Redacción •  Actualidad • 23/09/2020

Piden la suspensión de la caza de la Cabra montés en las zonas incendiadas de la Vera y Jerte

  • Ecologistas en Acción de Extremadura pide que se decrete la suspensión de la caza de la Cabra montés en los terrenos afectados por los incendios y en los cotos colindantes, que se aumente la dotación de Agentes del Medio Natural en la zona y se formen Brigadas de Investigación dentro de este cuerpo.
  • De igual modo, reclama que se implementen ayudas técnico-económicas para las personas afectadas, la participación de la sociedad en la gestión-restauración forestal de los montes públicos y que se cree una Comisión en la Asamblea de Extremadura que analice los hechos ocurridos y la situación que conduce a ellos cada año.
  • Consideran que la restauración de las zonas afectadas por los incendios debe ser integral y no sólo enfocada en su aspecto forestal.
Piden la suspensión de la caza de la Cabra montés en las zonas incendiadas de la Vera y Jerte
Desde hace varios años, en Extremadura se suceden los incendios en la zona noreste de la provincia de Cáceres (Sierras de la comarca de Gata, Hurdes y La Sierra de Gredos) y, año tras año, estas zonas son víctimas de incendios “presumiblemente provocados” por intereses varios, pero concretos, conocidos y silenciados por muchos de los lugareños.  Incendios que suelen quedar impunes, ante la indignación y el hartazgo de sus habitantes. Durante esos cuatro días se ha vivido con miedo, incertidumbre e indignación en la Vera y el Jerte pues se ha puesto en peligro la vida de las personas, su modo de vida y su medio de vida. Y es que  todos los incendios desde el 2017 llevan un mismo modus operandi: quema en varios focos, al atardecer de días con viento, estableciendo como zonas operativas la Garganta de los Infiernos y Collado de las Yegüas, zona de La Panera (Garganta de la Olla) y, ahora como novedad, Cuacos y la Sierra de Aldeanueva.
Las consecuencias han sido devastadoras, con un grave riesgo para la población, en parte evacuada y fincas quemadas con animales domésticos y salvajes. Han ardido unos hábitats únicos y un bosque autóctono de cientos de años de antigüedad, de difícil recuperación a corto plazo. En total, cerca del orden de 4.000 hectáreas quemadas.
Estos lugares tienen un alto valor ecológico por su diversidad de flora, fauna y masa forestal única; pero también es una zona codiciada por los señores de los grandes cotos de caza, en los que el emérito rey era asiduo para sus lances de caza. En la Sierra de Gredos y la Sierra de Tormantos se creó la reserva de caza de la cabra montesa (Capra pyrenaica victoriae) denominada Reserva Regional de Caza La Sierra, donde cada año la Junta de Extremadura, junto con la Asociación de Propietarios de la Reserva de Caza La Sierra de Gredos de Extremadura y la Dirección General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura subastan sus cabezas con una base de salida de 4000 €, precio que pueden duplicar o triplicar las asociaciones de caza que las compran para sus monterías. Todo esto conduce a la compra o alquileres de fincas o monte público para tal fin a los Ayuntamientos locales.
En los últimos años, se ha incrementado la construcción de pistas forestales -muchas de ellas ilegales- para alcanzar a la cabra hasta sus comederos en las cumbres y de puentes sobre las gargantas para facilitar el acceso a los puestos de caza y facilitarle el tiro a estos magnates de la caza. Nunca la Junta ha sido tan complaciente con lo que se hace en la sierra. Tan sólo hay que preguntar sobre ello a los cabreros que habitaban estas sierras y que fueron invitados a abandonarla para que sus cabras domésticas no se comieran los pastos de la rentable montesa.
Esta situación viene produciéndose desde hace años y estamos asistiendo a una transforman la sierra en la que va desapareciendo una belleza natural que en pocos rincones de España todavía se conserva y que, a base de “incendios interesados”, está siendo destruida y, con ella, su alto valor natural y socio-económico, tanto para la propia zona como para el conjunto de la región extremeña.
Por todo ello, Ecologistas en Acción de Extremadura demanda a la Junta y Ayuntamientos afectados la puesta en marcha de una oficina técnica para atender a las personas afectadas, inventariar los daños y ofrecer las ayudas técnicas y económicas necesarias. 
