Activistas de flotilla a Gaza: abusados por Israel y reprimidos en el País Vasco
- Videos que se hicieron virales en redes muestran a policías golpeando con porras, violenta y repetidamente, a los activistas de la flotilla, entre ellos al menos una mujer.

Integrantes de la Global Sumud Flotilla fueron golpeados por la policía del País Vasco, norte de España, a su llegada este sábado al aeropuerto de Bilbao procedentes de Turquía, luego de que el ejército de Israel asaltara en aguas internacionales y detuviera nuevamente a los activistas de la iniciativa pacífica y solidaria con el pueblo de Gaza, bajo bloqueo y exterminio permanente por Israel.
Videos que se hicieron virales en redes muestran a los policías golpeando con porras, violenta y repetidamente, a los activistas, entre ellos al menos una mujer, mientras los arrastraban por el piso en la terminal aérea, en medio de gritos, protestas y abucheos de quienes fueron a recibirlos.
Según reportes de prensa, la situación habría escalado cuando un familiar de uno de los activistas intentó acercarse para abrazarlo y un agente de la Ertzaintza, policía regional del País Vasco, se lo impidió empleando la fuerza.
En X, acompañando un video sobre el asalto policial, el periodista kuwaití-estadounidense Ahmed Shihab-Eldin, conocido por su trabajo en medios como el HuffPost y Al Jazeera, publicó: «¿Quieres saber por qué la policía vasca bate? (…) Son los mismos policías que han tomado 1.6 millones de euros en contratos de seguridad israelíes, entrenados por antiguos agentes del Mossad y equipados con tecnología de vigilancia israelí».
El incidente fue aprovechado por el Gobierno de Israel —que ha generado repulsa mundial por el maltrato y la celebración de los abusos y la brutalidad contra los activistas de la Flotilla que protagonizó el ministro extremista Ben Gvir— para lanzar un dardo en tono de burla al Gobierno español.
«Exigimos una explicación del Gobierno español sobre su trato a los anarquistas de la Flotilla», dijo el Ministerio de Exteriores israelí en X en tono sarcástico. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha sido una de las voces más críticas en Europa contra la política de Tel Aviv en los territorios palestinos y en la guerra contra Irán.
Uno de los activistas que ha integrado la Flotilla y sido víctima de la violencia de las fuerzas policiales y el Estado de Israel, el brasileño Thiago Ávila, salió al paso de la publicación de la Cancillería israelí y respondió: «Vergüenza debería darles burlarse de este incidente. Ustedes son los que propagan la violencia por todo el mundo, matando niños, dejándolos morir de hambre, obligándolos a someterse a amputaciones sin anestesia».
«Ustedes fueron los que atacaron, abusaron e incluso violaron a nuestros participantes. Y lo pagarán», agregó.
Los activistas de la delegación vasca de la Global Sumud Flotilla habían llegado a primera hora de la tarde al aeropuerto ubicado en la localidad vizcaína de Loiu. Su arribo estaba previsto inicialmente para el viernes, pero fue retrasado por el ingreso hospitalario de dos de ellos debido a lesiones sufridas durante el asalto de las fuerzas israelíes a los barcos de la Flotilla.
Luego de viralizarse los videos y expandirse las denuncias, las autoridades policiales del País Vasco alegaron desobediencia grave, resistencia y atentado contra agente de la autoridad a la llegada de los activistas al aeropuerto. Según su versión, los activistas y quienes acudieron a recibirlos «interrumpían el paso» en una de las puertas de arribos de la terminal aérea.
El Departamento vasco de Seguridad informó que la Jefatura de Asuntos Internos de la Ertzaintza abrió una investigación para verificar si la actuación de los agentes se ajusta a las instrucciones en vigor.
Desde que fuerzas militares israelíes interceptaron violentamente a la flotilla en aguas internacionales —por segunda vez en menos de un mes— han trascendido las denuncias sobre violencia física, psicológica e incluso sexual contra los activistas. Las imágenes divulgadas a su llegada a Turquía y a sus países de origen revelan que las acusaciones están sustentadas en la realidad.
