Rogelio Lasalle •  Cultura •  26/10/2026

«La Anunciación», una novela que investiga sobre la obra de Leonardo da Vinci

Más de 500 años después, una nueva lectura de Leonardo da Vinci revela una composición nunca vista que parece señalar el futuro. Tras esa odisea literaria se lanzaron Marciano Durán Rivero y Marciano Durán Laxague, padre e hijo, además de exitosa pareja de escritores uruguayos, para crear la novela “La Anunciación”.

La obra de Leornardo da Vinci vuelve a ser interpretada por la literatura, pero esta vez a cuatro manos y en clave de thriller para descifrar las claves del futuro que pudiera haber dejado el genio italiano. El objetivo es que el lector se sienta parte de esta investigación trepidante.

«La Anunciación», una novela que investiga sobre la obra de Leonardo da Vinci

Pregunta: – Quinientos años después, ustedes realizan una nueva lectura de La Anunciación, de Leonardo da Vinci. ¿Qué dice esta nueva lectura?

Respuesta: – Marciano Durán Laxague: Nos detuvimos en detalles del cuadro que, vistos en conjunto, nos hicieron plantear preguntas nuevas. Observamos relaciones entre la composición, el paisaje, los árboles y otras obras de Leonardo. Cada hallazgo nos llevó a mirar de nuevo lo que creíamos conocer. Esa lectura fue el punto de partida de una investigación y, finalmente, de una novela que invita al lector a hacer el mismo recorrido.

P: – ¿Qué los lleva a desarrollar esta investigación?

R: – Marciano Durán Laxague: La curiosidad. Una observación nos llevó a otra y empezamos a encontrar conexiones que merecían ser examinadas. Cuanto más investigábamos la obra y la vida de Leonardo, más preguntas aparecían. Algunas podían abordarse con documentos e imágenes; otras abrían un espacio para la imaginación.

P: – ¿En qué momento asumen que terminará convertida en una novela?

R: – Marciano Durán Rivero: Cuando comprendimos que los hallazgos, por sí solos, no bastaban para contar lo que estábamos viendo. Necesitábamos personajes que se enfrentaran a esas preguntas, tomaran decisiones y corrieran riesgos. La investigación ofrecía un camino; la novela nos permitió recorrerlo con el lector.

P: – ¿Qué cuenta la novela La Anunciación?

R: – Marciano Durán Rivero: Cuenta la historia de Mónica, una mujer que se ve arrastrada a una investigación vinculada con Leonardo da Vinci. Un indicio inicial la lleva a relacionarse con Nayir y Marcos y a seguir pistas que atraviesan distintas ciudades, obras de arte y episodios de la historia. A medida que avanza, descubre que la pregunta no es solamente qué pudo haber ocultado Leonardo, sino por qué ese secreto podría importar hoy.

P: – ¿La historia está contada en clave de investigación?

R: – Marciano Durán Rivero: Sí. Los personajes observan, comparan, viajan, se equivocan y vuelven sobre sus pasos. El lector puede acompañarlos y examinar muchas de las imágenes y referencias que aparecen en el libro. Pero también quisimos que, más allá del enigma, importaran las personas que lo investigan y lo que les sucede durante ese recorrido.

P: – Más allá del genio universal, ¿quién era Leonardo da Vinci, que ha inspirado tantos misterios?

R: – Marciano Durán Laxague: Era un hombre de una curiosidad extraordinaria, interesado en la pintura, la anatomía, la naturaleza, la ingeniería y muchas otras disciplinas. Observaba y hacía preguntas sin aceptar fácilmente los límites entre un campo y otro. A eso se suma que conocemos mucho de su trabajo y, al mismo tiempo, hay zonas de su vida que siguen abiertas a la interpretación. Esa combinación resulta irresistible para un novelista, siempre que se distinga entre lo documentado y lo imaginado.

P: – Leonardo da Vinci es quizá el personaje de la historia del arte que ha dado más razones para crear novelas históricas. ¿En qué se diferencia el thriller de ustedes?

R: – Marciano Durán Rivero: En nuestro caso, el impulso fue mirar una obra concreta y seguir las preguntas que surgían de ella. La Anunciación sucede en el presente: Leonardo aparece a través de lo que dejó y de la investigación que emprenden nuestros protagonistas. Aspiramos a que el lector disfrute del suspenso y, al cerrar el libro, tenga ganas de volver a mirar las obras por sí mismo.

P: – Pero la investigación también incorpora otra obra de Leonardo da Vinci, como El hombre de Vitruvio.

R: – Marciano Durán Laxague: Sí, y esa es una parte fundamental de la novela: La Anunciación fue el comienzo, pero la investigación se extendió a El hombre de Vitruvio, La última cena, La Gioconda, Salvator Mundi, dibujos y códices de Leonardo. Nos interesaba observar qué preguntas surgen cuando se ponen esas obras en relación. Cada una abrió un camino distinto dentro de la historia, y preferimos que sea el lector quien descubra adónde conducen.

P: – ¿Escribir a cuatro manos es complejo? ¿Y lo es más tratándose de padre e hijo?

R: – Marciano Durán Rivero: Tiene sus dificultades, claro, pero conocíamos bien nuestra manera de trabajar. Marciano hijo impulsó la investigación, la concepción y el desarrollo narrativo; yo asumí la escritura. Conversamos y discutimos mucho cada paso. Ser padre e hijo nos dio confianza para decirnos con franqueza cuándo algo funcionaba y cuándo había que volver a pensarlo. Además, ya habíamos compartido otros libros, como El Código Blanes, El sueño de San José y Artigas cara a cara.

P: – ¿Quiénes son Marciano Durán Rivero y Marciano Durán Laxague cuando no escriben ni investigan?

R: – Marciano Durán Rivero: Soy comunicador, floridense y vivo en Punta del Este desde 1979. Fui director de Cultura de Maldonado. También soy maratonista, aunque hoy no esté corriendo maratones: correr fue durante muchos años una forma de conocer lugares, ordenar ideas y ponerme a prueba. Acabo de llegar a los setenta y llevo con orgullo mi condición de septuagenario. El humor es otra de mis maneras de mirar la vida. Disfruto mucho en pareja y en familia, y de ver crecer a mis tres hijos y mis seis nietos, que siempre me traen nuevas historias y preguntas.

Marciano Durán Laxague: Soy publicista, analista de sistemas y docente. Entiendo la docencia también como una excusa para mantenerme actualizado, seguir descubriendo cosas y, sobre todo, aprender de las nuevas generaciones.

Soy amante del arte, la música y la literatura, y trato de conservar siempre la curiosidad: intentar ser, como decía Jorge Wagensberg, un «pensador intruso», alguien que se anima a entrar en disciplinas que no son necesariamente las propias, hacer preguntas y conectar ideas.

Y, por encima de todo, soy padre de Mateo y Federica. Ese es, sin duda, mi rol más importante.


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