Países de la OTAN rechazan financiar nuevo paquete militar para Ucrania
Varios miembros europeos de la alianza atlántica plantan cara a las exigencias de Washington y rechazan aportar fondos al nuevo paquete bélico de 70.000 millones de euros.

El presidente de Eslovaquia, Peter Pellegrini, anunció que su país junto a otras naciones de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no contribuirán al nuevo paquete de ayuda militar para Ucrania, valorado en 70.000 millones de euros.
El pronunciamiento se realizó tras la cumbre de la alianza atlántica celebrada en Türkiye, donde se evidenciaron fracturas internas respecto al financiamiento del conflicto y el aumento de los presupuestos de defensa.
La postura de insubordinación frente a las directrices de la organización no es aislada en el continente europeo. Países como Hungría y la República Checa adoptaron determinaciones similares, mientras que Italia y el Reino Unido confirmaron la imposibilidad de alcanzar el gasto militar del 5% del Producto Interno Bruto (PIB) exigido por el mandatario estadounidense, Donald Trump, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
El presidente eslovaco ratificó la posición de Bratislava: «Eslovaquia no estuvo sola en esta postura. Se mantiene nuestro criterio de que no vamos a ayudar con armas ni a contribuir financieramente al rearme de Ucrania».
Pellegrini cuestionó la agenda de la cumbre en Türkye por centrarse exclusivamente en el suministro de armamento y sistemas de defensa. Criticó la exclusión de alternativas diplomáticas para frenar las hostilidades y reitero los límites del enfoque de la alianza: «No existe una solución puramente militar para este conflicto».
El bloque europeo enfrenta presiones financieras desde los acuerdos de la cumbre de La Haya en 2025. Aunque Londres y Roma aceptaron inicialmente las metas de incremento, el exministro de Defensa británico, John Healey, dimitió por la falta de financiamiento en el Ejército y la ausencia de una hoja de ruta para llegar al 5%, una situación compartida por el ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto.
Por su parte, Eslovenia, Hungría y la República Checa mantienen sus inversiones en el límite del 2%, mientras España sostiene que logrará las capacidades militares requeridas gastando mucho menos de la cuota impuesta.
El mandatario eslovaco defendió que la prioridad del presupuesto debe responder a la seguridad interna y «no agradar a alguien al otro lado del océano».
Advirtió los riesgos de supeditar la economía a la producción bélica, pese a que Eslovaquia exportó material militar por más de 3.500 millones de euros el año pasado.
«No estoy convencido ni quiero que la economía eslovaca se base únicamente en la industria armamentística en el futuro. Creo firmemente que la guerra más allá de nuestras fronteras terminará algún día y que volveremos a invertir masivamente en educación y en tecnologías modernas», concluyó.
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