El ecopostureo dejará de ser rentable a las empresas: tres finalistas optan al premio Eco Bling-Bling
- Los premios satíricos al postureo verde de las empresas están en su última fase: la votación popular en línea termina el 30 de marzo. Entre los tres finalistas se encuentran MSC Cruceros, Abanca y ZARA.
- El 7 de abril se conocerá al ganador final. Todo apunta a que este certamen de denuncia satírica se convertirá en un clásico anual.
- El premio pone de relieve el derecho de la ciudadanía a estar informada para tomar sus decisiones de consumo y señala la tendencia de las empresas a exagerar cambios triviales y presentarlos como avances relevantes para impulsar sus ventas.

Se abre la última fase de los Premios Eco Bling-Bling, una iniciativa impulsada por Ecologistas en Acción en colaboración con las asociaciones de consumidores ModeON, CECU y Unió de Consumidors de Catalunya. Estos premios nacen para desenmascarar la falsedad de las empresas que presumen de su compromiso medioambiental cuando en realidad, en palabras de las organizaciones, “es puro ecopostureo”. Hasta el 30 de marzo se abre un formulario para la votación popular. En la primera fase de los premios el público ha nominado a sus “empresas mentirosas” favoritas, a partir de las cuales el equipo de juristas y asociaciones colaboradoras ha seleccionado tres finalistas para optar al premio: MSC Cruceros; Abanca y Zara.
Tres finalistas: empresas que quieren brillar por su sostenibilidad… pero que mienten
MSC Cruceros, una de las principales líneas de cruceros del mundo en volumen de pasajeros, presume de haber reducido su huella ambiental gracias al uso de gas natural licuado (GNL). Este se presenta como un combustible limpio y respetuoso con el mar, cuando expertos recuerdan que su uso libera metano, un gas de efecto invernadero hasta 80 veces más potente que el CO₂. A pesar de que su comunicación corporativa trata de mejorar su imagen empresarial, MSC Cruceros encabezó en 2022 el ranking europeo de navieras con mayores emisiones de óxidos de azufre (SOx), muy perjudiciales para la salud cardiovascular y respiratoria, además de contribuir a la formación de lluvias ácidas.
Sigue ABANCA y su tarjeta “Pay to Save” que, según esta entidad bancaria, está ideada para que podamos consumir sin freno y “sin consumir” el planeta. Dicen donar el 25% de los ingresos que obtienen cada vez que pagamos con la tarjeta al proyecto Gravity Wave, que lucha contra la contaminación en el mar. Lo que no dicen es que ese porcentaje solo se aplica a una minúscula comisión de intercambio —entre el 0,0434% y el 0,1362% del importe total de la compra—. En la práctica, la donación ambiental real por cada transacción es insignificante.
Y, por último, ZARA, que mantiene un modelo de negocio –la producción masiva de moda rápida– que no puede ser sostenible. Por muchos esfuerzos que se realicen para reducir el impacto ambiental (ya sea mezclando menos tipos de fibras, utilizando menos agua en la producción o aplicando otras medidas como las que ZARA afirma implementar en su línea de ropa Join Life o en el resto de su producción), nada de ello puede compensar el enorme desgaste medioambiental de un modelo de negocio basado en estimular continuamente el deseo de comprar más y más ropa que, en el fondo, nadie necesita. En palabras de las organizaciones impulsoras de los Premios Eco Bling-Bling, “es hipocresía”. Tal y como señala CECU en su informe ‘Sombra aquí, sombra allá. Cómo la industria textil maquilla su imagen medioambiental’, la industria del fast fashion es responsable de hasta un 10% del total de las emisiones de efecto invernadero (más que la industria de la aviación y el tráfico marítimo combinados), requiere una enorme demanda de agua, y su uso de tintes y procesos químicos contamina aguas residuales.



Autodefensa ciudadana frente a la inacción de las autoridades
De forma satírica y desenfadada, los Premios Eco Bling-Bling quieren llamar la atención de la sociedad civil y animarla a ser crítica y rebelarse contra las mentiras que le pretenden vender, pues Ecologistas en Acción hace tiempo que realiza acciones dedenuncia legal contra el ecoblanqueo o greenwashing*, con escasa respuesta de las autoridades. Existe legislación al respecto, pero las administraciones de nuestro país no la aplican ni la hacen cumplir. Ahora laUE ha comenzado a poner límites legales también y en 2024, el Parlamento Europeo aprobó una directiva dirigida a proteger a los consumidores frente al ecoblanqueo.
El ecoblanqueo daña la confianza de las personas, pues genera entre los consumidores la sensación de que “nada es cierto”, además de que es una competencia desleal contra quienes sí están haciendo los deberes (pues afortunadamente existen empresas honestas y sostenibles). No es intención de este premio desincentivar a las empresas a que cambien sus sistemas de producción para hacerlos sostenibles, sino lo contrario. Lo que se denuncia es la exageración de pequeños cambios, transformaciones de impacto dudoso o acciones meramente triviales utilizadas como estrategias de marketing para aumentar las ventas y perpetuar un modelo de producción y consumo insostenible para el planeta.
Para implementar la necesaria transición ecológica es clave luchar contra el blanqueo ecológico, porque la ciudadanía que quiere consumir de forma responsable debe recibir información correcta para tomar sus decisiones. Es obligación de las empresas ser transparentes y honestas en su comunicación. No es ético que nos convenzan de adquirir sus productos o servicios mediante técnicas de marketing que apelen a nuestra conciencia medioambiental cuando detrás no hay más que humo y fatuidad. Puesto que las autoridades no están escuchando ni tomando medidas ante las denuncias que estamos interponiendo desde las organizaciones, hemos iniciado estos premios para revelar prácticas notorias de ecopostureo y dar voz a la ciudadanía crítica.
* El ecoblanqueo o greenwashing es toda práctica empresarial, institucional o comercial consistente en difundir información, realizar declaraciones o utilizar signos, etiquetas o estrategias publicitarias que puedan inducir a error al consumidor, al mercado o a las autoridades, respecto del grado real de sostenibilidad, respeto ambiental o impacto ecológico de una actividad, producto o servicio.
