Redacción •  Internacional •  09/08/2026

Amnistía reclama que el ataque mortal israelí contra la periodista Amal Khalil se investigue como crimen de guerra

  • Heba Morayef, Amnistía Internacional: «La investigación de Amnistía Internacional ofrece un panorama desgarrador de un ataque directo contra dos civiles que se habían refugiado de los ataques israelíes».
Amnistía reclama que el ataque mortal israelí contra la periodista Amal Khalil se investigue como crimen de guerra

“El ataque israelí que causó la muerte de la periodista libanesa Amal Khalil y heridas de gravedad a la camarógrafa Zeinab Faraj en el sur del Líbano el 22 de abril de 2026 fue un ataque directo contra civiles que debe investigarse como crimen de guerra”, ha declarado hoy Amnistía Internacional.

Los testimonios de la única sobreviviente y del personal de primera intervención —corroborados por material audiovisual, registros de coordinación e informes externos— indican que las dos periodistas, civiles ambas, se habían resguardado después de que un ataque aéreo contra el coche que iba delante hubiera matado a dos hombres. En las dos horas siguientes, en las que unos drones sobrevolaron a corta distancia sobre ellas, dos ataques aéreos más alcanzaron primero su coche, estacionado cerca de donde estaban, y después el edificio donde se habían refugiado.

“La investigación de Amnistía Internacional ofrece un panorama desgarrador de un ataque directo contra dos civiles que se habían refugiado de los ataques israelíes. Después de que el primer ataque hubiera eliminado el objetivo declarado por los militares, y con dos drones volando bajo sobre ellas, el ejército israelí sabía o debía haber sabido que dos mujeres civiles estaban refugiadas en ese edificio. Pese a ello, procedieron a lo que tenemos motivos razonables para creer que constituyó un ataque directo contra civiles, mostrando un estremecedor desprecio por el derecho internacional humanitario”, afirmó Heba Morayef, directora regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“El hecho de que las dos periodistas estuvieran en lo que Israel ha designado zona de no retorno no las convierte en objetivos legítimos. Todas las partes en un conflicto tienen la clara obligación de distinguir en todo momento entre objetivos civiles y militares, y de dirigir sus ataques únicamente contra objetivos militares. No puede haber nada que justifique atacar a unas civiles que trataban de resguardarse y ponerse a salvo. Este ataque debe ser investigado sin demora y de forma independiente e imparcial como crimen de guerra”.

El 22 de abril, el ejército israelí efectuó tres ataques en la población de Al Tiri, en la gobernación de Nabatieh, situada dentro de un área que el ejército israelí ha designado unilateralmente zona de “defensa adelantada” a cuyos residentes civiles prohíbe regresar. El primer ataque alcanzó un coche a las 14:25 h y causó la muerte de dos hombres. Las dos periodistas, que seguían a los dos hombres en otro coche, abandonaron su vehículo y buscaron refugio en una estructura próxima, entre otras razones porque había dos drones sobrevolando el lugar y temían que eso significase más ataques.

Alrededor de una hora después, se produjo un segundo ataque dirigido contra el vehículo de las periodistas que estaba estacionado en las proximidades; estas resultaron heridas en la explosión. Aproximadamente una hora más tarde, un tercer ataque alcanzó el edificio donde ambas estaban refugiadas; este ataque causó la muerte de Amal Khalil, periodista del periódico libanés Al Akhbar, e hirió de gravedad a Zeinab Faraj.

Durante las dos horas de ataques había dos drones sobrevolando el lugar. Zeinab Faraj dijo a Amnistía Internacional: “Los drones se acercaron muchísimo a través del tejado roto. A menos de un metro. Me tapé la cara, acordándome de un vídeo que había visto en el que un dron mataba a alguien así. Creía que me iba a explotar en la cara. Los drones no llevaban explosivos visibles, pero sobrevolaban el lugar y provocaban miedo constantemente”.


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