Greenpeace •  Redacción •  Internacional •  03/11/2018

Greenpeace acusa a la Comisión del Océano Antártico de “no cumplir su mandato” para proteger las aguas antárticas

Los gobiernos reunidos estos días en Tasmania no han logrado llegar a un acuerdo para crear un gran Santuario Antártico. La propuesta fue respaldada por 22 de los 25 gobiernos miembros de la Comisión del Océano Antártico, pero era necesario consenso. China, Rusia y Noruega han votado en contra del santuario.

Greenpeace acusa a la Comisión del Océano Antártico de “no cumplir su mandato” para proteger las aguas antárticas

No hubo consenso. La creación de un gran Santuario Antártico tendrá que esperar. Tras dos semanas reunidos en Hobart (Tasmania, Australia), los gobiernos no han logrado acordar el establecimiento de la que se hubiera convertido en la mayor área protegida del planeta. Greenpeace acusa a la Comisión del Océano Antártico (CCAMLR en sus siglas en inglés) de “no cumplir con su mandato” de proteger las aguas antárticas, una propuesta respaldada por 22 de los 25 países miembros (era necesario el consenso) y por casi tres millones de personas en todo el mundo. (1).

Se ha perdido una oportunidad histórica para crear en la Antártida el área protegida más grande de la Tierra: una oportunidad para salvaguardar la biodiversidad, luchar contra el cambio climático y mejorar la salud de nuestros océanos. 22 delegaciones llegaron a Australia para negociar de buena fe, pero, sin embargo, los sólidos argumentos científicos para la urgente protección marina fueron desviados del debate con intervenciones alejadas de la ciencia y burlándose de cualquier pretensión de deliberación real”, ha declarado Pilar Marcos, responsable de la campaña Proteger la Antártida de Greenpeace en España.

“En lugar de ofrecer una oposición razonada y basada en cuestiones científicas, algunas delegaciones, como China y Rusia, usaron tácticas dilatorias para desmantelar y destruir enmiendas, lo que ha significado que casi no ha quedado tiempo para una discusión real sobre la protección de las aguas antárticas. El único atisbo de esperanza llegó cuando los pequeños Ecosistemas Marinos Vulnerables identificados por Greenpeace en nuestra reciente expedición fueron aprobados para su protección”.

Las delegaciones de China, Noruega y Rusia votaron en contra de la propuesta. La asesora política de Greenpeace, la doctora Laura Mellers, destaca que:

Sobre China: “El compromiso de China de ser los líderes ambientales y buscar un mundo con un futuro compartido para la humanidad parece haber pasado por alto a su delegación en la Comisión del Océano Antártico, que claramente no actuó con la buena fe que se espera en estas negociaciones. China, al contrario, ha obstruido todas las oportunidades para cooperar y crear la mayor área marina protegida del mundo”.

Sobre Noruega: “A pesar de estar de acuerdo en que la propuesta de crear un Santuario del Océano Antártico recogía la mejor ciencia disponible, Noruega decidió presentar su propia propuesta dividiendo el área en dos. Con el espíritu de llegar a un consenso, pedimos a Noruega que establezca un plan de trabajo con un calendario claro en cuanto a cómo su propuesta contribuye al mandato de la Comisión de proceder con urgencia a la creación de una red de áreas marinas protegidas a gran escala”.

Sobre Rusia: “Bajo la presidencia de Rusia en 2016, la Comisión del Océano Antártico ocupó los titulares mundiales cuando acordó proteger el mar de Ross pero, desde entonces, Rusia no ha actuado de buena fe, sino que solo persigue intereses de la pesca industrial al tiempo que impide a la comisión cumplir con su mandato de crear una red de santuarios en el océano Antártico”.

El tiempo se agota y la comunidad científica subraya la urgencia de crear santuarios marinos en al menos el 30% de nuestros océanos para 2030, para proteger la vida silvestre, garantizar la seguridad alimentaria de miles de millones de personas y ayudar a combatir el cambio climático. En 2009, la Comisión acordó crear una red de santuarios, pero Greenpeace lamenta que, desde entonces, sus esfuerzos diplomáticos parecen estar más preocupados por la expansión de la pesca que por la conservación. “Si organismos como la Comisión del Océano Antártico continúan fallando en su mandato de conservar el océano, claramente no son aptos para el propósito y no son parte de la solución. Debemos centrarnos en las históricas negociaciones que están teniendo lugar en la ONU para lograr un Tratado Global de los Océanos”, ha añadido Marcos.

El pasado mes de septiembre, los gobiernos de la ONU iniciaron las negociaciones hacia un Tratado Global de los Océanos que abarcará todas las aguas más allá de las fronteras nacionales. Las negociaciones son el resultado de un proceso de una década y podrían concluir en 2020. Este tratado proporcionará el marco para la creación de una red de santuarios oceánicos en un 30% de los océanos del mundo para 2030, una medida imperativa para proteger la biodiversidad y contribuir a la lucha contra el cambio climático.


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