Finaliza el juicio del caso Vivotecnia con petición de condena por maltrato animal
- La Fiscalía y las acusaciones populares defienden la validez de las grabaciones realizadas dentro del laboratorio y sostienen que las pruebas practicadas evidencian sufrimiento innecesario y vulneraciones de los protocolos de bienestar animal. El procedimiento queda ahora visto para sentencia.

El juicio oral por el caso Vivotecnia ha quedado visto para sentencia tras la celebración de las dos sesiones previstas en el Juzgado de lo Penal núm. 30 de Madrid. Las acusaciones mantienen su petición de condena por dos delitos de maltrato animal, uno de ellos por producir la supuesta muerte de uno, relacionados con procedimientos realizados sobre un conejo y varias ratas utilizados en experimentación.
Durante el procedimiento se han analizado las grabaciones realizadas en el interior del laboratorio por una trabajadora que documentó prácticas que consideró incompatibles con el bienestar animal. La validez de estas imágenes ha sido uno de los principales ejes del juicio.
La Fiscalía ha defendido la plena licitud de las grabaciones al considerar que fueron realizadas en un entorno estrictamente laboral y sin vulneración de derechos fundamentales. Asimismo, ha sostenido que no existe ningún indicio de manipulación de los vídeos y que las imágenes muestran animales conscientes durante determinados procedimientos que requerían anestesia profunda.
Uno de los acusados está siendo juzgado por un procedimiento de eutanasia practicado a un conejo que, según la acusación, no se encontraba correctamente sedado y cayó del sistema de sujeción tras recibir la inyección, sufriendo lesiones graves e incluso la muerte. El segundo acusado está siendo juzgado por realizar presuntamente punciones retroorbitales a varias ratas sin anestesia adecuada, provocándoles sufrimiento y posibles lesiones oculares.
Durante el juicio han declarado distintos peritos especializados en bienestar animal y experimentación animal. El tribunal admitió también la pericial aportada por FAADA (Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales), elaborada por uno de los mayores expertos estatales en ciencias de animales de laboratorio, con más de cuatro décadas de experiencia en dirección de animalarios, investigación biomédica y evaluación de proyectos científicos.
El experto sostuvo tanto en su informe como en sede judicial que varios de los procedimientos observados en las grabaciones no serían compatibles con una sedación adecuada y que los movimientos observados en los animales reflejarían respuestas conscientes de dolor, estrés o intento de escape.
Durante su informe final, Ana Cal, una de las letradas de la acusación popular por FAADA y AnimaNaturalis y que ha preparado el caso junto a las abogadas de FAADA Anna Estarán y Sandra Vega, defendió que las pruebas practicadas evidencian vulneraciones de los protocolos de bienestar animal y un contexto de normalización del sufrimiento dentro del laboratorio. La letrada sostuvo que los vídeos reflejan un clima de miedo, indiferencia y pérdida de empatía hacia los animales utilizados en experimentación.
Asimismo, cuestionó la estrategia de las defensas, que han intentado responsabilizar a la testigo protegida e incluso insinuar que habría provocado deliberadamente las situaciones grabadas. En relación con los hechos enjuiciados, defendió que las pruebas periciales acreditan tanto la falta de sedación adecuada en las ratas sometidas a punciones retroorbitales como graves irregularidades en el procedimiento realizado al conejo.
La letrada destacó especialmente una de las expresiones recogidas en las grabaciones —“me parece a mí que se va a quedar ciega ahora mismo”— por considerar que evidencia la consciencia del riesgo de lesión que implicaban las prácticas realizadas.
Para Anna Estarán, abogada de FAADA, “este juicio no ha juzgado todo lo que ocurrió en Vivotecnia, pero sí ha conseguido romper el silencio sobre una realidad que hasta ahora permanecía oculta. El impacto social y jurídico de este caso ya es irreversible”.
Por su parte, Yolanda Morales, portavoz de PACMA, ha señalado que “independientemente del resultado de este juicio, esta es una oportunidad de visibilizar el drama de los animales explotados en experimentación y generar conciencia social sobre esta realidad”.
Cristina Ibáñez, abogada de AnimaNaturalis, ha afirmado que “el caso Vivotecnia ha puesto sobre la mesa una vez más el necesario debate sobre un sistema de control que consideramos opaco y que podría permitir situaciones de sufrimiento evitable bajo apariencia de legalidad”.
Tras la finalización del juicio oral, el procedimiento queda ahora pendiente de sentencia.
