Agencia Telesur •  Internacional •  20/04/2026

Israel impone «línea amarilla» en el sur del Líbano

La franja fronteriza propuesta por Israel podría extenderse hasta el río Litani, lo que supondría la expulsión de la población libanesa en esa área y la consolidación de un control estratégico sobre toda la región.

Israel impone «línea amarilla» en el sur del Líbano

Israel aplica una nueva estrategia de despoblación en el sur del Líbano, mediante la imposición de una franja fronteriza marcada en color amarillo, con la cual estaría adjudicándose territorio libanés.

La técnica, considerada una anexión unilateral, replica el modelo utilizado en Gaza, donde se destruyeron aldeas, pueblos, infraestructuras civiles y propiedades con el objetivo de “despejar la zona” y evitar el retorno de los residentes.

Reportes militares señalan que 55 pueblos y aldeas del sur del Líbano han resultado afectados, y que cerca de 20 localidades próximas a la línea de combate presentan destrucción parcial o casi total. Además, se advierte que la zona de seguridad israelí podría extenderse hasta 10 kilómetros dentro del territorio libanés, ampliando el alcance del conflicto.

La franja fronteriza propuesta por Israel podría extenderse hasta el río Litani, lo que supondría la expulsión de la población libanesa en esa área y la consolidación de un control estratégico sobre toda la región.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró que “todas las casas de las aldeas cercanas a la frontera con el Líbano serán demolidas según el modelo de Rafah y Beit Hanoun en Gaza”, lo que ha generado críticas internacionales por el aumento del historial de violaciones contra civiles.

En paralelo, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, solicitó la anexión oficial del sur del Líbano, argumentando que era necesario un “cambio de las fronteras de Israel”.

Las autoridades libanesas informaron que desde el pasado 2 de marzo los ataques israelíes han dejado más de 2.000 muertos, alrededor de 1,2 millones de desplazados y la destrucción de más de 1.400 edificios, aunque la cifra real podría ser mayor debido a las limitaciones de acceso y registro.

Este escenario se desarrolla en medio de la tensión regional tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, que provocó la reacción de Hezbolá, organización que ha intensificado sus ofensivas contra Israel y denunciado el incumplimiento de los altos al fuego.


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