Redacción •  Actualidad •  18/04/2026

Ecologistas alerta sobre la presencia de nitratos en el agua potable de varias poblaciones de Cádiz

  • Las localidades de Vejer de la Frontera, Bornos y Villamartín concentran los casos más preocupantes de contaminación por nitratos en el agua de consumo humano, tanto por el número de habitantes abastecidos como por los elevados niveles registrados, en muchos casos cercanos al límite legal de 50 mg/L.
  • En municipios como Barbate y Arcos de la Frontera también se detectan concentraciones elevadas, afectando a una población menor. La exposición prolongada a niveles de nitratos altos se ha relacionado con riesgos para la salud, como el cáncer colorrectal.
Ecologistas alerta sobre la presencia de nitratos en el agua potable de varias poblaciones de Cádiz

La organización Ecologistas en Acción ha denunciado la presencia de altos niveles de nitratos en el agua potable de varios municipios de la provincia de Cádiz, a tenor de los datos oficiales del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo, así como un informe publicado por Greenpeace con un mapa interactivo del estado español que asigna a cada población un único valor de nitratos en agua potable

En Vejer de la Frontera, varios núcleos —Los Naveros, Los Parralejos, Patría y El Cañal—, que suman 943 habitantes, registraron en 2024 valores muy próximos al límite legal, establecido en 50 mg/L, con un máximo de 48 mg/L. En 2025, incluso, se ha llegado a declarar no apta para el consumo humano el agua de las redes Valero-El Cañal y Los Naveros tras superarse el límite legal, evidenciando la gravedad del problema en la zona. En contraste, el núcleo principal de Vejer y pedanías como Santa Lucía, Cañada Ancha y La Barca presentan niveles mucho más bajos, en torno a 6 mg/L, mientras que Cantarranas alcanza los 10 mg/L.


En Bornos, tres de sus cuatro redes de abastecimiento —La Fábrica, El Pinar y Barriada Manuel Soto— que suministran agua a 4.230 personas, arrastran históricamente niveles muy altos de nitratos, próximos al límite legal. En La Fábrica se registraron 46 mg/L en 2024 y 40 mg/L en 2025; en El Pinar, 45,2 mg/L (último dato disponible de 2022); y en la Barriada Manuel Soto, 48,9 mg/L en 2021. Por su parte, la red de Molino Ancho, que abastece a 2.237 habitantes, presenta valores más moderados pero en aumento, con un máximo de 16 mg/L. En Coto de Bornos también se han registrado niveles relativamente elevados, con picos de 18 mg/L.

Villamartín, cuya única red abastece a 11.987 habitantes, mantiene una tendencia histórica de niveles altos. En 2024 se midieron 31 mg/L, aunque el análisis más reciente de 2025 alcanza ya los 44 mg/L. Ante esta situación, se proyecta la construcción de una planta de ósmosis inversa para mejorar la calidad del agua.

En Barbate, el principal foco se localiza en la pedanía de El Soto, con unos 100 habitantes, donde en 2024 se alcanzaron valores de hasta 45 mg/L. Sin embargo, en el núcleo principal y en zonas como Zahara de los Atunes, Los Caños de Meca y Zahora, los niveles se mantienen por debajo de 5 mg/L.

En Arcos de la Frontera, la pedanía de La Perdiz, 213 habitantes, presenta los registros más elevados, con valores de hasta 30 mg/L y una tendencia al alza. En el resto del municipio, los niveles también fueron relativamente altos en 2024, aunque más moderados, con un máximo de 19 mg/L. En contraste, en Jédula no se detectan nitratos.

Según la organización, el origen de esta problemática se encuentra principalmente en la contaminación de las aguas subterráneas en la agricultura por el uso intensivo de fertilizantes nitrogenados, especialmente en zonas de regadío, así como en la ganadería industrial.

Ante esta situación, Ecologistas en Acción ha reclamado un refuerzo de los controles sobre el agua de abastecimiento. «Los ayuntamientos deben garantizar un suministro de agua potable seguro y asegurar una adecuada gestión de las aguas residuales y pluviales», han señalado.

La organización ambientalista ha exigido al Gobierno la revisión del Real Decreto 3/2023 para reducir el límite máximo permitido de nitratos, actualmente fijado en 50 mg/L. «Consideramos incoherente que este umbral duplique el permitido en ecosistemas fluviales, pese a los riesgos conocidos para la salud».

Asimismo, ha advertido de la necesidad de replantear el modelo agrícola dominante en la provincia. En este sentido, apunta que la expansión del regadío intensivo y de la ganadería industrial está contribuyendo a la contaminación de acuíferos, suelos y aguas superficiales, por lo que reducir el uso de fertilizantes nitrogenados y frenar este modelo resulta clave para proteger el medio ambiente y la salud pública y garantizar el abastecimiento de agua potable en el futuro.


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