Redacción •  Actualidad •  13/05/2026

«Que las elecciones no borren lo aprendido: los barrios ignorados de Andalucía necesitan políticas que duren, no promesas que se olvidan»

  • Ante las elecciones a la Junta de Andalucía, la Asociación Andaluza de Barrios Ignorados (AABI) interpelamos a los partidos políticos y a la ciudadanía: la exclusión social de los barrios más vulnerables no puede seguir siendo una promesa más. El conocimiento acumulado entre entidades y administraciones no puede perderse con cada ciclo electoral.
«Que las elecciones no borren lo aprendido: los barrios ignorados de Andalucía necesitan políticas que duren, no promesas que se olvidan»

Desde AABI queremos dirigirnos, en este momento electoral, tanto a los grupos políticos y candidatos como al conjunto de la ciudadanía. No lo hacemos desde la confrontación, sino desde la convicción de que los barrios más empobrecidos, de familias trabajadoras, de Andalucía merecen un compromiso serio, duradero y compartido.

Según el último informe FOESSA (2025), cerca de dos millones de personas en Andalucía — el 23% de la población— viven en situación de exclusión social, superando en 4 puntos la media estatal. De ellas, un 10% se encuentra en exclusión severa, en procesos cada vez más prolongados y difíciles de revertir. Desde el punto de vista de la desigualdad territorial, Andalucía concentra 99 zonas desfavorecidas (ERACIS) y 6 de los 10 barrios con menor renta neta media por habitante en España (INE, 2024). Son barrios que llevan décadas sin converger con el resto de unas ciudades que viven de espaldas a ellos.

Estos datos muestran la dimensión de la pobreza y la exclusión social que viven miles de familias en nuestros barrios y que no son el resultado de circunstancias pasajeras, son estructurales. En 40 años de actuación nuestros barrios han empeorado. Se siguen aplicando las mismas políticas que han cronificado la situación de pobreza y exclusión que padecemos. La respuesta a esta situación es conocida por todos:

  • Sacar de la confrontación política la situación de nuestros barrios.
  • Trabajo conjunto de las tres administraciones y de todos los grupos políticos.
  • Trabajar con las familias, hacerlo con programas a largo plazo, mediante itinerarios familiares formativos de inclusión.
  • Dotar a las familias de los recursos económicos necesarios para implicarlas en el proceso, con contraprestaciones serias que las haga co-rresponsables.
  • Evaluar las actuaciones realizadas y modificar las actuaciones en función de la evaluación.
  • Garantizar el trabajo conjunto de todas las consejerías en el desarrollo de la actuación.

Es un hecho ya probado que las soluciones no vendrán con medidas parciales, ni con más de lo mismo. Requieren un cambio profundo en el modo de trabajar.

Por eso, esta realidad debe salir de la confrontación política. La exclusión social no puede ser moneda de cambio en ninguna campaña electoral, ni bandera de nadie. Es una responsabilidad compartida, y exige un consenso sostenido entre administraciones, grupos políticos y ciudadanía, más allá de quién gobierne.

El conocimiento acumulado no puede perderse con cada cambio de ciclo

En los últimos años hemos mantenido reuniones con distintas administraciones (Viceconsejeros de Presidencia e Inclusión Social, Directores Generales de Inclusión Social y Educación, AVRA, Empleo) y grupos políticos. Han sido encuentros honestos, con aportaciones valiosas de todas las partes: técnicos que conocen el terreno, responsables

políticos que han escuchado, vecinos que hemos explicado nuestra realidad con precisión y sin rodeos. Aunque esas reuniones no se tradujeron en los compromisos concretos que esperábamos, sí generaron algo importante: un conocimiento compartido, una comprensión más profunda del problema y de lo que podría funcionar y todavía no se aplica.

Ese conocimiento, sin embargo, tiene una fragilidad enorme: vive en las personas, no en las instituciones. Cuando hay elecciones y cambian quienes ocupan los cargos —aunque continúe el mismo partido en el gobierno— ese aprendizaje se diluye o desaparece. Se vuelve a empezar casi desde cero: nuevas presentaciones, nuevos diagnósticos, nuevas rondas de reuniones. Y mientras tanto, los barrios siguen esperando.

Este es uno de los problemas más silenciosos y más dañinos de la gestión pública en materia de exclusión social. No se habla de él en los programas electorales, pero sus consecuencias se notan cada día en los barrios. La falta de continuidad no es solo un problema organizativo: es una falta de responsabilidad colectiva.

Por eso planteamos una exigencia concreta a todos los grupos políticos: que cada administración cuente con mecanismos reales de transferencia y preservación del conocimiento acumulado en materia de intervención en barrios vulnerables. Que lo aprendido en una legislatura no se pierda en la siguiente. Que los acuerdos de trabajo alcanzados con entidades como la nuestra tengan continuidad institucional, independientemente de quién gobierne. Avanzar en esta materia no puede seguir dependiendo de la memoria individual de unas pocas personas.

Entre el populismo y el silencio: la abstención también tiene consecuencias

Queremos también reflexionar sobre un síntoma que nos preocupa profundamente: la baja participación electoral en nuestros barrios. Nuestros vecinos oscilan entre el discurso populista que les ofrece respuestas fáciles y el silencio administrativo que les devuelve indiferencia. Ninguna de esas dos opciones les acerca a soluciones reales. El populismo alimenta la frustración, y el silencio la perpetúa.

Siendo pragmáticos, hay que generar nuevas dinámicas políticas y de intervención que partan de las necesidades reales de las personas y los barrios. Esta es una responsabilidad del conjunto de la sociedad, no solo de quienes gobiernan. La ciudadanía organizada también tiene un papel que jugar.

Nuestra pregunta a los candidatos

Ante estas elecciones, desde la AABI lanzamos una pregunta a todos los grupos políticos y candidatos: ¿cómo os vais a comprometer, de forma concreta y verificable, con la transformación de los barrios ignorados de Andalucía? No basta con incluirlos en el programa. Hace falta un compromiso real con los Itinerarios Formativos Familiares de Inclusión y los Planes Integrales Comunitarios de Barrio, con coordinación entre administraciones, con evaluación de impacto y, sobre todo, con la participación activa de quienes viven en esos barrios.

El cambio es posible. Pero requiere voluntad política sostenida, más allá de los ciclos electorales.

Asociación Andaluza de Barrios Ignorados (AABI).


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