sin finalizar en 2013, invitando al acto a familiares y representantes de las comunidades autónomas donde más personas represaliadas hubo (Cataluña, Asturias, Castilla y León, Andalucía y el País Vasco).

En el exterior de este monumento se puede ver un grupo de siluetas de personas entrelazadas, como parte de una colectividad de destinos similares por las ideas que defendían, la de los represaliados que sufrieron el mismo destino, la fosa común, que recorren el muro hasta hundirse en el suelo, introduciendo la mano de la última en el muro de hormigón, indicando la dirección del motivo escultórico que se alza en la convergencia final de los dos muros, como enlace y conexión de toda la obra y que es el que se quiere obviar dentro del conjunto artístico.

Es este motivo escultórico, realizado con cientos de varillas de metacrilato blanco, que cual árbol que se alza, simbolizaría la memoria histórica que aflora desde el olvido: una especie de impulso que sale de la piedra del suelo y que tiene conexión con las siluetas de fuera, que van despareciendo; como un chorro de agua que sale, que se va haciendo cada vez más grande y que acaba en su parte más elevada con tres barras con los colores de la bandera republicana.

Del proyecto original se eliminó el árbol de metacrilato que se había proyectado justo en la zona donde se juntan los muros y el pedestal asociado, eliminando el elemento esencial del monumento que da sentido y significado a todo él, desapareciendo justamente la intención de homenajear la tragedia que sufrieron tantos hombres y mujeres fusilados y represaliados por la defensa de unos valores democráticos, a los que se conmemora con este monumento. Y el monolito a la entrada del monumento en el que se había proyectado una breve memoria descriptiva para informar a las futuras generaciones del sentido del mismo. Estos recortes alteran sustancialmente el proyecto original que realizó el arquitecto Oscar García Luna.

Desde Izquierda Unida Provincial de León consideramos que no hay excusa para no concluir este monumento cuando se han hecho otras obras en el cementerio menos importantes y más costosas que lo que supondría su finalización. Es una obligación democrática rendir tributo a la memoria de aquellos que fueron represaliados por la defensa de la legalidad democrática de ese momento histórico.

 

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