Lois Pérez Leira •  Opinión •  24/10/2026

Albania volverá al verdadero socialismo

En las últimas semanas, las calles de Albania han vuelto a convertirse en el escenario de una juventud movilizada que se niega a resignarse. Las protestas estudiantiles contra el gobierno de Edi Rama no son un hecho aislado; constituyen el síntoma innegable del agotamiento del modelo capitalista que sofoca a las nuevas generaciones mediante tasas universitarias abusivas, la degradación del sistema educativo y el continuo deterioro de las condiciones de vida.

​Ante la justa indignación popular, la respuesta del Estado ha sido la represión policial y la intimidación. Frente a esta escalada, el Partido Comunista de Albania (PKSH), a través de su presidente Qemal Cicollari, ha manifestado su pleno respaldo a la juventud movilizada, calificando sus reclamos como «completamente justos y legítimos» y denunciando abiertamente las penurias a las que se ven sometidos los jóvenes bajo la lógica del libre mercado desregulado.

​El descontento, sin embargo, debe cuidar su independencia de clase. Como advierte la declaración del PKSH, resulta indispensable combatir tanto al gobernante Partido Socialista de Rama como al opositor Partido Democrático de Sali Berisha. Ambas fuerzas representan los dos rostros de la política burguesa tradicional que buscan explotar y desvirtuar el malestar social para sus propios intereses de poder. Frente a las tentativas de distorsión y las consignas anticomunistas instrumentalizadas durante las marchas, los comunistas albaneses recuerdan el papel histórico del pueblo y del legado antifascista en la construcción de los derechos sociales.

​El contraste histórico es clarificador: mientras bajo el capitalismo la educación se transforma en una mercancía inalcanzable y la juventud se enfrenta a la precariedad y al desempleo, durante la Albania socialista la educación era un derecho gratuito y universal, y cada graduado universitario tenía garantizado un puesto de trabajo digno. Estas conquistas históricas no son utopías del pasado, sino horizontes necesarios e irrenunciables para la clase trabajadora.

​Conectando las movilizaciones albanesas con el auge de las luchas estudiantiles y obreras en Francia y en toda Europa, la solidaridad entre los estudiantes y la clase obrera resulta la única vía para quebrantar la política de austeridad del régimen de Tirana.

​Haciendo propio el llamamiento del partido a sus miembros, a la clase trabajadora y al conjunto del pueblo para sostener la movilización en las calles hasta las últimas consecuencias, la consigna es clara y categórica:

​«El Partido Comunista de Albania hace un llamamiento a los estudiantes para que continúen protestando hasta que se cumplan sus demandas justas y legítimas.»

​Lois Pérez Leira

Coordinador Regional del Sovintern


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