Agencia SINC •  Ciencia • 17/11/2020

Fracasa el lanzamiento del satélite español Ingenio y se pierde la misión

Ocho minutos después de despegar, el cohete que transportaba al satélite SEOSAT-Ingenio se ha desviado de su trayectoria y el fallo ha supuesto la pérdida de la misión, según ha comunicado hoy la Agencia Espacial Europea. Era el mayor proyecto del sector espacial español jamás realizado, destinado a observar la Tierra en alta resolución.

Fracasa el lanzamiento del satélite español Ingenio y se pierde la misión
Ocho minutos después de este lanzamiento algo ha fallado y se ha perdido la misión SEOSAT-Ingenio. / ESA

Después de tantos años de trabajo y un presupuesto que ronda los 200 millones de euros, algo ha fallado en el lanzamiento del satélite SEOSAT (Spanish Earth Observation SATellite), bautizado también como Ingenio, y se da por perdido.

Tal y como estaba previsto despegó, junto al satélite francés Taranis, a bordo de un cohete Vega este martes a las 02:52 h (hora peninsular española) desde el Puerto Espacial Europeo de Kurú, en la Guayana Francesa, pero poco después, por motivos todavía no aclarados, se produjo el incidente fatal.

La Agencia Espacial Europea (ESA) lo confirmaba con este escueto comunicado: “8 minutos después del despegue de la misión VV17 de Vega, tras el primer encendido del motor de la etapa superior de Avum (módulo superior de combustible líquido), se identificó una desviación de la trayectoria, lo que implica la pérdida de la misión”.

Los técnicos de la agencia ya están realizando análisis de datos de telemetría para determinar la causa de este fallo, y se ha anunciado para hoy una rueda de prensa donde se tratará de aclarar lo sucedido.

SEOSAT-Ingenio era un avanzado satélite de observación de la Tierra, el mayor proyecto del sector espacial español realizado hasta ahora. Lo ha desarrollado la ESA con financiación del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) del Ministerio de Ciencia e Innovación y el contratista principal ha sido Airbus España, que también ha fabricado un dispensador (llamado VESTA) donde iba encapsulado el satélite francés Taranis y acoplado arriba el español.

Sus múltiples aplicaciones tendrán que esperar

Sus datos se hubieran aplicado en áreas como la información topográfica, cartografía, uso del suelo, planificación urbanística, agricultura, gestión del agua, silvicultura, protección del medio ambiente, sector de los seguros y protección civil ante desastres naturales como incendios forestales, sequías, inundaciones y olas de calor.

La información de la superficie terrestre facilitada por Ingenio hubiera servido tanto para las administraciones públicas españolas (organismos de nueve ministerios y de CC. AA.) como para usuarios del mercado comercial internacional.

La carga ‘estrella’ o útil del satélite era un instrumento óptico de alta resolución, con dos cámaras idénticas que cubrirían unos 28 km de ancho cada una. Para tomar las imágenes, ambas disponían de dos canales: un canal pancromático (blanco y negro) de 2,5 m de resolución, y otro multiespectral con cuatro bandas (azul, verde, rojo e infrarrojo cercano) de 10 m de resolución.

El instrumento hubiera operado en modo de barrido en una franja de 55 km, “cubriendo más de 2,5 millones de km2 por día”, según destacó ayer Jorge Lomba, jefe del Departamento de Programas Aeroespaciales del CDTI durante una rueda de prensa previa al lanzamiento. “Nuestro objetivo era diseñar, desarrollar y controlar un sistema espacial completo por primera vez”, señaló.

También ofreció algunos datos de SEOTAT-Ingenio: masa de 750 kg, vida útil de 7 años (aunque transporta combustible para 10) y operación en órbita heliosincrona (pasar sobre una determinada latitud terrestre en un mismo tiempo solar local) a una altura de 670 metros. Hubiera girado un poco más de 14 veces al día alrededor de nuestro planeta. También estaba previsto que este satélite óptico se hubiera complementado con PAZ, una misión radar lanzada en 2018.

Iba a complementar a otros ‘centinelas’ de la Tierra

Por su parte, Josef Aschbacher, director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA, recordó que SEOSAT-Ingenio iba a complementar las misiones del programa europeo Copernicus (con sus satélites Sentinels) y que sus datos se hubieran utilizado no solo en España y el resto de Europa, también en otras partes del mundo como el norte de África y América Latina.

La proyección internacional de SEOSAT-Ingenio también la apuntó José F. Moreno, presidente del Grupo Asesor de esta misión, “aunque para nosotros era realmente importante hacer de esto una misión nacional española: con tecnología nacional y el desarrollo de un programa de observación de la Tierra también nacional (incluyendo la explotación de datos)».

Para la fase de lanzamiento y órbita temprana, el control de la misión estaba en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales de la ESA (ESOC) en la ciudad alemana de Darmstadt, pero después ya se hubiera encargado de la gestión el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) en Torrejón de Ardoz (Madrid).

El director del Programa de Exploradores de la Tierra de la ESA, Dominique Gillieron, subrayó que SEOSAT-Ingenio “era mucho más que un satélite: era un sistema operacional completo”, y que, a pesar de los retos que ha supuesto la pandemia por la covid-19 y el confinamiento, se habían logrado superar las distintas etapas en su desarrollo… hasta hoy.

Al final de la rueda de prensa, algunos de los ponentes cruzaron los dedos, pero desgraciadamente no se cumplieron sus deseos y el lanzamiento de la misión Ingenio falló, aunque su nombre hace referencia a esa facultad del ser humano para discurrir con prontitud, crear y conseguir finalmente lo que se desea.

Ilustración de SEOSAT-Ingenio sobrevolando la Tierra cerca de España, una imagen que de momento no se hará realidad. / ESA – P. Carril

Fuente: ESA

Agencia Espacial Europea (ESA) /