Canal Red •  Vídeos •  13/04/2026

Irene Montero y Gabriel Rufián, en otra llamada a la unidad de la izquierda en Barcelona: “¿Qué hay que hacer?”

La secretaria política de Podemos, eurodiputada y exministra de Igualdad Irene Montero y el portavoz de ERC en el Congreso Gabriel Rufián protagonizaron el pasado jueves en Barcelona el acto “¿Qué hay que hacer?”, una conversación política moderada por Xavier Domènech centrada en el futuro de la izquierda.

El encuentro, celebrado en la Universitat Pompeu Fabra, reunió a un público mayoritariamente joven y sirvió como espacio de reflexión sobre los retos del bloque a la izquierda del PSOE ante el actual contexto político.

Llamada a la unidad

Durante el acto, tanto Montero como Rufián coincidieron en la necesidad de articular una mayor cooperación entre fuerzas de izquierdas para hacer frente al avance de la derecha y la extrema derecha. Ambos dirigentes defendieron que la fragmentación debilita electoralmente al espacio progresista y dificulta la aplicación de políticas sociales.

Montero apostó por reconstruir un frente amplio con un programa sólido, centrado en derechos sociales, feminismo y acceso a la vivienda. La exministra insistió en la importancia de “recuperar el orgullo de ser de izquierdas” y de impulsar alianzas que vayan más allá de lo estrictamente electoral.

Estrategia y pragmatismo

Por su parte, Rufián adoptó un tono más pragmático, defendiendo la necesidad de construir una unidad eficaz que permita ganar elecciones. El dirigente republicano planteó que Esquerra podría desempeñar un papel relevante en esa articulación y subrayó la importancia de conectar también con sectores sociales alejados de la izquierda tradicional.

El portavoz de ERC insistió en que la política debe centrarse en resolver problemas concretos de la ciudadanía, evitando debates excesivamente internos.

Aunque el tono general del acto fue de sintonía, también quedaron patentes algunas diferencias. Mientras Montero puso el acento en el contenido ideológico y programático de la unidad, Rufián priorizó la dimensión estratégica y electoral.

El moderador, Xavier Domènech, apeló a superar divisiones históricas dentro del espacio progresista y a construir un proyecto compartido capaz de influir en la política estatal.

El encuentro se interpreta como un gesto de acercamiento entre distintos espacios de la izquierda, en un momento de reconfiguración política. Sin embargo, los participantes no concretaron fórmulas ni alianzas específicas, dejando abiertas las incógnitas sobre cómo se materializaría esa posible colaboración.