Considera también necesaria la creación de una Comisión en la Asamblea de Extremadura, en la que no sólo se analicen los pormenores de los incendios ocurridos, sino el conjunto de la gestión forestal, la prevención de incendios, la gestión ganadera, agrícola, cinegética y ambiental que se está realizando en estas sierras y su influencia en este tipo de casos. Deberá tratar, además, de otros factores de especial interés, como es la vigilancia ambiental que se lleva haciendo en la zona y la intervención de los Agentes del Medio Natural en la prevención social de los incendios forestales y su investigación. No menos importante es la depuración de responsabilidades políticas o técnicas tanto por acción como por omisión antes estos graves hechos.
La restauración de la zona incendiada publicada en el DOE la pasada semana, hasta el momento sólo es de tipo forestal, dejando excluida totalmente la restauración ambiental, especialmente la de los hábitats de las especies en peligro de extinción y de las especies cinegéticas (en especial de la Cabra Montés) gravemente afectadas por el incendio. No se plantea una restauración ambiental integral, como sería deseable. Por ello, Ecologistas en Acción pide que se tenga en cuenta y se amplíe la restauración ambiental con los criterios de gestión de la red natura y de los planes de gestión de especies amenazadas.
Esta asociación reclama también la aplicación de una suspensión de la caza de la Cabra Montés, tanto en los cotos incendiados como en los colindantes, al darse en la zona una situación de días de fortuna permanente durante los próximos meses, de acuerdo al artículo 37 de la Ley de Caza; que prohíbe la caza en determinadas circunstancias ambientales o temporales cuando “los animales se vean privados de sus facultades normales de defensa u obligados a concentrarse en determinados lugares” y mientras la restauración natural de la zona no permita una situación normal de los comportamientos de la especie en la zona por motivos de cobijo, alimento o cualquier otro derivado de esta situación actual.
Igualmente ocurre con la valoración, tanto económica como de inventario de daños, que no tiene en cuenta ni los valores ambientales perdidos ni los recursos paisajísticos, turísticos, de calidad de las aguas y, ni mucho menos, hace una valoración económica del coste que ha supuesto la extinción del incendio. Esto último es de vital importancia para que la sociedad conozca cuánto dinero cuesta la extinción de uno de estos incendios y reprobárselo a quienes incendian nuestro medio ambiente y a quienes lo promueven. En todo caso, esta restauración urge a la vista de las imágenes del arrastre de cenizas que se han producido con las primeras lluvias del pre-otoño, que amenazan con colmatar riberas y gargantas, arrastrando la tierra fértil de las montañas.
Pero no solo es importante intervenir en la zona quemada para su restauración, sino que también lo es en el resto de la zona que se ha salvado. En primer lugar, promoviendo y ejecutando los Planes preceptivos de Prevención de Incendios forestales que, en muchos casos, sólo son papel mojado guardado en un cajón y que nadie ejecuta, vigila que se ejecute o sanciona en caso de incumplimiento. Es necesario librar también a la sierra de toda actividad que pueda dañarla, dando un respiro a su regeneración, mediante la prohibición de planes urbanísticos y construcciones especulativas que no tengan finalidad exclusivamente agro-ganadera sostenible, y a la vez que permitiendo un pastoreo controlado y responsable.
Hasta el momento actual, existe una sensación general de impunidad por estos incendios que, año tras año, manos humanas vienen produciendo en casi su totalidad, bien de forma imprudente o intencionada (es decir, por algún interés). Sin que haya trascendido resultado de la necesaria investigación para establecer las causas de los mismos, sin saber si ha habido delito o imprudencia, juicio o sanciones, la sociedad tiene una sensación de impunidad según la cual quemar la sierra sale gratis para los autores de los incendios forestales en los últimos años, sea en verano o en invierno.
Por todo ello, Ecologistas en Acción de Extremadura reclama que se implementen ayudas técnico-económicas para las personas afectadas, la participación de la sociedad en la gestión-restauración forestal de los montes públicos, una mayor educación ambiental en la zona y la restauración integral y no sólo forestal de las zonas afectadas. De igual modo, exige que se decrete la suspensión de la caza de la Cabra Montés en los terrenos afectados por los incendios y en los cotos colindantes, que aumente la dotación de Agentes del Medio Natural y se formen Brigadas de Investigación en este cuerpo así como la creación de una Comisión en la Asamblea de Extremadura que analice los hechos ocurridos y la situación que conduce a ellos cada año.

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